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Luna De Instinto

Luna De Instinto

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

En un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido y los secretos pesan más que las palabras, Melika Rivas siempre creyó conocer a las personas que la rodeaban. Hasta que empezó a notar cosas imposibles. Chicos demasiado fuertes. Miradas que esconden algo salvaje. Noches donde el bosque parece respirar. Y en medio de todo aparece Orión Lurks, el mejor amigo de su hermano, tan misterioso como peligroso. Alguien que parece saber más sobre ella de lo que debería. Mientras la luna llena se acerca, Melika descubrirá que en su pueblo existen secretos capaces de destruir familias, despertar monstruos… y cambiarla para siempre.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Más incompleta

El día siguió como si nada hubiera pasado.

Clases.

Pasillos.

Voces.

Todo en su lugar.

Pero Melika no.

Ahora era distinto.

No más fuerte.

No más rápida.

Más… consciente.

Podía anticipar movimientos.

Escuchar conversaciones lejanas sin esfuerzo.

Sentir miradas antes de que se posaran en ella.

Y eso…

no era normal.

Intentó ignorarlo.

De verdad lo intentó.

Hasta que llegó al patio.

El equipo estaba ahí.

Como siempre.

Ícaro con ellos.

Y Orión.

Melika no pensaba mirarlo.

No quería.

Pero lo hizo.

Y cometió un error.

Porque él ya la estaba mirando.

No fue casual.

No fue coincidencia.

Fue inmediato.

Sus ojos se encontraron.

Y esta vez…

no fue como antes.

Algo en la expresión de Orión cambió.

No sorpresa.

Reconocimiento.

Como si hubiera estado esperando exactamente eso.

Melika sintió un leve golpe en el pecho.

No dolor.

Instinto.

Desvió la mirada.

Tarde.

—Ok… esto ya es raro —murmuró Vanessa a su lado—. ¿Qué pasa entre ustedes?

Melika negó.

—Nada.

Mentira.

—Sí, claro —respondió Vanessa—. Porque eso fue muy “nada”.

Melika no contestó.

Porque en ese momento…

él se estaba acercando.

Paso firme.

Tranquilo.

Como si no hubiera dudas.

Como si supiera que ella no se iba a mover.

Y tenía razón.

—Hola —dijo Orión.

Melika levantó la vista.

Más lento esta vez.

Más consciente.

—Hola.

Silencio.

Vanessa miró entre ambos.

—Ok… yo me voy a hacer que no estoy —murmuró, alejándose unos pasos.

Melika ni siquiera la siguió con la mirada.

Porque todo su foco estaba en él.

Orión la observó.

De verdad.

No como alguien mira a otra persona.

Como alguien analiza.

—Dormiste —dijo.

No fue pregunta.

Melika frunció el ceño.

—Sí.

—Bien.

Pero no sonó tranquilo.

Sonó… medido.

Melika cruzó los brazos.

—¿Qué?

Orión ladeó apenas la cabeza.

—Es diferente.

Silencio.

Melika sintió un leve escalofrío.

—¿Qué cosa?

Él no dudó.

—Vos.

Directo.

Sin rodeos.

Eso la incomodó más de lo que quería admitir.

—No —dijo—. Estoy igual.

Orión la sostuvo con la mirada.

—No.

Una sola palabra.

Y era suficiente para desarmar cualquier excusa.

Melika apretó la mandíbula.

—¿Y vos cómo sabés?

Silencio.

Orión bajó la mirada un segundo.

Luego volvió a ella.

—Porque ya lo vi antes.

El aire cambió.

Melika lo miró fijo.

—¿A quién?

Él no respondió.

Otra vez.

Pero esta vez…

no fue evasivo.

Fue… cuidadoso.

—¿Qué hiciste anoche? —preguntó él en cambio.

Melika se tensó.

—Nada.

Mentira.

Orión dio un paso más cerca.

—Melika.

Su voz bajó.

—¿Saliste?

El corazón le latió más fuerte.

—No.

Silencio.

Orión la observó unos segundos más.

Como si pudiera ver más allá de lo que decía.

Y tal vez…

podía.

—Bien —dijo finalmente.

Pero no sonó convencido.

Melika lo miró.

—¿Por qué?

Él dudó.

Muy leve.

—Porque si lo hacías… —empezó.

Se detuvo.

Melika dio un paso adelante.

—¿Qué?

Orión la sostuvo con la mirada.

—No estarías acá.

Silencio.

El ruido del patio volvió de golpe.

Risas.

Pelotas.

Voces.

Pero entre ellos…

todo quedó suspendido.

Melika sintió un nudo en el estómago.

—¿Qué significa eso?

Orión no respondió de inmediato.

Sus ojos bajaron apenas.

A su frente.

Solo un segundo.

Pero Melika lo notó.

Y eso fue suficiente.

—Sabés algo —dijo.

No fue pregunta.

Fue acusación.

Orión volvió a mirarla.

—Sí.

Sin negarlo.

Sin suavizarlo.

Eso dolió.

Melika dio un paso atrás.

—Entonces decilo.

Silencio.

Otra vez.

Siempre.

Orión inhaló lento.

—No todavía.

Ahí se rompió.

—Claro —murmuró Melika—. Siempre “no todavía”.

Giró la cabeza.

Pero no se fue.

Porque algo dentro de ella…

no quería alejarse.

Y eso la molestó más que todo lo demás.

Orión la observó un segundo más.

Y entonces—

—Tenés que tener cuidado.

Melika lo miró otra vez.

—¿De qué?

Él no dudó esta vez.

—De vos.

Silencio.

Pesado.

Real.

Melika sintió ese tirón otra vez.

Muy leve.

Muy profundo.

Pero estaba ahí.

Y Orión lo sabía.

Claro que lo sabía.

—Eso no tiene sentido —dijo ella.

Pero su voz no fue firme.

Porque en el fondo…

sí lo tenía.

Orión retrocedió un paso.

—Nos vemos, Melika.

Y se fue.

Como si nada hubiera pasado.

Como si no acabara de decirle que ella misma era el problema.

Melika se quedó quieta.

El mundo seguía.

Pero ahora…

todo era distinto.

Porque ya no era solo lo que sentía.

Era lo que otros podían ver.

Y eso…

era mucho peor.

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Maia abril Romero
me gusto☺️
Maia abril Romero
me gusto/Smile/
Max x: Gracias por leer 🥰
total 1 replies
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