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Desafiando Al Sistema

Desafiando Al Sistema

Status: Terminada
Genre:Aventura / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Abandonado en una raid urbana, Cael fue dado por muerto.
En las profundidades de una mazmorra oculta, despertó un Sistema prohibido que el mundo jamás debió conocer.
Mientras la ciudad sigue sus reglas…
él aprende a romperlas.
Y cuando regrese, no cambiará el ranking.
Cambiará el sistema.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2 — La Cámara del Umbral

Las antorchas azules flotaban sin humo, suspendidas a distintas alturas como recuerdos que se negaran a apagarse. Su luz no calentaba. Solo delineaba las curvas irregulares de la piedra y proyectaba sombras demasiado largas para el espacio que ocupaban.

Cada paso de Cael resonaba, y el eco volvía tarde, deformado, como si el lugar no estuviera seguro de querer responderle.

El costado le punzaba con cada respiración. La herida seguía abierta bajo el chaleco, pegajosa, persistente. No era un dolor insoportable. Era el tipo de dolor que susurra en lugar de gritar: no eres invencible. No ahora.

Los paneles del Sistema flotaban en su campo visual.

[Estado: Estable.]

[Misión activa: Sobrevive a la Cámara del Umbral.]

[Objetivo: Encuentra la salida o derrota al Guardián.]

—Sobrevive. Claro.

Avanzó.

El pasillo desembocó en una cámara circular. El techo se perdía en la penumbra. Las paredes estaban cubiertas de runas apagadas, como venas fosilizadas que alguna vez transportaron algo vivo, y en el centro un pedestal de piedra negra latía con luz irregular.

Un latido débil. Enfermizo.

Cael dio un paso hacia él.

El aire cambió sin previo aviso, no como sonido sino como compresión, como si algo enorme hubiera decidido prestar atención.

La figura descendió desde el techo. No cayó. Bajó con la calma de quien no necesita apresurarse porque sabe que nada puede huir.

Placas de obsidiana superpuestas formaban un cuerpo alto y angular, demasiado rígido para ser orgánico. De su espalda sobresalían fragmentos afilados y desordenados, alas rotas que nunca aprendieron a abrirse. En el pecho, una grieta vibraba en azul violáceo.

Inestable.

El Guardián tocó el suelo y la piedra respondió bajo las botas de Cael.

El miedo no fue inmediato. Subió despacio desde el estómago, como agua fría buscando nivel.

—No aquí —murmuró—. No ahora.

El Guardián avanzó con esa seguridad que no necesita velocidad.

Cael se movió primero.

Corrió hacia la derecha buscando ángulo, lanzó un tajo lateral. La hoja chocó contra la obsidiana con un chirrido seco que le adormecció los dedos. No penetró nada. La vibración le trepó hasta el hombro como un insulto.

El Guardián respondió con un barrido amplio. Cael se dejó caer, rodó por el suelo; el golpe pasó a centímetros de su cuello y partió una columna detrás de él. Fragmentos de piedra llovieron como metralla.

No había nadie que lo distrajera. No había escudo que interviniera. Solo él, y eso, y el espacio vacío entre los dos.

El Sistema parpadeó.

[Análisis en curso…]

[Debilidad detectada: Núcleo expuesto en el pecho.]

[Recomendación: Ataques de precisión.]

Cael dejó escapar una risa corta, sin humor.

—Genial. Solo tengo que atravesar eso.

Cargó. No directo, en el último instante cambió de trayectoria, se deslizó bajo el brazo extendido y lanzó un corte ascendente hacia la grieta del pecho.

La hoja penetró.

Un segundo.

Luego el mundo se volvió hielo.

Una descarga le trepó por el brazo como electricidad viva. El dolor fue inmediato y violento, sin margen para prepararse. Cael gritó y salió despedido contra el suelo.

El Guardián retrocedió un paso, emitiendo un sonido bajo y vibrante, como roca desplazándose bajo toneladas de presión. Los fragmentos de su espalda se desprendieron y se transformaron en lanzas negras que cruzaron el aire antes de que Cael pudiera reaccionar del todo.

Una se clavó en el suelo junto a su cabeza. Otra le reabrió el costado. La tercera impactó en su hombro y lo volteó.

