CAPÍTULO 12

Luego de que el felino hubiera comido, viéndolo que aún temblaba, lo cargó para abrazarlo y antes de a cobijarlo, pudo ver que el gatito era una gatita. Así que debía comenzar a referírsele como “ella”.

Siendo que estaba de descanso antes de su audiencia de divorcio, buscó un poco de agua para calentar y poder bañarse junto a la gatita; sin embargo, cuando por fin la tina estaba llena de agua tibia y él se desnudó, la gatita comenzó a moverse como si estuviera avergonzada de eso; no obstante, aprovechando aquello, logró meterla con él a la tina y bañarla. Se veía una gatita bien cuidada, solo estaba empapada debido a la lluvia, pero no parecía ser callejera.

—Ni siquiera tienes pulguitas—dijo empapándola de jabón—¿Será que te escapaste de tu dueño?

Como si fuera un niño, con la espuma del jabón, le hizo un sombrero pirata a la gatita, provocando que se riera enseguida. Aquella imagen hizo que la felina bajara la cabecita, como si estuviera avergonzada. Ethan, quien se sentía cómodo con ella, salió y la abrazó mientras la secaba y la dejaba cerca de la chimenea, cubiertas de mantas.

"¿Cómo hago para decirle que soy Diana?"

Agachó la cabeza, pensando en aquella pregunta, ni siquiera tenía prueba alguna de lo sucedido, sería su palabra contra la de gloria, quién tenía su apariencia. Por consiguiente, nadie le creería y pensarían que era un daemonio disfrazado de gato. Por lo que hasta conseguir una prueba, debía seguir aparentando ser solo un gato.

No obstante, lo que más le preocupaba, era que si de verdad estaba embarazada, cosa que aún no estaba por completo segura, el desarrollo de su hijo se afectara en su estado. Por ende, debía apurarse para solucionar todo aquello.

Lo que recordaba, aparte de su encuentro con aquellas tres mujeres, fue el haber despertado en la puerta de la casa de Ethan, ya transformada como un gato, Ni siquiera sabía como llegó o como fue que se transformó así. Como pudo, o tal vez por mera coincidencia, logró empujar un poco la puerta, lo suficiente para ingresar, y al minuto fue que cruzó caminos con un Ethan recién despierto.

Luego de que dejara de llover en la tarde, Ethan se arregló para ver si conseguía abierto la carnicería o lechería del mercado local para poder tener algo de comida, así que le pidió a la gatita quedarse quieta en lo que él regresaba. Diana, sintiéndose sola, se acercó a una de las ventanas de la fachada exterior, en el primer piso, para ver cuando el capitán regresara enseguida.

Pero la vida aquel día fue muy injusta con ella, ya que, en vez de verlo a él, lo primero que observó fue a Gloria, disfrazada de ella, llegar en el carruaje familiar. Aquello la dejó sorprendida, puesto que a su madre no le gustaba que ese carruaje se tocara debido a que tenía el emblema familiar y podía ser reconocido. La única razón por la que nunca se deshicieron de él había sido por el valor sentimental.

Gloria, vestida con sus mismas ropas, de modo que siguiera aparentando como ella se vestía y actuaba antes, ordenó a varias criarlas seguirlas y después de ingresar a la fuerza a la vivienda, se tapó la nariz debido al olor de polvo y humedad combinados. Se veía a simple vista que aquellos cinco años que el capitán estuvo en la academia, le pasaron factura a la vivienda.

—Comiencen limpiando la casa—le dijo a la mitad de las criadas—y avísenle al cocinero de la familia que venga para preparar algo de comer.

La chica sonrío, ya que intentaría ganarse a Ethan y permanecer todo lo posible en ese lugar hasta la noche. Puesto que si aún había rastros de la toxina en su cuerpo, cada que se ocultaba el sol, él era vulnerable y podía hacerlo suyo finalmente, aunque fue bajo el cuerpo asqueroso de Diana.

Mientras todo eso ocurría, Henry logró conseguir comprar algo de pan, leche y fruta; no obstante, debido a la tormenta, tuvo que esperar a que ej carnicero abriera 20 minutos después de llegar a la carnicería.

Ethan de inmediato quedó pálido con los precios, nunca pensó que la carne estuviera tan cara, literal, tan solo media libra le costaba lo que comería en un día entero; no obstante, al recordar la pequeña gatita que lo esperaba en casa, no tuvo de otra más que comprarla, esperando que al menos pudiera hacerla rendir.

—Lo lamento, sir Ethan—explicó el carnicero envolviendo la carne—las inundaciones han hecho que varios de los campesinos que nos proveen queden atrapados en los caminos, por eso hemos tenido que aumentar los precios.

Sin ganas de discutir, solo asintió y se fue con la cabeza gacha. Si no fuera por el divorcio, tuviera más soltura económica. Si bien no le molestaba que la sociedad lo viera mal por ser un hombre que no supo mantener unida a su familia, si le molestaba que hablaran de el por vivir de manera tan austera. La presión por ser el proveedor, con un buen sueldo, le estaba cansando.

—Disculpe, seños—lo interrumpió una niña—¿Le gustaría comprarme una corona de flores?

La niña lo detuvo con cara larga, ya que su madre estaba enferma y ella era el único sustento de su hogar. Ethan, recordando su vida luego de que su padre muriera, provocando que su propia madre se suicidara por la depresión, sintió su corazón dolido.

—¿Tienes alguna que le pueda poner a un gatito pequeño?—preguntó sentándose en la acera de la calle.

—No, pero puedo hacerla—de inmediato la niña comenzó a hacerla.

La corona de flores eran de margaritas silvestres, tan blancas como una perla, provocando que de inmediato le recordara a la princesa. El blanco de la corona haría resaltar su cabellera rubia, por lo que sonrió de manera inconsciente.

—Gracias por la corona—dijo pasándole las monedas de cobre que le quedaba y el cesto con la comida que compró.

—Pero señor, ¡Esto es mucho!—replicó la niña.

—Al contrario—dijo antes de irse.

La niña de inmediato lloró y se fue corriendo a su hogar, en uno de los barrios más pobres de la ciudad. Por fin su madre y ella comerían bien tras una semana sin hacerlo y tendría dinero para defenderse unos días.

Si bien Ethan era muy ahorrativo con su dinero, y le dolió lo que pagó en la comida, se fue con el corazón contento sabiendo que esa niña escuálida pudiera comer bien.

Así que, sabiendo que debían comer el y la gatita regresó lo más rápido que pudo a su casa, con el fin de buscar más dinero y comprar algo más de comida, aparte de darle la corona al gatito.

Cual fue su sorpresa al darse cuenta de que había gente dentro de su casa y que Diana, quién se suponía que seguía enferma y guardando reposo, estaba pateando con fuerza al gatito que había ayudado en la mañana.

Más populares

Comments

Francisca Miranda Garcia

Francisca Miranda Garcia

el debe darse cuenta que no es ella

2024-05-09

1

马里克鲁斯

马里克鲁斯

Ya decía yo q era Diana 😞 espero y el se de cuenta

2024-02-25

0

Liliana García

Liliana García

Lo sabía es Diana😎😎

2023-12-06

2

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play