Alexander parte 1

— Alexander y Natalia estaban juntos, conversando nuevamente como todos los demás días.

— Alexander, ahora que lo pienso, ¿cómo es que tienes suficiente dinero para venir todos los días acá?

— Bueno, es que gano dinero a través de un trabajo.

— ¿Sí? ¿En qué trabajas?

— Bueno... como decirlo, como un profesor de artes marciales, se podría decir.

— Vaya, ya veo. Entonces, ¿vas a competencias y todo eso?

— Sí, la verdad, otro motivo para venir acá es que no creo que mis compañeros me encuentren.

— ¿Tus compañeros?

— Sí, es que, por lo general, me escapo de los entrenamientos.

— ¿Pero acaso tus compañeros no son esos de ahí?

Había dos mujeres gemelas con el pelo largo viendo con una cara furiosa desde el otro lado de la ventana.

— ¿Eh? Ya me encontraron. Natalia, parece que vamos a dejar nuestra conversación hasta acá.

En eso, las mujeres entraron —Así que aquí te escondes y se llevaron arrastrando a Alexander del local.

— Y Natalia, ¿qué te dijo esta ves el cliente?

— ¿Era millonario? ¿En qué trabaja? ¿Acaso es un mujeriego?

— Bueno, es un artista marcial.

— ¿Eh? Con ese cuerpo, pero si es muy delgado.

— No se le ve que tenga mucho músculo.

— Bueno…

— Hey, ustedes dos, dejen las preguntas para después. Va a empezar la hora del almuerzo, así que vayan preparándose para los clientes.

— Gracias, Sofía.

— No te preocupes.

Al día siguiente, las camareras continúan murmurando entre ellas

— Mira, hoy no ha venido. Parece que ya ha conseguido su objetivo —dijo María con tono sarcástico.

— ¿Eh? ¿Por qué me miras así?

— Bueno, tú eres la que se comunica con él, vamos, cuenta.

— A ver… Me invitó a salir.

— Dale, cuéntanos más

— Ya déjala tranquila. Si no quiere contar su vida privada —dijo Sofía mientras le daba un suave golpe a María.

— Auch.

Quedamos con Natalia enfrente de una fuente de agua. Acabo de llegar 15 minutos antes de la hora del encuentro. Me pregunto cómo se sentirá. Últimamente, los crímenes han aumentado casi al doble. Estoy seguro de que esto se debe a la influencia de los nuevos poderes que han aparecido en la gente. Según las estadísticas, estos lugares son de los más pacíficos.

— Hola, ¿perdón esperaste mucho?

— No, acababa de llegar.

— Has visto que últimamente ha aumentado bastante la delincuencia, por eso me costó que me dejaran salir. A pesar de mi edad, mis padres y hermanos aún me ven como una niña.

— Pero eso significa lo mucho que te aprecian, ¿no crees? Igual no tienes de qué preocuparte, ya que este sector es uno de los lugares con menor delincuencia según los últimos informes de estadísticas.

— Sí, sí, fue por eso que cedieron un poco. Eso y como eres artista marcial, das algo más de seguridad. Aunque, sabes, a veces cansa que te traten como niña, ¿a ti no te pasa lo mismo?

— La verdad es que no, en mi familia cada uno es más independiente.

— Ya veo. ¿Y hoy a dónde vamos?

— Hay un centro comercial nuevo por acá cerca que es bastante popular.

— Pareces bastante confiado en eso.

— Bueno, es que es así dado la carrera que estudio.

— En serio, ¿cuál es?

— Cómo explicarlo... es una carrera de investigación que junta el área de la matemática, estadística y física. Por eso es por lo que estoy confiado en mis datos; al fin y al cabo, estos nunca me han fallado.

— Hablas muy orgulloso de ello, ¿no crees?

— Porque es pura verdad.

— A mí me gustaría hablar así. A mí ya me tiene aburrida mi carrera.

