Después de morir por exceso de trabajo termine en una historia donde soy la esposa de un hombre temido y conocido por su tiranía. Aunque está vida para la chica era un infierno para mí era todo lo contrario, ya que tenía sirvientes a mi disposición, no tenía que levantarme temprano a trabajar y era rica asquerosamente rica simplemente era el cielo
Claro eso fue lo que pensaba hasta que conocí a mi dichoso esposo y mi felicidad desapareciera por completo
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Capitulo 1
Ahora mismo me encontraba tumbada en un enorme sillón, un árbol me cubría del sol, un sirviente me abanicaba y otro me daba de comer uvas. Simplemente, me encontraba en el cielo, aunque claro llegué a este hermoso paraíso hace tan solo una semana cuando caí desmayada después de trabajar toda la noche en un proyecto el cual me sacaría de la pobreza
Mi maldito jefe me insistía que ese proyecto debía de ser perfecto y por esa razón pase muchas noches sin conciliar el sueño hasta que eso mismo me llevo a la muerte. Los primeros días fue difícil adaptarme, pero luego de ver lo rica que soy y la cantidad de sirvientes que me sirven mis preocupaciones desaparecieron por completo
Aunque en esta vida era una mujer casada y no conocía a mi esposo, no me preocupaba para nada porque era un matrimonio por obligación así que no debíamos entregarnos el uno al otro y por esa razón él no pasaba por casa y solo se dedicaba a realizar trabajo fuera del territorio y por eso es que podía vivir mi vida con mucha tranquilidad, mientras comida, dormía h admiraba esos espectaculares cuerpos de los soldados al momento de entrenar
— Señora ¿de nuevo aquí? - Se acerca el capital del escuadrón, con su torso desnudo en el cual se le podía ver las gotas de sudor recorrer desde la clavícula hasta desaparecer en la pretina de su pantalón (Simplemente perfecto), cierro los ojos y me concentro en su rostro para hacer que mi cerebro deje de imaginar cosas que no debería
— Así es, espero que mi presencia no les moleste - Él niega rápidamente
— Para nada, la señora puede venir siempre que lo desee - Sonrió ampliamente y me sonrojo por su cercanía. En eso mi mente me recuerda que ahora soy alguien casada y aunque no conozca a mi esposo está muy mal visto mi actitud
— Bueno, Pero por hoy fue suficiente - Me levanto ayudado por mis sirvientes - Nos vemos mañana a la misma hora - Él solo ríe y ve como me voy. Una vez entro a la casa veo como el lugar está con mucho movimiento un hombre que jamás había visto estaba supervisando lo que hacían los sirvientes - ¿Qué sucede? ¿Quién es usted? - El hombre me ve con una ceja alzada y mirada fría que me hizo dar dos pasos hacia atrás para luego hacer una pequeña inclinación
— Duquesa Valeria. Tal vez por el tiempo alejado del ducado no me recuerde, yo soy Thomas mano derecha del duque - Asiento ante su explicación - El duque regresa está noche y por esa razón estoy preparando sus cosas - Al oír que mi esposo regresaba trague grueso y le dirige una mirada a Gaby, la sirviente encargada de la cocina, ella al verme asiente y se retira para preparar algunos platillos extras ahora que tendremos al duque aquí - No debe molestarse los chefs del señor vinieron conmigo y ellos se encargará de preparar la comida - Lo veo con cierta intriga y luego resoplo fastidiada
Valeria: Como sea, entonces no me molesten más. Hasta luego a todos nos vemos mañana para la misma rutina - Los dos hombres hacen una reverencia y se retiran para así ir a mi habitación a descansar un poco
Cuando la noche cayó, se pudo escuchar como varios caballos llegaban al ducado, me asome en el balcón y Vi como un hombre fornido baja del caballo y luego a Thomas tomando su capa y la máscara que usaba. Pude notar como ese hombre tenía un rostro perfecto y no solo su cuerpo, pero en ese perfecto rostro una cicatriz cubría parte de este. Esa cicatriz solo le daba un aura peligrosa que me atraía mucho
Él alzo la mirada y sus ojos rojos se encontraron con los míos avellana, le sonrió y luego entro en la habitación. A los minutos mi puerta es abierta bruscamente y puedo ver cómo ese supuesto esposo entra y me ve serio
Valeria: ¿No sabes tocar? - Pregunto en modo de broma, ya que no deseaba llevarme mal con mi esposo porque era mi fuente de dinero
— Es mi casa, ¿Quien se atreve a prohibirme algo? - Su actitud me dejó desconcertada por completo, cierro el libro y lo veo con incredulidad
Valeria: ¿Cómo me estás hablando? - Ví como frunció el ceño y luego soltó una risa fría
— Parece que en este poco tiempo que estuve fuera en verdad te creíste la señora de la casa - Me levanto con molestia, sabía que este era un matrimonio concertado por nuestras familias, pero no pensé que este hijo de put@ tuvieran una actitud tan asquerosa - Ahora salte de la habitación que me voy a cambiar - Apreté los puños con molestia
Valeria: Si deseas cambiarte hazlo, está habitación es tan mía como tuya y yo estoy aquí primero - Él me ve fríamente, yo me vuelvo a sentar - Además no serás el primero ni último hombre que vea desnudo - Abro mi libro, pero el ambiente se volvió tan gélido que me hizo estremecer. Alzo la mirada y veo como ese hombre me estaba mirando fijamente, le sonrió al ver cómo pude quitarle esa actitud arrogante con la que estaba hace rato. Me levanto y pongo mi libro en sus manos - Me he aburrido, dejaré al señor gruñón solo - Cuando iba a pasar por su lado, sentí un fuerte agarre en sus manos y luego como su empujada a la cama, fue con tanta fuerza que rebote en esta - ¿QUÉ DEM...- Me callo al ver su mirada
En tan solo unos pasos ya lo tenía encima y este me sujetaba el rostro con una fuerza que me hacía sentir un escalofrío frío en mi espalda
— Valeria Blanwood recuerda que ahora eres mi esposa y está totalmente prohibido que hables de otros hombres delante de mí ¿Lo has entendido? - Yo solo lo miro fijamente. Es tan guapo, su actitud tan desafiante y su mirada tan obsesiva que generaba un calor en mi pecho, al darme cuenta de que mis pensamientos se desviaban me golpee y me traje de vuelta a la realidad. Él solo retrocedió al ver cómo me agredí
Valeria: L..lo en..tiendo - Digo sin más y luego me levanto y salgo corriendo de la habitacion. (Mierda, solo con su cercanía el miedo que sentía primero desapareció. ¿Por qué soy tan débil a los rostros bonitos?)
jajjajajaja