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Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Amor-odio / Romance
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

Sebastián lo tenía todo: un reino próspero, un cabello pelirrojo que era la envidia de la nobleza y una lengua tan afilada que podía humillar a un mago en tres segundos. Pero el exceso de sarcasmo tiene un precio. Tras insultar al hechicero equivocado, Sebastián despierta convertido en un cangrejo y es arrojado a las profundidades del océano.
Su suerte no mejora cuando es capturado por Rubí, la princesa del Reino Marino. Llamada así por sus hipnotizantes ojos rojos, Rubí es una sirena de una belleza letal y una personalidad... impredecible. Un momento es un ángel dulce que acaricia tus pinzas, y al siguiente está picando perejil mientras decide si te prefiere hervido o a la plancha.
Atrapado en una jaula de cristal y bajo la vigilancia de una "loca" con cambios de humor extremos, Sebastián deberá encontrar la forma de romper su hechizo antes de convertirse en el almuerzo real.

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capítulo 1

El Reino de Coralina era, a ojos de cualquier mortal, un paraíso de aguas turquesas y jardines de anémonas. Para el príncipe Sebastián, sin embargo, era el escenario de su más humillante tragedia.

Sebastián no siempre había tenido diez patas y un caparazón rígido. Apenas veinticuatro horas antes, era el heredero del Reino de Helios, un joven cuya belleza era capaz de detener guerras y cuyo cabello pelirrojo brillaba como el sol del mediodía. Su único defecto —si es que se le podía llamar así— era su absoluta falta de filtro al hablar.

—"Es que, honestamente, tu barba parece un nido de gaviotas con indigestión", le había dicho al Gran Mago del Reino Vecino durante la gala anual.

El mago, un hombre con muy poco sentido del humor y un dominio peligroso de la transmutación, no se rió. Hubo un destello de luz violeta, un olor a marisco quemado y, de repente, la ropa de seda de Sebastián le quedaba... excesivamente grande. Un segundo después, fue pateado fuera del balcón y lanzado al océano con una sentencia que aún resonaba en su pequeña cabeza de crustáceo: "Que tu lengua afilada encuentre a alguien que sepa cómo cocinarla".

Ahora, Sebastián —el cangrejo— se encontraba luchando por su vida en lo que parecía ser una cocina subterránea, o mejor dicho, submarina.

—¡Suéltame, loca! ¡Te digo que esto es un acto de guerra internacional! —gritó Sebastián, aunque lo único que salía de sus pinzas eran burbujas frenéticas y un chirrido que nadie parecía entender.

Frente a él, sosteniéndolo con una delicadeza aterradora, estaba la criatura más hermosa y perturbadora que Sebastián había visto jamás. Era una sirena, pero no de esas que cantan para guiar a los marineros. Tenía una melena negra como el abismo, ondulando en el agua como serpientes de seda, y unos ojos de un rojo tan intenso que hacían honor a su nombre: Rubí.

—Oh, pequeño amigo... —susurró Rubí con una voz de ángel, acariciando el caparazón de Sebastián con un dedo de uña perfectamente afilada—. Te ves tan jugoso. Me pregunto si sabrás mejor con mantequilla de algas o con un toque de limón abisal.

Rubí sonrió, y Sebastián juró que vio un destello de maldad pura en sus colmillos. Pero un segundo después, la expresión de la sirena cambió. Sus ojos se humedecieron y soltó un suspiro melancólico.

—Pobre criaturita... —dijo Rubí, abrazando al cangrejo contra su pecho (lo cual fue muy incómodo para Sebastián debido a la presión del caparazón)—. Qué cruel es el mundo submarino. Aquí estás, solo y asustado, destinado a alimentar mi alma solitaria... ¡PERO TENGO UN HAMBRE QUE ME MUERO, ASÍ QUE A LA OLLA!

El cambio de tono fue tan violento que Sebastián casi se desprende de sus propias pinzas por el susto. La princesa Rubí lo sostuvo en alto mientras nadaba hacia una extraña construcción de piedra donde un fuego mágico ardía bajo una olla de cobre.

—¡Espera, espera! —chilló Sebastián, agitando sus patas en el aire—. ¡Soy un príncipe! ¡Tengo castillos! ¡Tengo una gata negra llamada 'Sombra' que probablemente se está comiendo mis cortinas ahora mismo! ¡No puedes hervir a la realeza!

—¿Escuchas eso? —preguntó Rubí, ladeando la cabeza con una sonrisa demente—. El vapor hace que chirríen. Es como una canción de despedida. ¡Qué poético!

Rubí era famosa en el Reino Marino por ser la hija consentida del Rey. Su padre, fascinado por esos ojos rojos, le permitía todo. Lo que el Rey no mencionaba a menudo en las reuniones diplomáticas era que su hija tenía la estabilidad emocional de un volcán en medio de un terremoto. Un momento era la protectora de los peces pequeños y al siguiente estaba organizando un banquete de sushi con sus "amigos".

—¡Te lo advierto, mujer de cola escamosa! —amenazó Sebastián, intentando pellizcarle un dedo, pero sus pinzas resbalaban en la piel de la princesa—. Si me metes ahí, mi fantasma te perseguirá y hará que todos tus peinados salgan con frizz por el resto de la eternidad.

Rubí lo ignoró por completo. Estaba ocupada picando unas hierbas marinas con un cuchillo que manejaba con una destreza preocupante.

—Sabes, Cangrejito —dijo ella, volviendo a ese tono dulce y vulnerable—, a veces me siento muy incomprendida. La gente dice que soy cruel, que tengo la lengua afilada... ¿puedes creerlo? Solo porque le dije al embajador de las mantarrayas que su cara parecía una tortilla pisoteada. ¡Era la verdad! La honestidad es una virtud, ¿no crees?

