Tras negarse con la cabeza hundida en la almohada, la enfermera asintió y cerró las cortinas alrededor de la camilla para no molestarla. Aquella pequeña privacidad hizo que, bajo las delgadas sabanas, ella se pusiera en posición fetal y siguiera llorando por aquel sentimiento no correspondido que sentía, aumentado por el hecho de no ser una verdadera mujer físicamente.
El tiempo pasó y con él los años, hasta el punto que ya la princesa iba a cumplir la mayoría de edad. Debido a que nunca mostraba su verdadera apariencia, nadie, ni siquiera el capitán, podía ver en realidad cómo su cuerpo se había desarrollado.
La única persona que medio había podido verlo, aunque no por completo, había sido Victoria, con quien había hecho una buena amistad pese a que su hermana Gloria la acosaba a más no poder.
Como premiación por su arduo trabajo, 1 día antes de la graduación, el director le había dado a su promoción la posibilidad de tener un tiempo libre, por ende, la gran mayoría había decidido bajar al pueblo para festejar sus últimas horas como cadetes.
—¡Gracias por venir, Diana!—le dijo Victoria.
—De lo contrario no me hubieras dejado en paz un minuto—respondió bebiendo un poco de cerveza de mantequilla—haces honor a tu nombre, ¿Sabías?
Aquella tarde, tras varios minutos de insistencia por parte de su compañera de dormitorio, accedió a acompañarla al bar del pueblo, donde las mujeres por fin tenían permitido el ingreso siempre y cuando fueran de la academia. Aquello, para la época, era un milagro.
—¿Ese no es el profesor Ethan?—preguntó Victoria mientras tomaba un sorbo—¡No me digas que mi hermana es esa!
Diana de inmediato giró su cabeza, viendo como Ethan se alejaba de ella mientras caminaba al lado de Gloria. Aquello era extraño, ya que por su trabajo, el no debía alejarse tanto de ella.
Preocupada a más no poder, los siguió en compañía de Victoria, hasta una posada donde varias personas estaban estorbando el lugar.
—¿Puedes encargarte de ellos?—le preguntó antes de entrar.
—Si, pero...—respondió un tanto insegura.
—No mataré a tu hermana, quédate tranquila—respondió tajante.
Victoria, preocupada, confío en su amiga y se encargó de las personas que sospechosamente seguían a su hermana y al profesor, mientras Diana corroboraba lo que estaba pasando.
Fue allí que, justo antes de entrar a la habitación de ellos, tras noquear a varios “guardias", escuchó algo que le partió tanto el corazón, y sino fuera porque sabía que el capitán debía cuidar su reputación, lo hubiera creído al 100%.
—¿Por qué trata con tanto cuidado a Diana?—preguntó Gloria—yo soy más mujer que ella, no me escondo como esa mojigata. De ahora en adelante, me dará solo su atención a mí, verdad, ¿Profesor?
—Si, eres mejor que ella—respondió con la mirada vacía.
Justo cuando ella iba a quitarle la ropa, estando encima de él, Diana azotó la puerta con tanta fuerza, que asustó de inmediato a Gloria.
“¿No se supone que ella estaba con victoria?”
Se preguntó mentalmente Gloria, contra la pared, temblando ante el semblante oscuro de Diana. Aquella tarde no entendía porque, pero el profesor tenía otra mirada y un comportamiento muy coqueto hacia ella.
Con una sonrisa, complacida de que por fin el profesor reconociera su belleza, lo invitó al hostal sin saber que aquello haría que ella se ganara a Diana en su contra.
Diana, al observar que Ethan no estaba bien, puesto que sus venas en el cuello mostraban claras señales de envenenamiento, se acercó con firmeza a Gloria y la acorraló contra la esquina.
—¿Cómo te atreves a a envenenar a mi hombre?—preguntó sin saber lo que estaba diciendo.
—¿Perdón? ¿A tu hombre?—cuestionó aterrada—aparte, ¿A qué te refieres con que he envenenado...
Se calló al sentir como Diana comenzaba a ahorcarla, si bien no lo hacía con fuerza, su frialdad erizaba su piel.
—Lo es—dijo apartando su mano—agradece que tu hermana es Victoria, ¡Ahora lárgate!
Sin esperar más, Gloria se fue de la habitación asustada. Diana se acercó preocupa, al menos solo la parte superior de su camisa había sido desabotonada y no había sido abusado como tal por la perra de Gloria.
—Diana—dijo temblando—me siento muy mal...
—¿Qué te hicieron?—preguntó mientras intentaba sacarlo.
Con cuidado, aprovechando que había un espejo cerca, creó una runa de transportación con si sangre, lo que permitió que se creará un portal hacia la habitación de Ethan en la academia.
Como los profesores tenían habitaciones individuales, fue fácil quebrar el espejo del capitán sin que nadie la viera, de modo que el otro espejo no dejara rastro de su ubicación o la de Ethan.
—Diana—dijo Ethan abrazándola.
El capitán, con su aliento muy caliente, la abrazó por detrás y bajó la capa de su traje, de modo que su oreja quedara libre para poder lamerla. Aquella sensación, de por si nueva para ella, sumada con el hecho de que su piel era muy sensible, provocó que sus piernas temblaran.
—Capitán—respondió mientras el hombre besaba su cuello.
Su piel se erizaba ante el tacto, pese a la edad que el tenía, aún poseía mucha energía, tanta que ni sus brazos, los cuáles la sostenían, no temblaban mientras estaba en esa posición. Era tanto que, pudo bajar su mano hasta dentro de su pantalón y empezar a tocar su feminidad topándose con toda su zona húmeda.
—Capitán, no...—respondió con sus piernas temblorosas—tengo que sacarle el veneno.
Convencida de que había sido drogado con un afrodisíaco muy fuerte, cuyo efecto era nocivo para el, se separó del hombre y lo tumbó en la cama.
—Diana—dijo tomando su mano—mi Diana.
La princesa tragó con fuerza, el solo la trataba así por los efectos de la droga, en realidad el no tenía que ser dulce más allá de la consideración que le tenía por haber juro lealtad hacia su título.
“El jamás haría el amor contigo, ¡Concentrate Diana!"
Se regañó así misma mientras caminaba rumbo al escritorio del capitán; no obstante, algo la detuvo.
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Comments
马里克鲁斯
Toda una zorrilla esa Gloria
2024-02-25
3
Liliana García
😪😪😪😪😪😪
2023-12-06
1
Jenifer 🤓💫
Increíble, me encanta 👏👏👏 gracias 😁
2023-11-22
1