El día de su boda fue traicionada por su propia familia.
De un momento a otro, el hombre con quien pensaba casarse terminó en el altar junto a su hermana gemela, mientras era abandonada antes siquiera de cruzar las puertas de la iglesia.
Cegada por la rabia y la humillación, irrumpió en la ceremonia decidida a arruinar la boda. Pero no llegó sola.
Aprovechando que toda la familia estaba reunida, cometió la mayor locura de su vida: se casó con un completo desconocido y, para rematar, le arrebató a su hermana hasta los anillos que originalmente eran para su propia boda.
Al amanecer ya no recuerda nada de lo ocurrido.
¿Qué sucedió la noche anterior? ¿Cómo terminó convertida en la esposa de ese hombre tan irresistiblemente atractivo?
Jamás, ni en sus fantasías más atrevidas, imaginó tener a alguien así a su lado: un hombre dispuesto a rendirse a sus pies, cumplir cada uno de sus caprichos y acompañarla en todas las locuras que está a punto de inventar.
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capitulo 2 una locura de 48 horas
48 horas antes.
La casa era un caos de flores,mesas vajillas,cajas de champagne .
El personal organizaba los últimos detalles de la boda en el jardín.
La costurera ayudaba a Antonella con su vestido de novias.
— Te ves hermosa hija, Fernando.... mira como está mi niña.— su mamá la elogiaba mientras la fotografiaban antes del enlace.
—Realmente vas a ser la novia más bonita de todo el mundo.
Las espero en la iglesia.
¿Estás segura que no quieres que te acompañe al altar?.— le preguntaba su padrastro esperando una respuesta afirmativa de último momento.
—No te ofendas,no es nada en tu contra pero quiero que el abuelo me acompañe.
Para mí sería como tener a mi padre conmigo en éste momento.— agregaba toda feliz.
— ¿Y tu Juancho por dónde anda?.— preguntaba desde donde iría a la iglesia su futuro esposo.
— El novio no debe ver a su esposa antes de la boda.
Antonia tampoco está porque tenía que levantar algo importante para mí en la joyería .
Luego se vestía en la casa de una amiga.
Nos estará esperando en la iglesia.
Además,me dijo que quiere hacerme una sorpresa con lo de las alianzas.
Lo único que espero es que mi Juancho no se enoje por el anillo de diamantes que me compré para sustituir éste, que es simbólico.— mostraba el que tenía sus manos.
— Seguramente no dirá nada, ese no se parece a uno de compromiso.— lo recalcaba Fernando , saliendo de la casa con prisa.
En su trayecto,el teléfono le sonaba con insistencia.
— No te preocupes Antonia, está todo bajo control como lo acordamos..¿ ya tienes las alianzas?.—preguntaba ansioso.
— Claro papá,me quedó hermoso el vestido.— le aclaraba.
— Ya voy para ahí .— cortaban la llamada.
El auto se perdía en el camino ,bajo la atenta mirada de su esposa que volvía a enfocarse en su otra hija.
— Querida sé que estás nerviosa ,pero no te preocupes.
Clara vendrá a hacerte compania hasta que sea la hora, las novias jamás deben ser puntuales.
Te dejé algo de champagne servido ,bebe un par de copas,eso te relajará.
Me voy a resolver algunas cosas de última hora.
No quiero asustarte ,pero es que llevaron tu pastel a otro lado. ¡¡Que locura!!.
Yo lo resuelvo en dos tiempos ,te espero en la iglesia cariño.— le daba su bendición.
— Está bien mamá.— terminaban de colocarle el velo .
No era mala idea sentarse a beber un poco,calmaría la ansiedad.
Pero lo pensó mejor,aunque le gustaba el champagne ,no llegaría borracha a su propia boda.
Así que les ofreció un poco de la bebida a quienes la vestían.
Casi enseguida entraba su amiga y las mujeres empezaban a bostezar sin parar, la sensación de sueño se volvía contagiante.
— Exprimiste a esas pobres mujeres.— le reclamaba su mejor amiga Clara.
— No digas tonterías,no soy tan exigente.
Ya mi hermana ,pidió maquillarse primero y se fué.
Todo está una locura ,su vestido no llegó ,ni mis alianzas,fue por eso.
Has sido omisa y como ella es mi segunda dama de honor, debe apoyarme, ya que tú no puedes .— se lo reclamaba.
— Lo siento, es cierto lo que dices ,siempre estoy ocupada.
¿La tenemos que esperar?.— no entendía porque no se iban de una vez.
— Nos alcanzará en la iglesia,vamos mí amada dama de honor.— la tomaba del brazo.
— ¿Antonia sigue enojada porque me elegiste?.— le preguntaba.
— Sabes que no lo está y eso que es tremenda egocéntrica, vamos, camina.— la tironreaba.
— Tengo los papeles que me pediste, ¿los firmas ahora o después de la boda?…— urgaba en su maletín.
— Antes de irme de luna de miel,lo firmo.
