— ¡Hola, Adir! —exclamaba Angélica a través del celular —¿necesito tu ayuda?
— ¡Hola! Claro, ¿qué pasó? ¿Necesitas ayuda con la tarea? Sabes, he estudiado bastante últimamente.
— Bueno, la verdad es que necesito otro tipo de ayuda.
— ¿Otra clase?
— Mira, tengo un pequeño puesto comercial en la Comic Con, pero necesito alguien que me apoye mientras hago unas entregas. ¿Podrías encargarte del puesto por un rato?
— Bueno..., pero nunca he estado en algo como eso.
— No te preocupes, será fácil. Solo es atender a los clientes.
— Emm…, este…
— Por favor, Adir, no tengo a nadie más.
— Está bien, pero puedo llevar a alguien.
— Claro, mientras más personas, mejor. Solo es necesario que atiendas a los clientes, tomes nota de lo que compran y les cobres. Es bastante sencillo.
— ¿Y hay algo en especial que deba saber sobre tus productos?
— Principalmente, solo asegúrate de que los precios estén claros y que sepan lo que están comprando. Si tienes alguna pregunta, solo házmela.
— Entendido, lo haré lo mejor posible. ¿Por cuánto tiempo necesitas que me encargue del puesto?
— Solo será por un par de horas. Iré lo más rápido posible y estaré de vuelta en poco tiempo.
— Está bien, entonces nos vemos mañana.
— ¡Gracias! Te estaré debiendo una. ¡Hasta luego!
— Y esa es la historia —decía Adir, sentada enfrente de Aziz en la casa, contándole su anécdota.
— Entonces, necesitas mi ayuda porque nunca has atendido un puesto.
— Sí.
— Y te sentiste presionada por tu amiga, ya que no conoces a muchas personas y no querías decepcionarla.
— Sí —decía nerviosa.
— Ah —suspiraba —sabes lo complicado que es atender un negocio como ese.
— Por favor, ya le dije que sí —decía con una cara triste y adorable.
“Esta sería una oportunidad para que Adir aprenda a decir que no” pensaba Aziz “pero no puedo decirle que no cuando se pone así. Igual no tengo nada que hacer”. —Bien, está bien, te acompañaré.
— ¿En serio?, muchas gracias, eres el mejor —decía Adir abrazando a Aziz.
En la Comic Con, un reino vibrante donde la fantasía y la realidad convergen en una danza cautivadora. El aire está cargado de emoción y anticipación, como si el cosmos de la cultura pop se hubiera condensado en este espacio. El zumbido constante de voces entusiastas y risas animadas llena el aire, una sinfonía de aficionados apasionados que discuten fervorosamente sobre sus cómics favoritos, personajes de películas y series de televisión. Cosplayers de todos los rincones del universo, hábilmente ataviados con trajes detallados y elaborados, se mueven entre la multitud, encarnando a sus héroes y villanos preferidos.
Las paredes están adornadas con gigantescos carteles de películas de gran éxito, cómics icónicos y series de televisión populares. En cada esquina, hay puestos brillantemente iluminados que ofrecen una asombrosa variedad de mercancía, desde camisetas exclusivas hasta réplicas de armas de ficción y ediciones limitadas de cómics raros.
Los paneles y conferencias están en pleno apogeo, donde creadores, actores y artistas comparten historias detrás de escena, anécdotas y adelantos emocionantes. La energía en estas salas es palpable, con preguntas apasionadas y respuestas reveladoras que alimentan la curiosidad de los ávidos asistentes.
A medida que exploras el vasto espacio, te encuentras con encuentros inesperados con personajes entrañables y figuras de renombre, que se detienen amablemente para tomarse fotos y firmar autógrafos. La sensación de comunidad es poderosa, un sentimiento de pertenencia a un grupo de individuos unidos por su amor compartido por este mundo de fantasía.
En la Comic Con, el tiempo parece detenerse mientras te sumerges en esta atmósfera lúdica y emocionante, donde los sueños se hacen realidad y la magia de la cultura pop cobra vida.
Adir, al llegar, quedó atónita por la cantidad de gente que había; miles de personas haciendo fila para entrar.
— ¿Qué demonios es esto? —pensó.
— La fila para la Comic Con —respondió Aziz.
— ¿Tenemos que cubrir a Angélica aquí? —preguntaba Adir mirando hacia la punta del edificio al que iban a entrar.
— No cubrir, ayudar —aclaró Aziz. —Dijiste que tenía que hacer unas entregas, ¿no es así? Espero que no se demore mucho.
— Sí, igual no te preocupes, me quedé hasta tarde ayer viendo videos de cómo atender a la gente. —bromeó Adir, tratando de calmar sus nervios antes de adentrarse en ese caótico y emocionante mundo de cultura pop.
— Eso no me da mucha confianza.
Una vez por fin adentro, Adir y Aziz fueron directamente al puesto de Angélica, mientras veían a toda una masa de gente moverse entre los diversos puestos del edificio.
— Gracias a los dos, de verdad, me salvan la vida —decía Angélica mientras movía unas cajas.
— Bueno, te debemos mucho —decía Aziz, pensando que le debe un favor por ser amiga de Adir, sin mencionar que no era mala persona, solo algo descuidada.
— ¿No se lo pediste a Sofía?
— Bueno, ella también está participando en el círculo —respondía Angélica.
Mientras Sofía, que estaba en su puesto vendiendo libros eróticos, tenía un estornudo.
— Parece que alguien está hablando de mí —decía Sofía.
Lo que sorprendió a Aziz, quien no esperaba que Sofía fuera esa clase de persona.
— ¿Participando en un círculo? — preguntaba Adir.
— Es un grupo de gente que vende cosas que han hecho a otros fans —respondía Angélica.
— ¿Disfruta de esta cultura? ¿no? —se preguntaba Adir.
— Bueno, Aziz, te encargarás de cobrar y Adir de ordenar la fila.
— Bien.
— Muy bien.
— A partir de ahora queda abierto el primer día de la Comic Con —se decía por los megáfonos.
Un temblor se podía sentir en el suelo debido a la cantidad de gente que empezó a caminar.
— Adir, que tenía un letrero que indicaba el fin de la fila, miró la entrada intrigada por el temblor.
— ¿Qué es eso?
— Por favor, no corran —repetían por el megáfono.
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