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HERIDAS DEL CORAZÓN

HERIDAS DEL CORAZÓN

Status: En proceso
Genre:Amor eterno
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Milagros Ulloa

Narra la historia de una hermosa chica llamada Gabriela que sufre mucho tras el abandono de su novio.

NovelToon tiene autorización de Milagros Ulloa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL ENEMIGO DENTRO

El amanecer llegó sin tranquilidad.

Gabriela no había dormido más de una hora. Cada sonido del edificio la hacía abrir los ojos, cada sombra parecía una amenaza escondida. El intento de secuestro había cambiado algo dentro de ella de forma irreversible. Ya no era miedo solamente. Era conciencia.

Ahora sabía que alguien realmente quería destruir su vida.

León permanecía despierto en la sala, revisando informes de seguridad enviados durante la madrugada. Su rostro mostraba cansancio, pero también determinación. Desde el ataque, su prioridad había dejado de ser proteger discretamente a Gabriela. Ahora era mantenerla viva.

Cuando ella apareció en la puerta, envuelta en una manta, él levantó la mirada de inmediato.

No pudiste dormir.

Gabriela negó suavemente.

Cada vez que cierro los ojos siento que alguien vuelve a sujetarme.

León dejó los documentos y se acercó.

Eso no volverá a pasar.

Ella lo observó en silencio.

Antes pensaba que exagerabas con la seguridad. Ahora entiendo que te quedaste corto.

Intentó sonreír, pero la tensión seguía presente.

León dudó antes de hablar.

Hoy nos mudamos.

Gabriela frunció el ceño.

¿Mudarnos?

A una casa segura fuera de la ciudad. Solo temporalmente.

Ella entendió al instante.

Convivencia obligada.

El pensamiento la hizo sentir extrañamente nerviosa.

No discutió.

Sabía que ya no tenía sentido resistirse.

Horas después, un vehículo oscuro los trasladaba por una carretera rodeada de árboles. La casa estaba ubicada en una zona aislada, moderna pero discreta, diseñada más para proteger que para impresionar.

Gabriela bajó del auto observando el lugar.

Esto parece un refugio.

Lo es, respondió León.

Dentro todo era silencioso, amplio y demasiado ordenado. Ventanales grandes mostraban un paisaje tranquilo que contrastaba con el caos que vivían.

Por primera vez desde el ataque, Gabriela respiró con algo parecido a calma.

Pero la tranquilidad duró poco.

El teléfono de León vibró.

Su expresión cambió inmediatamente.

¿Qué pasó? preguntó Gabriela.

Tenemos un problema interno.

Minutos después, Matías llegó acompañado por dos miembros del equipo de seguridad. Su rostro estaba serio, pero había algo más en su mirada. Algo personal.

Encontramos una filtración, dijo sin rodeos.

León se tensó.

¿Estás seguro?

Sí. Alguien ha estado compartiendo nuestras rutas y movimientos.

El aire se volvió pesado.

Gabriela sintió un escalofrío.

¿Un infiltrado?

Matías asintió.

Y no cualquiera. Alguien cercano.

El silencio fue inmediato.

León caminó lentamente por la sala, analizando posibilidades.

¿Quién?

Matías respiró profundo.

Uno de tus hombres de confianza. Sergio.

León se detuvo en seco.

Imposible.

Eso pensé yo también, respondió Matías. Pero las transferencias bancarias no mienten.

Gabriela observaba a ambos hombres. La tensión entre ellos seguía creciendo desde la revelación del pasado de León.

¿Por qué lo haría? preguntó ella.

Matías respondió con frialdad.

Dinero. O miedo. Adrián sabe cómo conseguir ambas cosas.

León cerró los puños.

Entonces ya no estamos reaccionando. Vamos a atraerlo.

Gabriela levantó la mirada.

¿Atraerlo?

León la miró con una mezcla de duda y determinación.

Adrián quiere acercarse a ti. Usaremos eso.

Matías reaccionó de inmediato.

Ni siquiera lo pienses.

Pero Gabriela habló antes que León.

Hazlo.

Ambos hombres giraron hacia ella sorprendidos.

No voy a seguir escondiéndome. Si soy el objetivo, también puedo ser el anzuelo.

León negó.

Es demasiado peligroso.

Gabriela dio un paso hacia él.

Ya intentaron secuestrarme. El peligro ya existe.

El silencio confirmó que tenía razón.

Matías observó la escena con una emoción difícil de ocultar.

