-Claro, pasó al ataque Margot, lo dices porque tú eres una loma chica-
Yo estaba boquiabierta escuchando los charrillos. -¿Por qué loma chica?-, hizo brillar sus ojitos Fanny.
-Porque eres fácil de subir ja ja ja-, reventó en risas y todas hicimos sorna repitiendo uuuhhh en medio de las carcajadas.
Melissa también se lanzó al agua, haciendo saltar las gotas como esquirlas sobre nosotras. -Oyeee-, reclamamos furiosas.
-Ay, tanta bulla por un poquito de agua-, sonrió ella, nadando como una sirena en las transparentes aguas de la piscina.
-Por eso te dicen sirena al revés-, le dije molesta.
Melissa se quedó flotando en el agua parpadeando. -¿Por que sirena al revés?-, preguntó.
-Nada de pecho, je je je-, me reí. Melissa me lanzó mucha agua.
-¿No estarán escuchándonos los periodistas con sus drones?-, pensó Nancy. Tenía también una tanga súper diminuta que desparecía entre sus formidables curvas.
-Solo estamos diciendo la verdad-, suspiró Sandra.
-¿De que te dicen prostatitis?-, estalló en risas en Jaclyn.
-¿Solo causa problemas?-, intenté adivinar.
-No, prostatitis porque aterras a los hombres ja ja ja-, volvió a reír en forma estruendosa, tanto que Sandra le lanzó su sombrero en la nariz.
-¿Por qué te gusta hablar tanto?-, me miró Margot con esa mirada tan dulce de ella, incapaz de matar una mosca.
-No sé, imagino que no me gustan las injusticias, el sufrimiento de la gente-, cerré los ojos disfrutando del sol.
-Hubieras conocido a tu antecesora ¿cómo se llamaba, Fanny?-, preguntó Andrea. Ella llevaba pitas en vez de tanga y estaba al filo de la piscina echada, con el tobillo alzado.
-Adeleide Toriz-, echó a reír a Fanny.
-Toriz, claro, esa mujer no hablaba nada, parecía una momia-, rompió a reír Andrea.
-¿Recuerdas cuando debía hablar en la organización de naciones?-, se aupó festiva Sandra.
-Uff, echó a reír Andrea, lo único que dijo fue, un gusto estar ante tantos gobernantes, ja ja ja, quedó petrificada de miedo-
-Pero era muy linda-, suspiró Jaclyn.
-Y noble, tranquila y muy responsable-, recordó Melissa.
Un mozo nos trajo más limonada y se deleitó con las tangas de todas. Desorbitó los ojos y hasta trastabilló, balbuceando completamente eclipsado y extraviado en la hipnosis. Nos reímos todas. -Está más perdido que peine en cabeza de calvo-, reí y todos estallamos en carcajadas. El chico se puso rojo como un tomate.
En medio de las risas, me llamó Jonathan haciendo video conferencia. -Mi amor-, me dijo efusivo.
-¿Estabas pensando en mí?-, arrugué coqueta mi naricita.
-Todos los días, sonrió él, la verdad te extraño mucho-, me confesó.
-Espero estés cuidando mi casa-, me molesté.
-Por supuesto y todo está limpio e intacto tal como lo dejaste-, enfocó el móvil por todos lados. Me dio gusto. Extrañaba mi casa, en realidad.
-¿Vendrás a Lima?-, contuvo el llanto.
-Le he pedido a Schelott permiso una semana-, le mentí.
-Ojalá vengas, te extraño mucho-, empezó a llorar él. No me gusta que llore. Jonathan es muy sentimental. Por eso lo adoro, porque es muy dulce y tierno y eso me derrite como mantequilla.
-¿Quieres verme? Estoy con una mini tanga -, mordí mi lengüita provocativa.
-¿En serio?-, parpadeó entusiasmado Jonathan. Le pedí, entonces, a Andrea que me enfoque con el móvil, me levanté y empecé a cimbrearme como una culebra, moviendo las caderas, alzando los brazos, meneando la cabeza, lanzando mis pelos, pasando la lengua por mis dientes, mostrándome como una femme fatale, seductora, súper sensual , incluso bailándole insinuante, alzando mis rodillas, siguiendo los acordes de la pegajosa salsa del usb que había traído Nancy.
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