La noche caía lentamente sobre la ciudad mientras Zero seguía revisando el mapa y las pistas que había conseguido hasta ahora. Cada lugar, cada dirección, parecía llevarlo a un callejón sin salida. Estefano estaba jugando con él, moviendo a Adrián de un sitio a otro, y la frustración comenzaba a acumularse en su interior. Sin embargo, rendirse no era una opción.
—Te encontraré, Adrián, aunque tenga que derribar todo a mi paso—murmuró para sí mismo, cerrando el cuaderno donde anotaba todo lo que había descubierto.
Mientras tanto, en la nueva mansión donde Estefano había llevado a Adrián, la atmósfera era aún más opresiva. Esta propiedad era mucho más lujosa, con un diseño moderno y una vigilancia mucho más estricta. Todo estaba pensado para evitar cualquier intento de escape. Adrián miraba las rejas altas desde su habitación, sintiendo que su esperanza se desvanecía con cada día que pasaba.
—¿Qué te parece esta nueva casa, amor?—preguntó Estefano, entrando a la habitación sin previo aviso. Su tono era amable, casi dulce, pero sus ojos destilaban una posesividad que hacía que el corazón de Adrián se encogiera.
—Es… hermosa—respondió Adrián, esforzándose por mantener la calma. Había aprendido a elegir sus palabras con cuidado. Sabía que cualquier indicio de descontento podía enfurecer a Estefano, y no quería provocar su ira.
—Lo sé. La elegí pensando en ti—continuó Estefano, acercándose lentamente. —Pero hay algo que necesito de ti, algo que aún no me has dado.
Adrián sintió un escalofrío recorrer su espalda. Sabía que Estefano no hablaba de amor ni de palabras bonitas.
—¿Qué cosa?—preguntó, esforzándose por mantener la voz firme.
—Confianza—respondió Estefano, inclinándose hacia él. —Quiero que confíes en mí por completo.
Adrián asintió lentamente, aunque por dentro sabía que nunca podría confiar en alguien que lo mantenía cautivo.
Mientras tanto, Zero había recibido un nuevo mensaje de Iliana. Ella había encontrado información sobre un envío reciente de seguridad privada, realizado por una de las empresas que pertenecían a la familia de Estefano.
"Zero, según mis fuentes, se movieron a un complejo en las afueras de la ciudad. Pero cuidado, están reforzando la seguridad, y parece que tienen hombres armados."
Zero sabía que estaba entrando en un terreno peligroso, pero no le importaba. Si había una posibilidad de que Adrián estuviera allí, debía aprovecharla.
Al llegar al lugar, Zero se escondió entre las sombras, observando el movimiento de los guardias. No era una simple casa; parecía más un pequeño fuerte. Cámaras, sensores de movimiento y un equipo de seguridad que patrullaba constantemente.
—No será fácil, pero lo haré—se dijo, empezando a idear un plan para infiltrarse.
Adrián, por su parte, seguía buscando una forma de escapar. Había intentado ganarse la confianza de algunos empleados, pero todos estaban demasiado asustados o comprados por Estefano. Incluso cuando logró hablar con una de las mujeres encargadas de la limpieza, ella negó con la cabeza rápidamente.
—Lo siento, joven, pero no puedo ayudarte. Si lo intento, mi familia pagará las consecuencias—dijo, antes de apresurarse a salir de la habitación.
Adrián se sentía más solo que nunca. Aunque seguía fingiendo que amaba a Estefano, cada día era una tortura. Su único consuelo era pensar en Zero, imaginar que él seguía buscándolo.
La noche siguiente, Zero finalmente logró infiltrarse en la propiedad. Se movió con sigilo, evitando las cámaras y los guardias, hasta llegar a una de las ventanas traseras. Dentro, pudo ver a Adrián, sentado en una habitación con las luces apagadas. Por un momento, su corazón se llenó de esperanza.
—¡Adrián!—susurró, golpeando suavemente el vidrio.
Adrián se giró bruscamente, sus ojos llenos de incredulidad y alivio. Se acercó a la ventana, pero antes de que pudiera decir algo, la puerta de su habitación se abrió de golpe.
—¿Con quién hablas, amor?—preguntó Estefano, entrando con una expresión de sospecha.
Adrián reaccionó rápidamente, colocando su cuerpo frente a la ventana para bloquear la vista.
—Con nadie, solo… solo estaba pensando en voz alta—respondió, tratando de sonar casual.
Estefano lo miró fijamente por un momento antes de acercarse más.
—Espero que sea verdad. Sabes que odio las mentiras—dijo, tomando el rostro de Adrián entre sus manos.
Adrián asintió, luchando por mantener la calma. Sabía que Zero estaba cerca, pero también sabía que cualquier movimiento en falso podría costarle caro.
Cuando Estefano finalmente salió de la habitación, Adrián volvió a mirar hacia la ventana, pero Zero ya no estaba allí.
Zero había sido descubierto por los guardias y estaba huyendo desesperadamente. Aunque no logró rescatar a Adrián, había visto su rostro y sabía que estaba vivo. Eso le daba la fuerza para seguir adelante.
Sin embargo, cuando llegó a un lugar seguro, revisó las noticias y descubrió algo que lo dejó atónito. La familia de Estefano había utilizado su influencia para declarar a Adrián como su "invitado de honor", alegando que estaba en la propiedad por voluntad propia. Incluso habían presentado un video, evidentemente editado, en el que Adrián decía estar feliz y enamorado de Estefano.
Zero golpeó la mesa con furia, sintiendo que el sistema estaba completamente en su contra. Pero no iba a rendirse.
—No importa cuánto poder tengan. Te sacaré de ahí, Adrián, cueste lo que cueste—murmuró, con los ojos llenos de determinación.
En la mansión, Adrián se sentó en la cama, abrazándose a sí mismo. Había visto a Zero, aunque solo por un momento, y eso le daba fuerzas para seguir luchando. Sabía que no podía rendirse, aunque el camino fuera cada vez más difícil.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 22 Episodes
Comments