Advertencia: No descargues Massacre Express.
En el 2013, Los Ángeles se convirtió en el escenario de una pesadilla silenciosa. Jóvenes aparecían muertos con marcas de haber tomado una decisión fatal, pero todos compartían un detalle macabro: una nota con el nombre de una aplicación maldita.
La policía lo llamó suicidio. Los sobrevivientes saben que fue cacería.
Valentina y Miguel no se conocen, pero comparten la misma herida. Ella perdió a su mejor amiga; él, a su hermano. Atados por la necesidad de respuestas, deciden cruzar la línea y adentrarse en el juego.
Una vez que aceptas los permisos de micrófono y ubicación, ya no hay vuelta atrás.
El juego empieza... y la camioneta ya está en camino.
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Prólogo
El teléfono sobre la mesa de luz vibró con suavidad. Una notificación solitaria iluminó la habitación sumida en la oscuridad.
"Massacre Express ha sido instalado con éxito".
Martín sintió un escalofrío recorrerle toda la espalda, pero la curiosidad pudo más que el miedo, siguió las instrucciones al pie de la letra: conceder acceso al micrófono, calibrar la ubicación exacta.
En la pantalla, un mapa minimalista comenzó a cargar una ruta en tiempo real, trazando un camino directo desde la nada hasta la puerta de su casa.
Unos segundos después, el silencio de la madrugada se rompió con el crujir de neumáticos sobre la gravilla.
Martín se asomó con cautela por la ventana de su habitación, una camioneta negra, completamente anónima y con las luces apagadas, estaba detenida frente a su porche, ninguna placa, ningún conductor visible, solo una puerta que se abrió lentamente desde adentro, como una invitación silenciosa.
El corazón le latía a mil por hora, Martín intentó cerrar la aplicación, pero la pantalla se quedó congelada en una sola frase: El viaje es obligatorio.
Abajo, el sonido de unos pasos pesados comenzó a subir por las escaleras de madera, tres golpes secos retumbaron en la puerta principal.
Martín retrocedió, aterrorizado, justo antes de que la madera cediera con un golpe brutal, lo último que escuchó fue el zumbido metálico de la aplicación notificando el fin del trayecto.
Al día siguiente, Los Ángeles sumaría una víctima más a la lista oficial de la policía: un supuesto suicidio, y sobre el pecho de Martín, cuidadosamente colocada, una nota fría y directa con el nombre del juego que acababa de condenarlo.
AHHH que girooo dio esta historia 😭