Aunque le dolía que él lo dijera pensando que era otra mujer, en el fondo le hacía un poco de gracia que el hombre que la estaba ignorando, por la pelea de la tarde, y que había rechazado su confesión años atrás, ahora estuviera suplicando por su ayuda.
Cuando Ethan volvió a dejar su semilla dentro de ella, sintiendo algo caliente Ingresar en su vientre, su corazón se aceleró al escuchar algo que este dijo antes de irse a dormir.
—Diana—dijo en un susurro—no moleste al pollo.
La princesa frunció el ceño mientras se levantaba con cuidado, debido a la punzada en su parte baja, sonrió un poco. No es que le desagradara que él pensara en ella, y más después de lo ocurrido; no obstante, no pensó que él estuviera soñando con algo relacionado con un pollo.
—¿Por qué me gusta un hombre tan raro como usted?—preguntó mientras besaba su frente—capitán...lo amo.
Caminando lento, volvió a regresar a su habitación por medio del espejo, pero sus piernas temblaban tanto que tuvo que hacerlo de manera lenta. No obstante, justo en el momento que estaba por salir del mundo de los espejos, una dimensión que conectaba a todos los espejos que ella había marcado con su runa, todo el mundo pasó de una luz azulada a rojiza.
—Por qué...—dijo en un susurro—¿Por qué no puedo... moverme?
Del espejo que conducía a su habitación pudo notar como tres personas encapuchadas aparecieron, entrando de una manera que la dejó perpleja, ya que aquel lugar era su dominio, ni siquiera sus hermanos habían aprendido la runa mágica para entrar.
—¿Quiénes son?—preguntó.
De las tres personas misteriosas, una se acercó a ella, era la más baja de todas. Esta, con aire de suficiencia, se acercó a ella y bajó su capucha, dejando fría a Diana, quien no podía creer lo que estaba viendo. Gloria se encontraba frente a ella, observándola con malicia. La hermana de su amiga, con una sonrisa, le arrancó el anillo de su dedo, revelando su verdadera apariencia.
—¡Así que este es tu verdadero yo!—expresó dándole una cachetada.
En su mano se encontraba un guante de diamantes malignos, provocando que se generara una herida en la mejilla del rostro de Diana, sumándole una cicatriz imborrable, de las que ya tenía.
—Debiste haber quemado el espejo que usaste para llevar al profesor a su habitación, esa noche en el hostal—respondió dándole otra cachetada—no me culpes por reclamar para mí al profesor.
Dicho eso, colocándose el anillo, su apariencia cambió a la de Diana; no obstante, aquello no era suficiente. Por lo que le puso un segundo anillo encantado, pero esta vez en el cuello, el cual comenzó a volver de piedra el cuerpo de la princesa.
Gloria, encantada porque no solo ahora sería la próxima princesa, sino que se quedaría con Ethan, se fue del lugar seguida de las dos mujeres. Una vez entraron a la habitación de ella, rompieron el espejo de cuerpo completo, a su vez que todos los espejos que ella usó, dejándola eternamente atrapada en la dimensión, sin posibilidad de salida alguna.
—¿Por qué?—preguntó intentando safarse—¡¿Por qué?!
Estaba enojada, frustrada, triste, ella no se consideraba una mujer. Lo único que la hacía una era haber nacido así, pero el haber perdido todo a causa de aquel ataque hizo que detestara su cuerpo.
Ahora, lo único bueno que tenía, que era suyo, así no fuera correspondido, pero que era de ella y de nadie más, eran sus sentimientos por Ethan, sin embargo, su corazón se estremecía de solo pensar en cómo Gloria, fingiendo ser ella, se acercaría para robarle al capitán.
—Aunque bueno...el nunca...fue mio—fue lo último que dijo derramando una lágrima.
Estaba tan petrificada que ya no podía mover ni sus labios, por lo que estaba segura que en cualquier momento también la maldición detendría su corazón.
Pensando que tal vez aquello era sus últimos momentos, estuvo pensando en qué había fallado. En definitiva se encontraba más débil de lo normal, por lo que Gloria usó eso a su favor para atacarla, pero de tan solo imaginar que era porque llevaba un posible bebé en su vientre, hizo el dolor aumentara.
Una vez dormida, sintiendo como su vida se iba de un momento a otro, la luz azulada, característica de aquella dimensión, volvió de manera tan abrupta que alejó la magia maldita que la sometía.
De uno de los espejos quebrados, dos mujeres pelinegras salieron para encontrarse cara a cara con el cuerpo petrificado de Diana. Ambas se acercaron aun más y una de ellas colocó su mano en el vientre de la princesa.
—¿En qué piensas, Aurora?—preguntó la otra mujer.
—Creo que podemos usar esta situación a nuestro favor—dicho eso le arrancó el anillo del cuello.
—¿Qué tanto vas a ayudarla?
—Lo suficiente para que ella pueda intentar buscar una solución—respondió Aurora.
A la mañana siguiente, la ciudad se había despertado con una fuerte tormenta, provocando un frío bastante abrumador. Ethan, desnudo, sin recordar nada de lo ocurrido, se levantó y después de colocarse un bóxer, fue al sótano en búsqueda de leña para la chimenea.
Cuál fue su sorpresa que al bajar al recibidor, vio que la puerta principal estaba medio abierta. Creyendo que alguien había ingresado, recorrió con cuidado la casa, hasta que, en un rincón de la cocina, tras ver un charco de agua, vio a un gatito temblando.
—¿Fuiste tu quien entró?—preguntó asombrado.
El gatito tenía una cabellera rubia que le hacía recordar a Diana, así mismo, el estar tan indefenso, con el cuerpo mojado, y temblando del frío, hizo que sintiera el deseo de ayudarlo.
—Ven acá, amiguito, no te haré daño—dijo extendiendole la mano.
Con la cola entre las patitas, y las orejas hacia abajo, el felino caminó hasta la mano de Ethan. El capitán, con cuidado, lo tomó y lo llevó a su habitación, donde lo arropó mientras buscaba la manera de volver a encender la chimenea.
—Perdón si esto es todo lo que tengo para darte—respondió ofreciéndole unas galletas de mantequilla—son raciones de emergencia que me quedaron.
Suspiró, riéndose un poco por habla con un gato, aunque le daba gusto ver al pequeño comiendo. Aquello le hizo darse cuenta que de verdad no tenía nada, por lo menos con lo que ahorró de su salario podía vivir de manera austera. Así que, antes de volver a arreglar su hogar, haría la compra de la comida.
—¿Te gustaría quedarte?—preguntó mientras el gato tomaba un poco de agua tibia.
Luego de que el felino hubiera comido, viéndolo que aun temblaba, lo cargó para abrazarlo y antes de acobijarlo, pudo ver que el gatito era una gatita. Así que debía comenzar a referirsele como “ella”.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 40 Episodes
Comments
Francisca Miranda Garcia
hay no puede ser
2024-05-09
2
马里克鲁斯
El gato es Diana?😭
2024-02-25
0
Liliana García
Será Diana🤔🤔🤔
2023-12-06
0