Aziz

Adir, con todas las experiencias y cosas nuevas por aprender, había terminado siendo un tanto introvertida y reservada. Pasaba la mayor parte de su tiempo estudiando en la biblioteca de la universidad o trabajando en proyectos personales en el living. A pesar de ser muy inteligente y talentosa, le costaba socializar y disfrutar de las actividades típicas de la vida universitaria, y esto incluía las fiestas.

Por otro lado, Aziz, a pesar de ser muy similar a Adir, quería que ella experimentara todos los aspectos de la vida universitaria, incluyendo la parte más extrovertida.

— ¿No lo sé, Aziz? He leído muchos libros y en casi todos cuando pasaba algo era en las fiestas. Además, nunca he estado en una —decía Adir mientras hojeaba un libro.

— Exactamente por eso deberías venir. Las fiestas son oportunidades para divertirse y conocer gente nueva —respondía Aziz.

— Pero yo no quiero conocer a nadie, me es suficiente con conocerte a ti —replicaba Adir.

— Eso lo dices porque no conoces a más personas. ¿Acaso no fue divertido cuando hiciste amigas en la universidad?

— Bueno..., sí, es verdad...

— Aparte, creo que tus amigas también van a ir —agregaba Aziz.

Adir aún no estaba convencida, pero Aziz no se rindió. Sabía que tenía que encontrar la manera de hacer que Adir se sintiera cómoda y emocionada por la idea de asistir a la fiesta.

Con una sonrisa en el rostro, Aziz se acercó a Adir y dijo: —Mira, Adir, esta no es una fiesta cualquiera. Es una fiesta temática de disfraces. Puedes usar cualquier cosa que quieras...

— ¿Qué estupidez, por qué querrían disfrazarse? —había sido la primera reacción de Adir ante la sugerencia de Aziz.

— ¿Acaso no te llama la atención? La idea de poder estar frente al público por fin en tu forma demoníaca sin que nadie te critique —respondió Aziz con entusiasmo.

Este comentario intrigó a Adir, que no se había percatado de ese detalle. —Bueno, los disfraces suenan interesantes. Supongo que podría darle una oportunidad.

— ¡Esa es la actitud, Adir! Además, estoy seguro de que una vez que estemos allí, te sentirás cómoda. Estarás con tus amigas y te presentaré a mis amigos —aseguró Aziz.

Juntos, Adir y Aziz comenzaron a planear sus atuendos y disfraces. Aziz se esforzó por asegurarse de que Adir se sintiera emocionada y preparada para la fiesta. Finalmente, eligieron disfraces que combinaban perfectamente. Adir iba a vestirse con su atuendo demoníaco natural, complementando su estilo con la elección de su ropa.

Elegir los disfraces los hizo sentir como si estuvieran en una película, y no precisamente una de las que se veían en la televisión, sino una superproducción de cine. El entusiasmo de Aziz era contagioso, y Adir comenzó a emocionarse por la fiesta.

El viernes por la noche, Adir y Aziz llegaron a la fiesta de disfraces. Al principio, Adir se sintió un poco abrumada por el volumen de la música y la multitud, pero al quedarse en el jardín, comenzó a acostumbrarse al ambiente festivo.

Aziz se acercó a Adir y le preguntó: —¿Estás lista?

Adir asintió y respondió: —Sí, creo que sí. Ya estoy calmada

Aziz sonrió y luego le preguntó: —¿Cómo te sientes?

Adir se tomó un momento para reflexionar sobre su atuendo y luego respondió: —Es algo extraño andar con mis cuernos y cola afuera. Se siente como si estuviera desnuda, a pesar de que estoy con el disfraz.

Aziz rio y le dijo: —Te entiendo.

Adir lo miró con curiosidad y preguntó: —¿Cómo me entiendes? ¿Alguna vez has andado desnudo por la calle?

Aziz río aún más y respondió: —No, me refiero a cuando vas a una nueva experiencia.

Adir asintió con una sonrisa y dijo: —Ya veo, bueno, así no me siento tan sola.

Aziz acarició suavemente su mejilla y le dijo: —Qué cosas dices, nunca te dejaría sola, aunque tampoco lo puedo hacer.

Adir sonrió ante su gesto cariñoso y le dijo: —Oye, eso último sobraba.

Ambos rieron y, tomados de la mano, entraron juntos a la fiesta, listos para disfrutar de una experiencia completamente nueva y emocionante. La música, las luces y la diversión los envolvieron mientras se sumergían en la vida universitaria de una manera que Adir nunca había imaginado.

Adir miraba a su alrededor, observando a los estudiantes con disfraces extravagantes mientras la música llenaba el aire.

— ¡Adir! ¡Estás increíble en ese atuendo demoníaco! —exclamaba Sofia una amiga de la universidad de adir. Quien estaba acompañada de Angelica que estaban disfrazadas de animales.

— ¡Gracias! Vosotras también os veis geniales.

— Veo que vienen a juego los disfraces —decía sarcásticamente Angelica, —se pusieron de acuerdo.

— Si, de hecho, no iba a venir, pero Aziz insistió.

— A que buena, bueno no se queden en la entrada pasen, únete a nosotras en la pista de baile.

— Que…, pero.

— Tranquila anda, yo me voy a juntar con unos amigos, igual estaré por acá, diviértete.

— Está bien.

Adir se sintió alentada y se unió a sus amigas en la pista de baile, moviéndose al ritmo de la música. Mientras tanto, Aziz se acercó a un grupo de estudiantes que charlaban animadamente en un rincón de la fiesta.

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