Esta novela cuenta la historia de Violeta y Calum, dos chicos muy diferentes, que al principio no se llevan bien, pero tras la interacción cotidiana comienzan a sentir atracción el uno por el otro, haciendo que sus vidas y la de las personas a su alrededor se entrelacen.
sin embargo las diferencias entre ellos hacen que se pregunten de manera constante que fue eso que hizo que se enamoraran el uno del otro.
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CAPITULO 2 EL GATO Y EL RATÓN
Violeta ya no sabía dónde más buscar, no tenía el número de Calum, y este nunca estaba donde le decían, o cuando ella llegaba él se había ido. Así que estaba harta y cansada, estaba usando botas, y ahora le dolían los pies.
- ¡profesor! – Violeta estaba afuera de la oficina esperándolo
-dígame, señorita… -
-Moss – completo ella
-bien, señorita Moss, ¿Qué necesita? –
- ¿puede cambiarme de compañero? –
- ¿Por qué, tiene alguna buena razón? –
-es que no lo encuentro, llevo todo el día y no sé cómo localizarlo, el resto está trabajando con sus compañeros, y yo estoy buscando al mío – se quejó ella
El profesor no respondió, solo miro su reloj - ¿Quién es su compañero? –
-Calum, Soko no sé qué – respondió ella
- ¡ah! – fue la respuesta del profesor y volvió a mirar su reloj – su compañero está en el gimnasio, en el que está del otro lado – respondió tranquilo
- ¿Cómo lo sabe? – pregunto ella
- sí, su compañero está en el equipo de Judo ellos entrenan a estas horas, seguro lo encuentra ahí, ande vaya, que no voy a cambiarla de compañero, y no tampoco voy a aceptar que trabaje sola – el profesor entro a su oficina, y no la dejo responder.
¿Judo?, Violeta se encaminó hacia donde el profesor le dijo, sin entender como era que Calum tenía tiempo para estudiar y practicar Judo.
Cuando por fin llego estaba cansada y quería lanzar las botas a un lado; abrió la puerta despacio y se detuvo, había un grupo de chicos todos con su uniforme, una pareja estaba en el centro practicando, los demás solo miraban y alentaban, le tomo un tiempo darse cuenta de que uno de ellos era Calum.
Se quedó como boba viéndolo, era bastante bueno - ¡señorita!, disculpe, pero no puede estar aquí, este entrenamiento es privado – le dijo el entrenador, y todos voltearon a verla
-perdón, pero quería hablar con Calum y me dijeron que estaba aquí – dijo ella avergonzada
Calum se inclinó a modo de saludo frente a su compañero y fue con ella - ¿Qué haces aquí? – pregunto él viéndola, parecía confundido
- ¿olvidaste que tenemos un trabajo juntos? – dijo ella, aun con sus botas era más baja que él, así que tenía una vista privilegiada del pecho de Calum, su uniforme estaba desacomodado y algo abierto, dejando al descubierto parte de un pecho muy bien trabajado
-pues estoy ocupado ahora –
-eso puedo verlo, pero ¿a qué hora estás libre? –
Calum se rascó la cabeza – como en media hora –
-bien, te veo en la biblioteca – dicho esto violeta se marchó
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En efecto, Calum llego a la biblioteca media hora después, y se sentó frente a ella, estaba usando un pantalón de mezclilla y una playera de manga larga la cual llevaba arremangada hasta los codos, su cabello seguía algo húmedo.
Se removía en la silla mientras sacaba su computadora y el resto de sus cosas, era más que claro que esta le iba pequeña; Violeta casi quería reírse de él.
No le tomo mucho tiempo darse cuenta él solo hablaba lo necesario, ella solo lo veía escribir algo en su cuaderno, cuando termino arranco una parte y se la dio - estos son los libros que dijo el profesor que podíamos usar, busca estos – se levantó de la silla sin decir más y se fue a buscar el resto.
Sin más opciones ella se fue a buscar los libros de la lista que le dio, sintiéndose un poco tonta porque mientras ella se estresó buscándolo, él ya tenía una idea en mente de lo que debían de hacer
- ¿no podemos usar todos estos libros son muchos – le dijo Violeta una vez que los encontraron y los pusieron sobre la mesa
Después de que escogieron solo algunos y regresaron el resto a su lugar, se pusieron a comenzar el trabajo, y pasaron el resto de la tarde ahí; Violeta solo logro hacerlo hablar lo necesario, pero no podía negar que era muy centrado en lo que hacía.
Justo a las siete una alarma sonó en el teléfono de Calum, este miro su reloj, y comenzó a guardar sus cosas – me tengo que ir – fue todo lo que dijo
Violeta se quedó un momento si reaccionar y luego fue tras él -espera – le dijo jalándolo de la mochila
Él se detuvo, y ella lo soltó - ¿Qué pasa? –
-dame tu número – Calum la miro sin decir nada – no quiero estar por todo el campus jugando al gato y al ratón como hoy, es cansado – le dijo ella dándole su teléfono para que anotara su número
Calum lo tomo después de un momento, lo anoto y se lo dio – no respondo después de las diez, ni antes de las seis – fue todo lo que dijo, antes de irse, Violeta se quedó mirando el número en la pantalla un momento, y después lo guardo como “el señor arrogante”
- ¿Por qué querría yo mensajearlo fuera del horario escolar? – se dijo a sí misma, antes de entrar a la biblioteca por sus cosas