capítulo 8

La noche había caído y las luces de la ciudad brillaban a lo lejos, mientras Adrián y Zero caminaban por la acera. Habían decidido salir a comprar algo de comida después de todo lo que había sucedido. El aire fresco de la noche les daba un respiro después de la tensión de las últimas horas. Zero caminaba junto a Adrián con pasos firmes, pero su rostro parecía más relajado que antes. Adrián lo miraba de reojo, todavía procesando todo lo que había aprendido sobre el hechizo y el comportamiento de Estefano.

La conversación había sido breve, pero las palabras de Zero habían dejado una huella en Adrián. El chico había prometido que no lo dejaría solo, que lo protegería a toda costa. Adrián no sabía cómo reaccionar ante eso, porque aunque apreciaba el gesto, también sentía que cargaba con un peso demasiado grande.

—Zero, ¿por qué haces todo esto por mí? —preguntó Adrián, interrumpiendo el silencio mientras caminaban. Su voz era suave, pero cargada de incertidumbre. Sabía que Zero había estado allí para él, pero no entendía del todo por qué.

Zero lo miró, pero en su rostro no había una respuesta inmediata. Parecía estar buscando las palabras correctas. Después de un largo suspiro, finalmente habló, su tono serio, pero honesto.

—Porque tú fuiste la única persona que fue amable conmigo, Adrián. Y yo... nunca te olvidé.

Adrián frunció el ceño, confundido. Miró a Zero, buscando una explicación más clara.

—¿Qué quieres decir con eso? Yo... no te recuerdo de antes. ¿Nos conocíamos cuando éramos pequeños?

Zero se detuvo por un momento y miró al frente, con una expresión de nostalgia que hizo que Adrián se sintiera incómodo. Era como si las palabras de Zero lo transportaran a un tiempo lejano. Finalmente, Zero habló, su voz baja pero clara.

—Sí. Nos conocimos cuando éramos niños. Yo... no era como los demás. Siempre fui el chico raro, el que nadie quería cerca. La escuela era un lugar difícil para mí, y nadie me entendía. Pero tú... tú no eras como los demás. Cuando te vi por primera vez, te acercaste a mí sin prejuicios. Me hablaste, me trataste como si fuera alguien normal. Y eso... eso nunca lo olvidaré.

Adrián lo miró fijamente, tratando de recordar, pero no podía. La memoria de su infancia estaba borrosa, y no encontraba nada que lo conectara con lo que Zero le decía. Pero ver la sinceridad en los ojos de Zero lo hizo sentir una extraña sensación de culpabilidad por no recordarlo.

—Yo no me acuerdo de eso —admitió Adrián, apenado—. No sé por qué, pero no lo recuerdo.

Zero asintió lentamente, sin mostrar signos de enojo. En su lugar, había una triste comprensión en su rostro.

—Lo sé. Tú no lo recuerdas, pero yo sí. Y desde entonces, aunque no estuvimos juntos mucho tiempo, algo cambió en mí. A partir de ese momento, me prometí que nunca te perdería de vista. Así que cuando llegué a esta escuela, después de todo lo que había pasado, vi tu rostro y supe que no podía dejarte ir. No quería perder la oportunidad de... ser parte de tu vida.

Adrián estaba sorprendido, no sabía qué decir. Pensó que tal vez Zero lo veía como una especie de salvación para su propio sufrimiento, pero en ese momento también se dio cuenta de que Zero no lo veía solo como una amistad, sino como algo más profundo. Alguien que había estado allí cuando más lo necesitaba, incluso cuando él no lo recordaba.

—Yo... no sabía que te había impactado tanto —dijo Adrián, su voz ahora más suave, mientras su mirada se encontraba con la de Zero—. No sé cómo agradecerte por estar siempre ahí para mí, por protegerme.

Zero sonrió ligeramente, aunque su sonrisa era pequeña, casi tímida.

—No tienes que agradecerme, Adrián. Lo haría aunque no lo pidieras. Porque... tú fuiste el único que me dio algo que no encontraba en ningún otro lado: amabilidad. Nadie más lo hizo. Nadie me aceptó como tú lo hiciste.

Adrián sentía que las palabras de Zero lo golpeaban con fuerza. Él nunca había sabido que su simple acto de amabilidad hacia alguien, años atrás, había tenido tanto impacto. Pero, por alguna razón, sentía que todo eso era más importante de lo que pensaba.

—Yo no era tan consciente de lo que hacía en ese entonces —dijo Adrián, mientras bajaba la mirada—. No sabía que eso marcaría tanto a alguien.

Zero caminó un poco más despacio y, al ver que Adrián lo seguía con la mirada, continuó.

—No necesitas ser consciente de todo, Adrián. A veces, solo basta un gesto. Lo que para ti puede parecer un pequeño acto, para alguien más puede ser todo un cambio. Y tú cambiaste mi vida, aunque no lo sepas. Eso es lo que importa.

Adrián se sintió extraño al escuchar esas palabras. El peso de lo que Zero había dicho lo hizo pensar en todas las veces que había subestimado el poder de las pequeñas acciones. A veces, sin darse cuenta, las decisiones que tomaba afectaban más a los demás de lo que imaginaba.

—Y... ¿por eso sigues conmigo ahora? —preguntó Adrián, su tono curioso pero también un poco inseguro.

Zero miró hacia adelante, como si estuviera buscando las palabras adecuadas. Finalmente, dijo con firmeza:

—Porque no puedo dejar que te lastimen. Y porque... no quiero perder la oportunidad de estar a tu lado. Tú cambiaste mi vida, Adrián. Y ahora es mi turno de hacer lo mismo por ti. No importa lo que pase, yo estaré aquí.

Adrián lo miró, sintiendo un calor extraño en su pecho. Algo que antes no había entendido completamente, pero ahora sentía profundamente. Zero había estado con él desde su niñez, y aunque Adrián no lo recordaba, ese vínculo entre ambos era más fuerte de lo que pensaba.

—Gracias, Zero —dijo Adrián, con una pequeña sonrisa—. No sé qué haría sin ti.

Zero, sin decir una palabra más, asintió y ambos continuaron caminando, esta vez con una sensación de entendimiento mutuo. Aunque el futuro aún estaba lleno de incertidumbres y peligros, Adrián sabía que, mientras estuviera con Zero, al menos no estaría solo en esa lucha.

Y mientras caminaban hacia la tienda, Adrián sentía que las sombras de su pasado y los miedos del presente no parecían tan aterradores cuando estaba acompañado de alguien en quien podía confiar, alguien que había estado a su lado desde el principio.

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