Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
NovelToon tiene autorización de Daniella cantillo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 11 temor a la oscuridad
Ariana Brown
...****************...
-Después de pasar varias horas en la universidad, donde Seojun permaneció en silencio mientras mis amigos se ocupaban de conversaciones triviales, noté que Dylan no se unió a nosotros durante los descansos. Su ego parece haber sido afectado, ya que se disculpó con Seojun ante toda la comunidad universitaria; es momento de que lo respete. Al finalizar las clases, dejé a Seojun en nuestra casa y me dirigí a la mansión para recoger mis pijamas, ya que dormiré allí todas las noches con él. Es la primera vez que puedo dormir sin necesidad de tomar esa maldita pastilla. Al entrar a la mansión, veo a mi hermano Fernando con mi padre. Me acerco a ellos y los saludo. Fernando se aproxima y me dice- Ariana, necesito hablar contigo sobre un tema.
-Nos dirigimos a mi habitación. Mientras preparo una pequeña maleta, él me pregunta- ¿Cómo es posible que te hayas gastado un millón de dólares? ¿Ahora tienes a un hombre viviendo en la Casa Blanca?
- Le digo, dejando la maleta- ¿Desde cuándo debo explicarte lo que hago con mi dinero? ¿Acaso te importa quién vive en mis propiedades? ¿Tú me das explicaciones a mí?
- Él me responde, visiblemente molesto- Ariana, cuida tu tono. No olvides que soy tu hermano mayor y me debes respeto. Además, ¿quién es él?
- Yo le contesto- Aunque seas mi hermano mayor, eso no significa que deba darte explicaciones. No me digas que te importa.
- Él suspira y me pregunta-¿Hasta cuándo, Ariana? ¿Nunca piensas en perdonarme?
- Yo le contesto- ¿Perdonarte? ¿Qué debo perdonar, Fernando? Cuando más te necesité, me dejaste sola; lo único que estuvo a mi lado fueron Félix y Nero, mis padres. ¿Tú dónde estabas? Ahora no vengas como el hermano mayor a pedirme explicaciones, como si realmente te importara, porque no es así. Ahora, por favor, sal de mi habitación; tengo cosas que hacer.
-Él me responde- ¿Acaso crees que tú fuiste la única que sufrió? Todos sufrimos, Ariana, pero cada uno asimila de manera diferente. Yo simplemente decidí alejarme.
-Siento un nudo en la garganta, respiro hondo y le digo- Ya no importa, Fernando, eso quedó en el pasado hace diez años. Por favor, déjame en paz.
-Él se aleja mientras yo termino de empacar mi ropa y mis cremas. Al finalizar, me acerco a mis padres, que están juntos, y les digo- padres,He decidido quedarme a vivir en la Casa Blanca. Quiero tomar un tiempo para mí y, por supuesto, estaré visitándolos con frecuencia.
-Mi madre, al escucharme, se levanta y me pregunta- ¿Ha pasado algo, cariño? ¿Acaso has recaído? ¿Quieres que llamemos al doctor?
-Le tomo la mano y le respondo- No, mamá, estoy bien. Solo deseo estar sola por un tiempo breve.
-Le doy un beso en la mejilla y quiero expresar lo mucho que adoro a mi madre. Ella siempre ha estado a mi lado, dejando de lado sus propios sueños por nosotros, especialmente por mí. Nunca se ha alejado de mi lado. Reconozco que en ocasiones me he comportado de manera grosera con ella, especialmente cuando intenta ejercer cierto control sobre mi vida. Sé que lo hace porque siempre desea lo mejor para mí, pero ella siempre me trata con tanto cariño. Es una madre excepcional y, a veces, no sé cómo expresar mis sentimientos ni cómo corresponder a todo su amor. Ellos aceptaron, tomé mi maleta y la guardé en el coche. Luego, conduje hacia la casa. Al llegar, entré y escuché risas provenientes de la cocina. Al ingresar, vi a Seojun cocinando mientras la señora Lisa estaba sentada. Hice una tos sutil, lo que provocó que la señora Lisa se levantara rápidamente y me dijera- Buenas noches, señorita.
-Apreté la maleta con fuerza debido a mi molestia. Con La empleada sonríe, pero mantuvo una actitud seria conmigo durante todo el día. Le comenté- ¿Qué haces en la cocina? Para eso está ALisa, para que cocine, y por eso se le paga. ¿Podrías decirme, señora ALisa, por qué Seojun está realizando su trabajo ? Después de todo, para eso le pago.
