Adir parte 5

— Aparte, me vas a tener que ayudar con el dinero —agregó Aziz.

— ¡¿Qué?! ¿Y eso por qué? —protestó Adir.

— Bueno, la beca que me dan no me va a alcanzar para cubrir los gastos de nosotros dos —explicó Aziz.

— Me siento estafada —dijo Adir mientras hacía parecer fajos de billetes.

Pasaron toda la semana preparando adecuadamente el papeleo de Adir y actualizándola en los conocimientos básicos. Al final de la semana, Aziz preguntó: —Bien, ¿ya llegó el gran día? ¿Estás lista?

— Sí, pero estará todo bien. Sabes, esto no sé si es lo correcto —expresó Adir, nerviosa y con deseos de desaparecer.

— Tú no te preocupes. Recuerda que tienes prohibido usar tus poderes —le recordó Aziz.

— ¿En verdad, crees que soy tan tonta? —dijo Adir, un poco irritada.

Al llegar a la universidad, Aziz la presentó al resto del grupo como una pariente lejana que venía de intercambio estudiantil. Adir estaba muy nerviosa y no sabía de qué hablar, incluso cuando el resto del grupo la bombardeó con preguntas. Todo fue así hasta que llegó el profesor. El resto del día, Aziz intentó alejarse para que Adir no dependiera tanto de él, pero al mismo tiempo le preocupaba dejarla sola, así que le pidió a una amiga que la ayudara. A pesar de su timidez y ansiedad en su primer día, Adir poco a poco se fue adaptando y pudo conversar más normalmente con los demás sobre temas actuales, ya que solo había estado estudiando eso durante la semana.

Una vez que terminó la jornada, Adir se despidió de sus nuevas amigas con las que había estado conversando todo el día y se fue con Aziz.

— ¿Y bien, ¿cómo te pareció? ¿Te gustó? —preguntó Aziz.

— No sabría cómo decirlo. No siento dolor, pero al principio solo quería salir. Aunque después esa sensación se fue y siento bastante apretado el pecho, siento como si se llenara. Podría decir que me quería queda —explicó Adir.

— Eso se llama felicidad —dijo Aziz mientras recordaba que Adir no era de la misma cultura que él y que no le habían enseñado cómo expresarse y describir sus emociones.

— ¿Felicidad? Creo que me agrada bastante esa sensación —admitió Adir, pensando si lo que sentía cuando estaba con Aziz también era felicidad.

— Bien, hoy haré un festín por ser el primer día —anunció Aziz, emocionado.

— ¿En serio? ¡Viva! —celebró Adir.

Sin darse cuenta, las semanas pasaron volando, tanto en casa como en la universidad. Adir se estaba olvidando de sus días en el otro lugar y le agradaba mucho estar allí, hasta se le olvidaban las órdenes que le habían dado.

Mientras Aziz estaba entrenando, dijo: —Bien, parece que por fin pude avanzar con el poder.

— ¿En serio? No veo mucha diferencia —comentó Adir con un libro en la mano para entretenerse.

— No lo ves. Por fin entendí el concepto detrás de esto —explicó Aziz.

— ¿El concepto? —preguntó Adir.

— Sí, mira, parece que el poder como embulle mi cuerpo también puede afectar al entorno. Así que solo tengo que expandirlo lo más que pueda —dijo Aziz mientras intentaba ejecutarlo y, sorprendentemente, esta vez no hubo explosiones, sino que la piedra se estaba levantando. Adir podía ver cómo el poder se expandía, aunque era leve. Una vez ejecutado, Aziz fue a tomar agua y descansar al lado de Adir.

— Tengo que agradecerte, a pesar de las pésimas lecciones que dabas, una vez entendí el inicio, me ayudaron bastante —dijo Aziz.

— Gracias... ¿es cierto? —preguntó Adir, sorprendido por las palabras de Aziz.

— No me digas que aún no conoces esa palabra. Es cuando alguien te ayuda —explicó Aziz.

— Sí, conozco esa palabra. Quiero decir, ahora la conozco. La verdad nunca te he agradecido por todo lo que has hecho por mí, y tampoco sé de qué manera podría devolverte el favor —admitió Adir.

— Ya veo. Entiendo perfectamente. Si de verdad sientes agradecimiento por mí, sé feliz. Toma el rumbo de tu vida y decide por ti misma qué es lo correcto —aconsejó Aziz.

Adir intentó protestar con la idea de que quería agradecerle de alguna forma, pero nada hizo cambiar de opinión a Aziz.

— Aziz, en verdad eres una buena persona —elogió Adir.

— La verdad no creo que sea así —respondió Aziz.

— Es verdad. Sabes, en este tiempo he podido observar cosas malas de esta sociedad y lo bueno. Me he dado cuenta de que tuve mucha suerte de encontrarme contigo. Es verdad que uno puede decidir con quién relacionarse, pero también influye la suerte de con quién te cruzas —reflexionó Adir.

— Puede que tengas razón, pero tienes que entender una cosa no tienes que compararme con cómo te trataban en el otro lugar, no bajes tu expectativa a la de esa porquería me entendiste.

— Jajajajaja, sabes que estas insultando a tu dios.

— Dios o divinidad que seas yo enfrentare a todos por lo que es importante para mí.

— Importante para ti ¿y eso me incluye?

— Por supuesto, después de todo este tiempo ya empiezas a ser parte de mi familia no crees.

— Sí —decía Adir con una hermosa sonrisa que sorprendió a Aziz que estaba con la guardia baja ante la belleza de Adir.

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