Lo haré contigo, dijo finalmente.

León lo miró con desconfianza.

No necesito un héroe improvisado.

Matías sostuvo su mirada.

No lo hago por ti.

Gabriela sintió la tensión crecer nuevamente entre ambos.

La rivalidad seguía viva.

Esa noche, la convivencia comenzó a revelar aspectos que ninguno esperaba.

Sin el ruido de la ciudad ni distracciones laborales, Gabriela y León se encontraron compartiendo espacios cotidianos que parecían pertenecer a otra vida.

Prepararon la cena juntos en silencio al principio.

Hasta que Gabriela habló.

Nunca imaginé terminar viviendo contigo otra vez.

León sonrió apenas.

Yo sí lo imaginé muchas veces.

Ella lo miró sorprendida.

¿En serio?

Cada día desde que me fui.

La confesión quedó flotando entre ellos.

Gabriela bajó la mirada.

Me rompiste, León.

Lo sé.

Pensé que nunca volvería a confiar en ti.

Él apoyó las manos sobre la mesa.

Y aun así estás aquí.

Porque ahora conozco la verdad.

El silencio ya no era incómodo.

Era íntimo.

Gabriela observó el rostro de León con atención.

Había cambiado. No solo físicamente. Había una carga emocional que antes no existía.

¿Cuánto sufriste realmente? preguntó suavemente.

León tardó en responder.

Lo suficiente para entender que el éxito no significa nada si no puedes compartirlo con la persona que amas.

Gabriela sintió que algo dentro de ella cedía definitivamente.

Esa noche no hubo besos impulsivos ni promesas dramáticas.

Solo cercanía.

Conversaciones largas.

Risas suaves que parecían sanar años de distancia.

Pero la calma terminó al día siguiente.

Un mensaje llegó al teléfono de Gabriela desde un número desconocido.

Una fotografía.

Ella entrando a la casa segura.

El corazón se le detuvo.

León… susurró.

Él vio la pantalla y su expresión se oscureció.

Nos encontraron.

El teléfono volvió a vibrar.

Un mensaje nuevo apareció.

“Quiero hablar contigo, Gabriela. Sola.”

Adrián.

El miedo regresó, pero esta vez no paralizó a Gabriela.

León tomó el teléfono.

No responderás.

Sí lo haré, dijo ella.

Ni hablar.

Gabriela sostuvo su mirada.

Esto termina cuando lo enfrentemos.

Matías intervino.

Podemos convertir esto en una trampa.

León dudó.

Era arriesgado.

Pero también era la primera oportunidad real de enfrentarlo directamente.

Horas después, el plan estaba en marcha.

Gabriela caminaría hacia el punto acordado bajo vigilancia oculta.

El corazón le latía con fuerza mientras avanzaba hacia el lugar indicado, un antiguo estacionamiento abandonado.

El aire olía a peligro.

Y entonces apareció.

Adrián salió de las sombras con tranquilidad absoluta.

Sabía que vendrías, dijo sonriendo.

Gabriela sostuvo su mirada sin retroceder.

Esto termina hoy.

Él rió suavemente.

Apenas está comenzando.

Sus ojos brillaron con algo oscuro.

León cree que puede protegerte, pero aún no entiende que las verdaderas traiciones vienen desde adentro.

Gabriela frunció el ceño.

¿De qué hablas?

Adrián se inclinó ligeramente hacia ella.

Pregúntale quién más sabía dónde estarías hoy.

El sonido de pasos apresurados rompió el momento.

León apareció seguido del equipo de seguridad.

Adrián sonrió satisfecho.

Perfecto. Todos juntos.

Y entonces algo inesperado ocurrió.

Un disparo resonó desde otro punto del estacionamiento.

Caos inmediato.

El equipo reaccionó cubriendo a Gabriela mientras Adrián desaparecía entre vehículos abandonados.

La emboscada había sido preparada para ellos.

Cuando todo terminó, solo quedó una certeza devastadora.

El infiltrado seguía activo.

Y ahora sabía exactamente cuánto significaba Gabriela para León.

Mientras regresaban a la casa segura, Gabriela comprendió algo profundo.

Ya no había regreso posible.

No solo estaba atrapada en el peligro.

Había elegido quedarse.

Y esa decisión la unía a León más allá del miedo, del pasado y de cualquier amenaza.

Porque ahora luchaban juntos.

Y el enemigo acababa de declarar una guerra abierta.

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