Quedó tendido boca arriba, mirando el techo oscuro, con la visión temblando en los bordes.

No puedo levantarme.

La idea fue clara. No dramática. Solo verdadera.

[Tenacidad del Caído: activa.]

El calor no fue espectacular. Fue firme, como una mano sosteniéndolo desde dentro sin preguntarle si lo merecía. No le quitó el dolor. Le dio margen.

Cael cerró los ojos un segundo.

Recordó la lluvia. El silencio deliberado del comunicador. El portal cerrándose con él adentro.

—Levántate —susurró, sin saber muy bien a quién se lo decía.

Se apoyó en la espada. Las piernas le temblaron, pero se sostuvieron.

El Guardián avanzaba de nuevo. Lento. Imparable en la misma medida en que Cael era lo contrario de ambas cosas.

Miró alrededor. Columna rota. Escombros apilados. Altura. Distancia.

Respiró una vez. Dos.

Corrió hacia los restos de la columna y trepó por la piedra suelta ignorando el tirón en el costado y el ardor del hombro. El Guardián alzó el brazo para interceptarlo.

Cael no dudó. Saltó.

En el aire no hubo épica. Hubo miedo puro que lo obligó a apretar los dientes, y algo que se parece a la rabia pero viene de un lugar más hondo. Gritó al descender, no de valentía, sino de pura voluntad de no terminar aquí, de no darle a nadie la satisfacción.

La espada bajó con todo su peso.

La hoja atravesó el núcleo.

La grieta se abrió por completo. La luz azul violácea se desbordó hacia adentro, no hacia fuera, como si el Guardián se tragara su propia energía antes de desmoronarse. Las placas de obsidiana se separaron en silencio y cayeron como ceniza negra.

La cámara quedó inmóvil.

Cael aterrizó mal, rodó, y se quedó de rodillas unos segundos antes de dejarse caer de espaldas. El techo giraba levemente sobre él. Su pecho subía y bajaba con respiraciones irregulares.

—Sigo vivo.

No sonó heroico. Sonó sorprendido, que era la respuesta honesta.

[Guardián del Umbral derrotado.]

[Misión completada.]

[Desbloqueando Sistema de Progresión…]

[Nivel 1 alcanzado.]

[Habilidad activa desbloqueada: Filo de Energía (Nv. 1).]

La espada vibró suavemente en su mano. Un resplandor azul pálido envolvió la hoja, no deslumbrante, sino contenido, como algo que recién empieza a entender que existe.

—Entonces esto recién empieza.

Al fondo de la cámara, un arco de luz comenzó a formarse. Una salida.

Dio un paso.

El aire no vibró. Se volvió pesado de otra manera, espeso con algo que no era energía ni magia, sino presencia.

Dos ojos dorados se abrieron en la oscuridad del techo. No pertenecían al Guardián. Eran más antiguos. Más conscientes. El tipo de mirada que no observa lo que haces sino lo que eres.

La voz no resonó en el aire. Se instaló directamente en su mente.

—El Núcleo Caído ha elegido a un portador.

Cael no se movió.

—¿Qué eres?

Un silencio breve, casi considerado.

—Un testigo. —Pausa.— Y, si sobrevives… algo más.

Los ojos se cerraron. La presión desapareció como si nunca hubiera estado.

El arco brilló con mayor intensidad.

Cael tragó saliva. No sabía si estaba regresando al mundo que lo había descartado, o si acababa de ser marcado por algo que lo observaba desde antes de que él naciera. Probablemente ambas cosas. Probablemente no importaba saberlo todavía.

Apretó la espada.

Y cruzó la luz.

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David Gonzalez Cruz
al proncipio buen argumento drspues sease monotonoaburrido
Annyelizabeth: Gracias por darle una oportunidad a la historia ✨ igualmente agradezco mucho tu opinión 😊
total 1 replies
Annyelizabeth
“¡Gracias por leer, Dalia! Me alegra que te esté gustando. ¿Hay algún personaje que te llame más la atención?”
Annyelizabeth
“Gracias por leer y por los me gusta ❤️
Si quieren, pueden contarme qué les pareció este capítulo.”
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