No obstante, los médicos se quedaron sorprendidos porque, pese a la mirada oscura y vacía que daba la chica, esta lloraba de vez en cuando, sospechando que si podía pensar; sin embargo, algo la estaba atorando.
Momento antes de que aquella mujer fuera atendida por los médicos del conde, un joven hombre se encontraba bebiendo con sumo enojo en su despacho. Aquel joven se trataba del heredero del templo, futuro líder del valle helado, Bi-han, también conocido como Tomás.
Aquel hombre era el futuro esposo y padre de los hijos de Anika, la reencarnación de la hermana menor de Diana, quien murió el día del incendio hacía años. Recientemente, había tenido una discusión con la mujer, provocando que se encerrara enojado en su despacho, a causa de una crisis nerviosa que tuvo ella.
Cuando estaba por tomar el cuarto vaso, el fuego de la chimenea aumentó tanto que pensó que toda su oficina se estaba por prender en llamas. Pero se quedó más sorprendido al darse cuenta de que un hombre casi de la edad de su primo, y Aurora, la santa, estaban frente a él.
—Saludo, joven amo Tomás—habló Aurora con una sonrisa—, disculpe la intromisión, sé que es repentino. Me gustaría presentarle a Ethan, protector de la hermana de Anika.
—¿La hermana de Anika?—preguntó confundido.
Fue así que Aurora le explicó que, en efecto, antes de morir en su anterior vida, Anika fue la hermana menor de Diana. Tras morir, su alma fue secuestrada por la segunda reina, con ayuda de la falsa santa, y traída a su mundo, así como pasó con el alma de Diana.
—¿En dónde está ella?—preguntó.
—La tiene secuestrada el esposo de su tía, el conde—respondió Aurora—este la está usando para que el padrastro de Anika se le acerque y la obligue a volver con él.
Fue allí que tanto Ethan como Tomás entendieron muy bien el plan de la segunda reina: usar el alma de Diana para no solo deshacerse de las reencarnaciones de los hermanos de esta, sino que, una vez ella también muriera, la madre de Diana muriera al intentar buscar venganza.
—Si sabes todo esto... ¿Por qué no lo detuviste?—le increpó a Aurora.
—Lo mismo le pregunté—dijo Ethan por fin hablando—sir Tomás, la cuestión es la siguiente: debemos movernos sin que ellos sepan. Así que mientras yo me infiltro para recuperar a mi mujer... perdón... a mi protegida, a la princesa Diana, usted debe cuidar de Anika.
Luego de aceptar la alianza y de quedar de nuevo solo en su despacho, tiró aventando la botella de whisky en la chimenea, saber todo eso le provocó un desagrado muy grande por el alcohol. Aquel sentimiento también fue provocado en Ethan, quien sintió su mera existencia asquerosa e incompleta si no tenía a Diana a su lado.
—¿Ocurre algo?—preguntó Aurora.
Ambos habían llegado a una aldea cercana a la mansión del conde, donde estaba planeado que Ethan se hiciera pasar por un curandero mágico, el cual ofrecería "ayuda" a la futura esposa del conde. Aquello no sería más que una excusa para infiltrarse y sacar a Diana de allí.
—Me duele el pecho—dijo sentándose en un tronco—desde que me imaginé a Diana contrayendo matrimonio con el conde, siento punzadas de dolor, creo que es el estrés y el dolor de mi reciente transformación.
Aurora asintió sin responder nada, dándole unos segundos de descanso al hombre. Si de verdad era lo que ella sospechaba, entonces aquello no eran punzadas producidas por el estrés; sin embargo, debía dejar que el capitán se diera cuenta por sí mismo que era lo que sentía por la futura madre de su hijo.
—Mañana el conde empezará a buscar candidatos para curar una "enfermedad" de su futura esposa—le dijo Aurora—no me preguntes cómo sé qué pasará, solo tienes que estar listo a las diez de la mañana en la plaza. Una vez te lleven a la mansión, el resto te toca a ti.
—El cuerpo que ella tiene en la actualidad, no es el suyo, en realidad—le respondió Ethan—¿Qué ocurre si esa enfermedad le provoca la muerte?
—Que su alma se pierda para siempre en este mundo—dijo sinceramente—no quiero presionarte, pero aunque el cuerpo de Diana aguante los nueve meses de su embarazo, una vez tu hijo nazca, su cuerpo original morirá.
—Así que para mañana es tarde—entendió Ethan—debo sacarla de allí lo más rápido posible.
El plan, si bien era simple, también era complicado. Lo único que debía hacer era que Diana recordara así fuera un recuerdo de su anterior vida. Un solo recuerdo bastaría para romper su lazo con el cuerpo maldito en el que la encerraron y que pudiera así volver a su cuerpo original; no obstante, solo tendría una semana para intentar hacerlo antes de que ella contrajera matrimonio con el conde.
Una vez estuvo solo en el cuarto del hostal, se preparó para la mañana del día siguiente, ansioso de poder ver al fin a Diana; sin embargo, aún seguía con la curiosidad de saber que era esa extraña sensación que sentía en su corazón. Suspiró con cansancio, mirando el techo alumbrado por las farolas de aceite que guindaban de este, imaginando el momento en que por fin viera a la mujer que tanto protegió y que ahora llevaba en su vientre a su hijo.
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Comments
Liliana García
Acaso ya abandonaste esta historia? Sigo entrando a ver si actualizas pero creo que ya no lo harás, entonces la abandonaré 😔
2023-12-30
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