-La señora ALisa intentó explicar la situación, pero Seojun interrumpió- Yo quería cocinar. La señora ALisa no tiene la culpa; no tienes por qué tratarla así, Ariana.
- Con irritación, le digo- Señora Alisa, lleve mi maleta al cuarto de Seojun. Si esto se repite, podrá considerar su despido.
- Observo cómo ella toma mi maleta y se retira. Me acerco a él, lo tomo del delantal y lo jalo hacia mí. Le digo-Nunca vuelvas a interrumpirme en presencia de una empleada. Trato a mis empleados como me plazca; no eres nadie para darme órdenes. Recuerda que solo eres un objeto en este contexto, así que colócate en tu lugar.
-Mientras me alejo, él permanece en silencio. Subo la escalera pasando mi mano por el cabello, un poco molesta, hasta llegar a la habitación donde se encuentra Alisa desempacando mi ropa. Le digo- Señora Alisa, usted ha trabajado con nosotros durante 20 años. No debería poner en riesgo su empleo por él. Debe recordar cuál es su lugar: él es el dueño de la casa y usted es la empleada. Esto no debe volver a ocurrir.
-Ella me responde- Sí, señorita, le prometo que no volverá a suceder.
-Yo le respondí- Eso espero.
-Me acerco a la maleta, tomo un pijama y me dirijo al baño. Después de unos minutos, salgo y me acerco al balcón. Suspiro; debo controlar mis impulsos, aunque ese hombre realmente me saca de quicio. Escucho que la puerta se abre y, al voltear, lo observo recostarse en la cama. Apaga las luces, y siento como si mi corazón se paralizara. Entonces, grito- ¡Enciende las malditas luces ahora!
- Él enciende las luces. Mientras coloco mis manos en mi pecho, me acerco a él y le digo- Las luces siempre deben estar encendidas, ¿de acuerdo?
- Él me responde- De acuerdo.
- Me recuesto en la cama, él me da la espalda, así que le digo- Seojun, te ordeno que me abraces.
- Él se vuelve hacia mí, me observa y pregunta- ¿Por qué eres así?
- Le respondo con desgano- Eso no te incumbe, ahora hazlo.
-Él se acerca a mí y me rodea con los brazos. Intento abrazarlo con el mío, pero no lo hago. Permanecemos en silencio, y al apagarse las luces, lo abrazo con fuerza mientras le digo- Necesito que vuelva la luz. Por favor, enciende la lámpara del celular.
- Él me responde- Para buscar el celular, debes soltarme, Ariana.
- Yo le respondo- No, no puedes dejarme sola, por favor.
- Lo aprieto con fuerza; él acaricia mi cabello y me dice- Tranquila, nada va a pasar, estoy a tu lado.
- Él me abraza. Mientras acaricia mi cabello, comienza a cantar una melodía suavemente, lo que me hace sentir que mi ansiedad se va calmando, al igual que mi impulso. Mi respiración se vuelve más serena. En un susurro, le digo- Gracias.
- Él me responde- Es hora de dormir.
-Cierro los ojos y me quedo dormida. Al despertar, me doy cuenta de que ya es de día y no lo veo por ninguna parte. Al levantarme, lo encuentro en el balcón, con una mano en el rostro. Cuando se gira, se seca las lágrimas y me dice- Buenos días, señorita Ariana.
-Parece haber estado llorando, probablemente por ella. Le respondo- Buenos días.
-Después de disfrutar de una reparadora ducha y, al salir hacia la habitación, me cambié. Al bajar, noté que él ya estaba en el jardín realizando ejercicios, por lo que decidí observarlo. Me dirigí al jardín y me senté, mientras la empleada me servía el desayuno. Entonces le pregunté- ¿Ya desayunaste?.
-Él me respondió- Aún no, apenas termine lo haré.
-Le respondí- Está bien.
-Tomo mi teléfono y veo numerosas invitaciones a diversas fiestas, destacando una en particular a la que asistirán muchas personas importantes. Decido que en esta ocasión iré con Seojun, ya que es fundamental que se rodee de estas personas para su crecimiento personal y profesional. Sin embargo, antes de asistir, debemos realizar algunas compras para transformar su imagen, así como adquirirle un automóvil. -