Adir parte 3

Caminando en el supermercado, no había mucha gente, así que, ante todas estas personas, pasábamos desapercibidos, excepto cuando Adir se emocionaba al ver cuánto desconocía del supermercado.

— ¡Aziz, Aziz! ¿Qué es esto? ¡Sabe exquisito! —exclamó Adir sin esconder su entusiasmo.

— Jajaja, bueno, es verdad. Es chocolate... —dijo Aziz.

— Así que, ¿chocolate? ¿Esto vas a cocinar? —preguntó Adir.

— No, y no comas más de esas cosas, o luego no tendrás hambre —advirtió Aziz.

— Sabes, los demonios nunca tenemos la sensación de hambre, dado que no necesitamos comer —explicó Adir.

— Ah, verdad, eso tiene bastante lógica. Pero mi dinero no es infinito, así que ese fue el último dulce, y guarda los envoltorios, que aún debemos pagar por ellos —recordó Aziz.

— Sí —aceptó Adir.

— Me sorprende lo rápido que te estás divirtiendo con todo esto. Te comportas como una niña en una juguetería —observó Aziz.

— ¡Wau, ¿qué es esto? es delicioso! —decía sin esconder su entusiasmo.

— Ahora que.

Había un empleado dando a probar muestras de una carne, ante una mirada fija de Adir me decidí por probarla.

— Increíble, en verdad que esta rica.

— Aziz podemos comer de esta carne en la comida.

— Haber déjame pensar, bueno la verdad es que no es muy cara, yo creo que hacerla como un curry quedara bueno.

— ¿Curry?

— Lo probaras esta noche.

— Siiii —decía celebrando.

— Bien ahora enfoquémonos en lo demás, ¿ok?

— Si.

Al final al salir del supermercado le terminé comprando un helado, no me pude aguantar ante los ojos con lo que me miraba, supongo que en esa manera con la que actúa se parece bastante a mi hermana menor, debe ser a lo nuevo que es todo ante ella.

Ya el resto del camino Adir se tuvo que aguantar de comer cualquier otra golosina.

—Oh, oye, Adir, mañana nos vamos a levantar temprano para ir a la montaña, para que me enseñes a usar el poder.

— ¿Mañana? ¿Y no tienes que ir a esos edificios llenos de humanos? —preguntó Adir.

— Esos edificios, a lo que te refieres se llaman universidad, y no tengo que ir, es fin de semana —explicó Aziz.

— ¿Fin de semana? —preguntó Adir, intrigada.

— Sí, es cuando los humanos podemos descansar. Hablando de esto, ¿cuánto rato puedes mantener tu forma humana? —quiso saber Aziz.

— La puedo mantener indefinidamente —respondió Adir con cierto aire de grandeza.

— Ya veo —dijo Aziz, pensativo.

En el camino hacia la montaña, Adir se maravilló con el movimiento del bus y los paisajes que podían observar, mientras Aziz reflexionaba sobre lo que había sucedido el día anterior. “Sin importar que a Adir le hubieran ordenado no interferir, ella había interferido bastante, especialmente en el supermercado y con las demás personas. Dios nunca había intervenido, debido a eso. Aziz tenía la hipótesis de que a Adir solo le habían dado recomendaciones en lugar de órdenes precisas, y ella las había tomado como instrucciones. Esto debía significar algo más. ¿Por qué Dios le había dicho esto a los demonios? No tenía sentido un experimento en el que cada individuo siguiera diferentes parámetros. ¿Acaso había más humanos con poderes de demonios? Tal vez estaba dándole demasiadas vueltas al asunto. Lo primordial era estudiar su poder e investigar qué estaba sucediendo en el mundo”

— ¿Adir, hay más demonios en este mundo? —preguntó Aziz una vez que llegaron a la montaña de entrenamiento.

— La verdad es que no te lo podría decir. Ni siquiera yo tengo esa información —respondió Adir.

— Ya veo, ¿y tú qué crees? —insistió Aziz.

— Yo... bueno, me imagino que debe de haber más como yo —supuso Adir.

— ¿Y tú puedes identificarlos? —preguntó Aziz.

— Bueno, si me los encontrara de frente, sí, pero a lo lejos sería difícil. Igual sería fácil si los ves usando poderes; está claro que tienen demonios —bromeó Adir.

— Jajaja, bueno, partamos con el entrenamiento.

— Mira haces esto, luego esto, y esto —Adir estaba moviendo los brazos y piernas de rara manera mientras explicaba de una horrible manera como ocupar el poder.

— Sabes, de esa manera no voy a entender nada —decía de manera irritado.

— Qué, pero si es bastante simple —decía sorprendida.

— Mira como tenemos el mismo poder pensé que sería más o menos simple de explicar, a ver intentémoslo más simple, intenta expulsar tu poder y dime que es lo que se siente.

— A ver —Adir con total acatamiento y docilidad empezó levemente a levantar una roca con su poder.

— Y bien que tal, puedes explicarlo mejor.

— La verdad es que nunca lo había hecho así y se sintió medio raro, se puede sentir como fluye el poder, en tus términos se podría decir que es como la voluntad, no más bien como tu deseo, la razón, la motivación algo por el estilo.

— Así que la motivación, bien lo voy a intentar —Aziz se alejó un poco de Adir yendo a un lugar más plano sin arboles colocando una roca enfrente de él —bien ahora mismo mi motivación va a ser levantar esa roca —al momento de ejecutar el poder Aziz podía sentir como una energía empezó a circular todas sus venas desde su corazón, se iba esparciendo lentamente y levemente por su cuerpo estaba llegando a todos sus extremos, hasta cuando llego a las palmas de sus manos, intento expandirlo para darlo con la roca, pero en ese momento hubo como una explosión que empujo a Aziz para atrás dejándolo sentado en el suelo.

— ¡Haaa! —con sonido de dolor se frotaba el trasero donde era que había caído.

— Parece que no se te da bien —decía con un tono de risa y de algún modo como compadeciéndose de Aziz.

— Bueno es medio complicado, pero logro entender más o menos como funciona, bien mi meta de hoy va a ser levantar esa roca —gritaba a los cielos motivándose a sí mismo.

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