ATENCIÓN!! Si aún no haz leído "Prisionera Del Ruso" Te invito a que lo hagas antes de continuar esta lectura ya que esta es una continuación que abarca la vida de Diego Manssiani.
Un hombre con el corazón roto, aferrado a un amor imposible que no ha podido dejar atrás.
Una mujer dispuesta a todo por el bienestar de su familia.
¿Fue un simple robo lo que los unió o sus destinos ya estaban entrelazados?
NovelToon tiene autorización de Lilith James para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Confianza
Pov Diego
—¿Qué tu hiciste qué?
—Si, Dimitri. La besé y créeme que jamás creí que me sentiría así.
—¿Así como?
—No lo sé, tan...diferente, tan especial. No puedo explicarlo, por un momento solo tenía a Paula en la cabeza, pero cuando la besé fue una sensación completamente nueva.
—Bien, se acabó. Ahora mismo voy a sacar a esa mujer de tu casa.
—¿Qué? ¿De qué hablas?
—Es claro que tu obsesión por Paula sigue ahí y yo no quiero ver como tu juicio se va nublando lentamente por este reemplazo que has conseguido.
—Ella no es un reemplazo.
—Entonces dime una, una sola razón por la que la mantienes contigo y que no tenga que ver con Paula.
—Ya te lo dije, puede ser una gran aliada— Ya sé que tiene cierto parecido a Paula, pero sé que no es ella y nunca lo será. Además, yo renuncié a Paula hace mucho tiempo, no entiendo porque Dimitri se empeña en seguir revolviendo la herida creyendo que cada uno de mis pensamientos son solo para ella.
—Por favor, eso ni siquiera tú te lo crees. Si lo que querías era una mujer experta en armas me lo hubieses dicho y yo te habría conseguido a la mejor.
—Ella me inspira confianza.
—¿Confianza? Pero te volviste loco, Diego. ¿Qué confianza te puede dar una ladrona?
—Ya se que parece absurdo, pero así es. Hasta ahora no me ha dado indicios de que oculte algo más— He mantenido a varias personas vigilando sus movimientos y no ha hecho nada más que pasillar por cada rincón de la casa aburrida.
—Ay hermano. Tan solo espero que entres en razón pronto antes de que sea demasiado tarde y te enamores de esa mujer. Tu cabeza pende de un hilo en estos momentos, muchas personas están esperando tu primer error para usarlo como excusa y matarte.
—Diego— La voz de ella me puso nervioso de inmediato.
—Adelante, puedes pasar— Tengo que mandar a comprarle ropa nueva. Hasta ahora ha estado usando la ropa que Paula dejó aquí antes de irse, pero sé que a ella no le gusta usarla demasiado. —¿Qué ocurre?
—Quería preguntarte si sería posible que saliera un momento a la ciudad y visitará a mi familia. He estado varios días en esta casa y no quiero que ellos vayan a preocuparse.
—Ya te lo dije, eres libre de ir y venir a esta casa— Dimitri rodó los ojos ignorando la presencia de ella. —Solo recuerda la advertencia que te di.
—Lo sé, la recuerdo— No sé que habrá pasado por su mente pero su cara se enrojecio bastante de un momento a otro. —Muchas gracias, Diego. Prometo no fallarte— Se marchó casi volando del estudio y en cuanto me di cuenta de que me encontraba sonriendo mientras observaba el lugar por donde ella se había ido cambié mi expresión.
—Prometo no fallarte— Dimitri empezó a imitarla con una muy mala imitación de voz femenina.
—No le creo absolutamente nada.
—Ya déjalo, Dimitri. No tiene caso estar refunfuñando todo el día.
—Ya lo veras, Diego. Esa mujer no es nada de fiar y se que necesitarás mi ayuda para limpiar todo el desastre que hará.