Le quiero dar una sorpresa a mi hermana, deja eso acá.— un maletín profesional en la iglesia no era apropiado para el vestido de su madrina principal.
— ¿No me quieres reconocer como tú hermana?.
¡ Anda dale!, yo también quiero millones por tu boda.— le suplicaba en forma traviesa.
— Jajaja,sabes....yo entiendo porque mi padre no le dejó nada.
Hasta llama al amante de nuestra madre de papá.
Pero no consigo tener rabia de él por separarlos .
Creo que mi padre tampoco la sentía .
Todos estos años de apenas vernos merecen ser recompensados aunque sea con dinero.— repartiría parte de su herencia.
— Lo que tú padre te heredó es efímero frente a ésto.— tenía muchos ceros.
— Aunque siempre quiso estar alejado de las cosas del abuelo,construyó lo suyo .
Ahora que estoy cuidando de todo y que los negocios se triplicaron, no me cuesta nada compartir un poco del éxito.— le restaba importancia.
— ¿Porque no se lo dices abiertamente?, ¿porque te inventas toda ésta historia de bodas y que se yo?.— no comprendía su lógica.
— Para que no sienta que hago caridad ,es demasiado orgullosa , además no creo que quisiera recibir ese dinero de otra manera.— su teléfono sonaba.
— Lo que tú digas... adoptame .— continuaban bromeando mientras atendía el celular que había colocado en un bolsillo del vestido de novias preparado y disimulado para eso.
—Mi viejito lindo ya voy en camino,no te pongas tan ansioso por mi .— le pedía calma.
— Antonella estoy confundido ,creo que te equivocaste de iglesia.
Estoy esperando que de casa me indiquen la dirección de la tarjeta que me enviaste.— seguramente su abuelo había confundido todo.
— Te pasas abuelo ,no me dejes nerviosa es la iglesia de la Luz,en la que se casó mi papá,nos vemos.— sonreía.
— ¿Se perdió tu abuelo?.— preguntaba Clara.
—Me juega una broma, sabe cómo me pongo de los nervios .— le restaba importancia.
— ¿Puedo hacerte otra pregunta?.— preguntaba.
— Claro...— suspiraba.
— ¿Porque dijiste que Juan era un empresario del ramo alimenticio?.
Tu madre piensa que tiene una industria o es un ceo importante de algo .— le reclamaba.
— Jajaja jajajaja....mi amor es un empresario del ramo alimenticio.
Si ellos interpretan mal ,es su problema.
Los panes que prepara son una delicia,hasta se encargó de nuestro pastel de bodas ,es un amor.
Pero creo que no sabe que lo llevaron a otro lado, debería cambiar el convenio de esa empresa de repartos.— agregaba algo molesta con la falta de responsabilidad.
— En eso eres igual a tu abuelo ,una bromista.—no creía que Juan les hubiese dado mal la dirección habiendo venido tantas veces.
— Me llaman de la empresa,¿será que paso algo?. .
No lo voy a atender, ya llegó la limosina.— dictaminaba decidida a enfocarse en su día más especial.
— Deberías apagar el móvil empresaria, te recuerdo que te vas a casar.— le advertía Clara.
— ¡Mira quién lo dice!, hasta siendo mi dama de honor cargas con tu maletín... abogada.— seguían bromeando, eso la relajaba.
— Es todo tu culpa.— se reían mientras abrían una botella de champagne de la limosina.
Pero otra llamada entraba ,de la casa de la que recién habían salido.
Tal vez había dejado algo olvidado.
Pero al atender,le comunicaban que las personas que la habían maquillado actuaban raro, o estaban dormidas en su habitación.
Así que impidió que su amiga la bebiera.
— ¡¡Que te pasa!!.— protestaba Clara intentando limpiar su vestido.
— No sé,la peluquera y sus ayudantes....las que se quedaron en casa bebiendo la champagne que me dejó mamá ,actúan raro.
Eso me avisaron.— dejaba la copa inmediatamente.
— Raro como.— se ponía alerta
— No sé ....unas duermen ,otras bailan y seducen a los mozos.— ¡¡que locura!!,pensaba.
— Llegamos.— le informaba el chófer bajandose del vehículo y tomando algunas cosas.
— No veo a mi abuelo.— las puertas se trancaban sin dejarlas bajar.
— ¿Que hace?,¡¡destranque esta puerta!!.— le ordenaba Antonella,nerviosa,parecía que la iban a secuestrar.
— Lo siento ,recibo órdenes.— se alejaba del auto y se perdía en el tránsito dejándolas encerradas.
Menos mal tenían los teléfonos.
Mientras una llamaba a la policía, la otra pedía auxilio a su abuelo.
El anciano envío a alguien rescatarlas enseguida.
No podía creer que era Antonia quien entraba a la iglesia del brazo de Fernando.
— Antonella,tu hermana se está casando en tu lugar.— la dejaba absorta,menos mal ya estaban libres del auto.