Sebastián se quedó quieto un momento. Esa frase le resultaba dolorosamente familiar.

—Bueno... técnicamente... —empezó a decir Sebastián, bajando la guardia.

—¡EXACTO! —gritó Rubí, golpeando la mesa de piedra—. ¡Y por eso, tú vas a ser mi consuelo! Un consuelo rico en proteínas.

La princesa lo levantó de nuevo, acercándolo peligrosamente al agua hirviente. Sebastián podía sentir el calor del fuego mágico. Estaba a punto de convertirse en el primer plato de una cena real.

—¡SUÉLTAME, LOCA! —bramó con todas sus fuerzas.

En ese preciso instante, una enorme caracola sonó en la entrada de la cueva. Era el aviso de la guardia real.

—¡Princesa Rubí! —una voz profunda retumbó desde afuera—. Su padre, el Rey, solicita su presencia de inmediato. Ha llegado una misiva del Reino de Helios. Al parecer, su príncipe ha desaparecido y sospechan de magia negra.

Rubí se detuvo en seco, con Sebastián a pocos centímetros del agua. Sus ojos rojos brillaron con una chispa de curiosidad.

—¿El príncipe Sebastián? —preguntó ella, dejando caer al cangrejo sobre la mesa de piedra (donde él aterrizó con un seco clac)—. He oído hablar de él. Dicen que es muy guapo, pero que es un idiota que no sabe cuándo cerrar la boca.

Sebastián, recuperando el aliento sobre la piedra fría, se indignó.

—¡Oye! ¡Soy muy inteligente! ¡Y mi cabello es icónico!

Rubí miró al cangrejo, luego a la olla, y finalmente a la puerta.

—Qué fastidio. El deber llama. Supongo que tendré que guardar mi cena para más tarde.

Se acercó a Sebastián y, para horror de este, no lo soltó en el mar. En lugar de eso, sacó una pequeña jaula de cristal adornada con perlas y lo encerró dentro.

—Te quedarás aquí, Cangrejito. Eres demasiado interesante para comerte de un solo bocado. Además... —le guiñó un ojo—, me gusta cómo agitas esas patitas cuando te insulto. Es adorable.

—¡No soy adorable! ¡Soy una amenaza para la sociedad! —protestó él, golpeando el cristal.

Rubí soltó una carcajada cristalina, se arregló el cabello negro y, con un movimiento elegante de su cola, salió de la cocina.

Sebastián se quedó solo en la jaula, mirando la olla que aún humeaba. Estaba atrapado en el fondo del mar, convertido en un marisco de lujo, y a merced de una princesa que probablemente necesitaba terapia urgente.

—Genial —suspiró Sebastián, hundiéndose en el fondo de su jaula de cristal—. Al menos en el castillo de mi padre solo tenía que lidiar con Sombra intentando cazarme los pies. Aquí, la gata tiene cola de pez, ojos rojos y un juego de cuchillos de cocina.

Mientras tanto, en el palacio de Helios, una gata negra caminaba sobre el trono vacío con un aire de superioridad, ajena a que su dueño estaba a punto de ser servido con guarnición de algas. Y en las profundidades, la Princesa Rubí nadaba hacia su padre, pensando que, tal vez, ese cangrejo tenía una mirada que le recordaba sospechosamente a alguien que merecía ser cocinado... o quizás, algo mucho peor.

La pesadilla de Sebastián no había hecho más que empezar, y la de Rubí... bueno, ella estaba a punto de descubrir que su cena tenía mucho más que decir de lo que ella esperaba.

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🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete!! y veras como te va knfeliz /Determined/ te vuelvo a arañar!! no por nada somos animales cazadores desgraciado!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo!!! 😭 pinche viejo feo!!! /Smug/ solo yo puedo amenazar la vida de mi dueño infeliz!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
siento la frustración de sombra!! /Speechless/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ya veras tu dominación desgraciado!!! 🙊🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
soberano mis polainas desgraciado!!! me dejaste con ese pulpo degenerado!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
por fin justicia!!!! 😭 por fin le clave los dientes ese infeliz abandonador de gatas!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
el unico que se acuerda de mi!!!! /Smug/ después que todoooossss me dejaron con ese pulpo lujuriento!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hijo de tu!!! /Smug/ me estas dejando que me manosee un pulpo!!! soy un gato por el amor de dios!!! 😭 que mezcla mas extraña 🤣 pero te comere en venganza sebastian!!! te hare pagar por esta maniseada innecesaria!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ala madre 😶 eso es acoso!!! me manosean 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ay 🥺 estoy tan orgullosa de mi misma 🤧
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
velda que soy linda? 🥺 ese cangrejo feo que no se deja comer!!! que agradezca que lo quiero de cena!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete warro!! y veras como te va!! /Smug/ no sabrás ni quien te atropeyo infeliz!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esoooo!! cometelo él lo pidió 🤣/Determined/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo tu unica dueña soy yo!! /Proud/ okno!!! como se te ocurre dejar que maltraten mi pelaje!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
no seas chidmoso!!! /Smug/ dejenme comer en paz
scarlet
pobre cangrejo 🤣🤣🤣🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo!! prefiere ser comido por mi!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hasta que lo reconoces!!! me amas demasiado cangrejo 🤣🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
espero que mientras me llevaban haya arañado las paredes!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
te voy a comer sebastian /Curse//Curse/ no huyas!!! 🤣
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