— Bueno, solo queda seguir, ¿no crees? Aprovecha estos ratos para distraerte.

— Sí.

— Y para ello, ¿qué tal te parece hacer una broma?

— ¿Una broma?

— Sí, hay una parejita que nos está siguiendo.

Isabella y Emilia estaban siguiendo y viendo fijamente a Alexander y a Natalia, pero se sorprendieron y nerviosas cuando vieron cómo Alexander se acercaba a Natalia al cuello como a besarla mientras estaban tomados de ambas manos, y estos se metían a una calle donde los perdían de vista, ahí Isabella y Emilia alteradas se apuraron a seguirlos, pero se encontraron de frente con Alexander y Natalia esperándolos.

— ¡Aaaaaaaahhhhhhhhh! —decían ambas del asombro y el susto.

— Chicas saben que está mal en seguir a los demás.

— Bueno, …, es que, ustedes, ustedes.

— Sabe que les acabamos de gastar una broma las vimos siguiéndonos de hace un rato.

— ¿Eh?

— No es justo, como esa muchacha se nos adelante si llevamos más tiempo.

— ¿Eh? a que se refieren con que me adelante si yo con Alexander solo somos amigos.

— Amigos se les llama ahora jaja.

— Ya chicas pueden parar, ocupen su tiempo en otras cosas no crees, acaso no tenían tareas que hacer.

— Mmmm —decían refunfuñando, demostrando que no se querían ir.

— Saben que esa actitud es la que más me molestan, si nos estamos conociendo así que no va a pasar lo que ustedes tienen en sus cabezas.

— Mmm, de acuerdo, pero solo será por esta vez, no dejaremos que nos ganes de acuerdo —decían molestas, pero acatando la orden.

— Ya —decía Natalia desconcertada.

Mi paseo con Natalia fue mucho mejor de lo que yo había querido. Nos estábamos divirtiendo, conversando, viendo unos espectáculos, pero todo esto se vio interrumpido cuando se escuchó una fuerte explosión en un banco cercano. Cuando esto sucedió, me entró un muy mal presentimiento porque si el causante de todo esto era un usuario de poderes, todo iba a terminar muy mal. Entonces, llamé al celular de Isabella, que por suerte estaba cerca, y la dejé a cargo de Natalia mientras yo iba a investigar. Por mi suerte, pude notar al delincuente corriendo hacia la azotea, así que lo seguí a lo que él también se dio cuenta y se detuvo en la azotea.

— Vaya, pero qué sorpresa, otro monstruo como yo.

— Monstruo, yo. Lo siento, pero yo soy uno mucho superior, el ser más fuerte de este planeta.

— Vaya, eso crees. Pues hay que comprobarlo.

— La verdad me gustaría acabar esto rápido. Estoy en medio de algo importante.

— Tranquilo, no me demoraré. Será más rápido si te unes a mi equipo.

— ¿Equipo?

— Sí, en verdad eres como nosotros, entenderás que somos una raza superior, somos unos depredadores mayores a los humanos y, por ende, ellos deben obedecernos.

— Ha, ya veo qué clase de hombre eres, pero lamento decirte que yo estoy bastante conforme con este modo de vida junto a los humanos.

— Ha, pero qué terrible respuesta. En ese caso, tendré que matarte.

En ese instante el ladrón ataco de frente, este creo materia muy cercana a su mano que salieron disparadas, Alexander inmóvil todas las balas se alejaron de él, pero igualmente ninguna de estas llego al ladrón no obstante este retrocedió.

— Vaya sigues vivo, bueno era de esperarse ante ese ataque sorpresa.

— ¿Que mierda fue eso, ¿quién eres?

— Ya te lo dije, el ser más fuerte de este planeta.

— Jajajajajajaja, ya veo, deberías reconsiderar unirte al grupo sabes.

— ¿Y eso ahora intentas escapar de la pelea?

— Bueno eso es normal en cualquier persona ante algún poder no crees.

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