Apuraba el paso a la iglesia, pero no había ni rastro de su propia boda,ni de nada.
— Abuelo...¿ donde estás?.— preguntaba un poco alterada ,todo estaba vacío.
— En la catedral,no demores,la persona que envié es de confianza
Aquí hay gato encerrado.— le advertía.
— La limosina no tiene ni las llaves,vengan a mi auto — su socorro,les señalaba un deportivo.
— Ve con él yo pido un taxi y los sigo.— agregaba Clara aún consternada con toda la situación .
Cómo el abuelo les dijo que era de confianza , Antonella se subía inmediatamente al deportivo.
Parecía que corrían una carrera de fórmula uno en el trayecto.
Arribaban en el momento justo ,cuando intercambiaban las alianzas.
— ¡¡Me opongo!!.— gritaba Antonella desde la puerta .
Un par de gorilas se colocaron frente a ella ,en una clara intención de retirarla.
Los invitados empezaron a murmurar ,¿porque las dos hermanas estaban vestidas de novia?.
Pero su detención duró poco, con una seña el abuelo liberaban su paso.
Detrás de ella , aparecía el hombre que había ido a auxiliarla.
— Estoy embarazada Antonella ,no me hagas ésto,te lo suplico.— le pedía su hermana.
Miraba a quien sería su futuro esposo incrédula con tal revelación.
— Yo lo siento , Antonella es que me enamoré de tu hermana.— le daba una fuerte bofetada y le quitaba los anillos.
— Jajaja los anillos que elegí ...¡¡que poca creatividad!!.
Por eso no me podías dar ese diamante que quería .
Aún no se cómo en la joyería te lo dieron, si lo tenía reservado para mí.— ella misma lo había pagado ya que su marido no podría con los gastos.
Quién lo usaba, su hermana gemela.
— Dije que eras tu.—Antonia le respondía con arrogancia.
Miró a su ex novio propinandole un golpe tan fuerte en las partes bajas ,que lo dejó tendido en el suelo.
—¡¡ Que haces!!.—le gritaba su hermana preocupada con Juan.
— Hija cálmate ,deja que el cura termine la ceremonia y después lo hablamos.— su mamá le pasaba una botellita con agua que se la bebía sin pensar.
Cuando se dió cuenta de su error, era demasiado tarde.
— No te preocupes si no le sirve más, ya te hizo el milagro.
Señores yo estoy pagando por toda ésta boda y no pienso desistir de casarme.
¿Quien necesita una esposa?...ya estoy pronta para la ocasión.— respondía totalmente desquiciada apropiándose como podía del anillo de diamantes que su hermana llevaba puesto.
Parecía se había emborrachado de un momento a otro.
El jóven que la trajo se puso a su lado , ayudándola a colocarse los anillos de quienes se casaban.
— Me caso contigo.— le bajaba el velo .
Luego le hacía señas al cura que continuase la ceremonia,pero con los dos.
Para cuando Juan pudo ponerse en pie, ellos ya se besaban y su mejor amiga aplaudía la unión.
— Vamos a festejar, no saben la maravillosa fiesta boda que tengo en casa.— les señalaba a los presentes.
Los invitados no sabían qué hacer, salvo aplaudir seguiendo con la mirada a la pareja que acababa de formarse frente a ellos.
Antonia insistía en terminar la ceremonia sin invitados.
Estaba convencida que su hermana terminaría desmayándose tarde o temprano y que, al final, todo sería solo suyo.
En ese sentido ,se equivocaba por completo.
Pasaban primero por el registro civil.
Su esposo, junto al abuelo,habian sobornado a algunos funcionarios,para legalizar la unión.
Todo quedaba oficialmente claro.
De camino a la fiesta , los flamantes esposos consumaban el matrimonio dentro del auto.
No entendía cómo lo habían logrado en aquel deportivo,o fuera de él, incluso en la arena de la playa sin que nadie los molestase por indecentes .
Cuando finalmente llegaron a destino, el anochecer ya cubría todo el lugar y las farolas del jardín se encendían.
En medio del brindis de su hermana, Antonella pedía un que sonara el vals.
Por primera vez desde que salió de la iglesia vacía para detener una boda que no era la suya ,se sentía feliz.
Cada detalle de esa celebración la había planificado y preparado sin medir los gastos.
Sin embargo, no podía evitar beber sin control, para aliviar una herida que permanecía abierta , escondida en algún lugar.
Como si necesitase vaciar hasta el agua de los floreros ,como si las flores sobreviviesen en alcohol.
El abuelo comenzaba a preocuparse por su comportamiento irracional.
Aunque, al verla rodeada de personas dispuestas a respaldar cada una de sus locuras, hallaba un poco de tranquilidad.
Algunos de los invitados de Antonella se retiraban, llevándose sus regalos.
Otros, en cambio, permanecían allí, fascinados por aquella novela de la vida real que se desarrollaba frente a sus ojos.
Cómo esperando un nuevo capítulo ,o el desenlace final que parecía acercarse a cada minuto.