Ámbar despertó como si nunca hubiese sufrido de alguna gripe, cada tanto le pasaban esas cosas, y era cuando más le dolían las cicatrices de su espalda, sentía como si la estuviesen apoyando en fierros al rojo vivo y la volviesen a marcar. Recordó todo lo ocurrió el día anterior, así que se levantó de prisa buscando el ave que había permitido que se quedara en su casa por capricho de su hermana. Ella sabía que ese animal era un demonio, aunque uno de muy bajo rango, y por todo lo que sabía de ellos ninguno, pero ninguno era de confianza.
No necesito buscarlo demasiado, pues él se encontraba despierto al lado de la cama donde dormía su pequeña hermana.
Sé que puedes entender lo que te digo, así que no daré demasiadas vueltas, si quieres quedarte puedes hacerlo, pero por favor no le hagas daño a las personas que amo, no me obligues a usar una flecha contigo- dijo sintiéndose medio tonta al hablar con él.
El cuervo solo la miro detenidamente, si entendía perfecto lo que le decía, pero ya era muy tarde para pedir algo que no podría cumplir. Siendo sinceros, jamás se había sentido a gusto en un lugar y menos rodeado de humanos, pero la niña, cuando Ámbar cayó nuevamente en un sueño, se había tomado las molestias de buscarle comida y de hacerle una pequeña camita para que estuviese cómodo mientras descansaban y si ese gesto había sido suficiente para arrepentirse de ser una conexión con el señor. Ahora solo quedaba esperar la llegada de este, para que todo fuese reducido a cenizas.
En la aldea de Azlum, todos quedaron encantados por como la sacerdotisa había espantado a dos demonios rebeldes, que bebían de la vitalidad de la joven hija del terrateniente, el almuerzo que prepararon, era tan lujoso, que parecía hecho para dioses, cuando de pronto nubes negras lo cubrieron todo, los aldeanos empezaron a gritar al momento que aparecían demonios en los cielos volando con destino a la aldea de Ana. Ni siquiera se molestaron en comerse a los humanos, que bajo ellos, los miraban horrorizados.
Pobre la aldea que reciba ese ataque tan potente- dijo una de las mujeres del banquete.
Ana no dudó un segundo, sabía adonde se dirigían y sus hijas corrían peligro, ellas no podrían con tanta maldad acumulada.
Mi Lord, présteme un caballo por favor, se dirigen a mi aldea y yo soy la encargada de protegerlos- dijo amargamente. En sí no tenía tanto poder como para pelear con todos ellos al mismo tiempo.
Pero sacerdotisa, usted no puede con tanto, morirá- dijo el terrateniente.
Mis hijas están allá, abandonarlas sería morir en vida- se apresuró a llegar a los jinetes y le saco el caballo a uno de ellos. No espero a que le dijeran que si o que no. El amor por sus hijas la iba desesperando por cada segundo que perdía haciéndole entender a los demás que volver era necesario.
Mientras tanto en el templo, las niñas se preparaban para empezar un nuevo día, cuando el grito de una mujer rompió su tranquila mañana, el cuervo no necesito saber lo que pasaba, pues para el era más que evidente. La primera en salir fue Ámbar, cerrando la puerta detrás de su espalda para dejar dentro a su hermana. Coloco con talismanes un campo de energía y corrió escaleras abajo en ayuda de los aldeanos, que corrían por sus vidas.
La imagen era como salida de una película de terror, hombres, mujeres y niños muertos en el piso algunos desmembrados, otros desangrados, pero al final todos sin vida, los que quedaban vieron a la muchacha y corrieron a ella.
Vayan al templo a esconderse- dijo en un grito mientras disparaba sus flechas, sus poderes espirituales podían derribar a varios de ellos de un solo golpe. Y ella haría lo que fuese por proteger a cuanta gente pudiese.
Los pocos sobrevivientes subían las escaleras al templo con velocidad y ayudando a los niños y ancianos, nadie debía quedarse atrás. Ámbar subía de espaldas la escalera, porqueseguía disparando flechas. Hasta que a mitad de camino un rayo impacto de lleno en la aldea, cubriendo todo de fuego y humo. A medida que el humo se iba esparciendo, ella lo vio, era un hombre alto, con un gran cuerpo, llevaba una armadura negra en su parte alta y una estola marrón. Era él, el tan temido Dios Demonio del Este, solo había leído de él en libros y escuchado de su madre lo poderoso que era. Pero jamás pensó en conocerlo. Y en un momento sus miradas chocaron, una media sonrisa se vio en el rostro de él mientras que en el de ella solo se apreciaba el desprecio.
Ámbar terminó de subir las escaleras y se encerró con los pocos aldeanos vivos en el templo. Anahi ya había empezado a curar y a vendar a quienes lo necesitarán. La más grande las hermanas, dibujo con sal una estrella en el piso, se sentó en el medio y empezó a orar. El campo de energía se fortalecía aún más y repelía a los demonios que intentaban acercarse. Viendo como sus estúpidos secuaces no podían ni siquiera pasar las puertas, Caleb dio un paso al frente. Por primera vez en años sintió una descarga eléctrica.
Mmm interesante- dijo sonriendo.
¿qué es interesante señor?- le contesto su segundo al mando.
No ataquen más, en algún momento ella se debilitará- la malicia podía sentirse en su voz. Cuanto más energía usara en crear ese campo tan poderoso, más rápido se agotaría y más aún si el día anterior había estado enferma.
Mientras tanto de camino a la aldea, Ana galopaba a toda la velocidad que el caballo podía y para ella era una tortura, cuando de pronto un látigo azul salió de la nada y decapito al animal. Ella había llegado a saltar antes del ataque, por lo que no había sufrido ningún daño.
Oh parece que no es tan vieja como aparenta- dijo una mujer que salió detrás de un árbol vestida de manera muy provocativa.
El error es tuyo por pensar que ese golpe la derribaría hermanita- dijo otra que se encontraba en la rama alta de un árbol.
¿Quiénes son ustedes?¿ qué es lo que quieren?- dijo Ana mientras les apuntaba con flechas.
Somos las dos mejores concubinas que tiene el señor Caleb en su cama y sus asesinas de confianza, estábamos esperándote sacerdotisa- dijo la mayor mirándola con desafío - y para responder a tu segunda pregunta, nosotras queremos jugar contigo, pero el amo vino a esta mugrosa aldea personalmente a buscar a una humana que según dicen su belleza es increíblemente hipnotizante- dijo celosa.
ámbar- dijo Ana, no lo pensó dos veces y disparo la primera flecha. Que fue atrapada por la mujer sin ninguna clase de impedimento.
No somos demonios de bajo rango como estás acostumbrada, nosotras somos las hijas del clan de leopardos, mi nombre es Azul y mi hermana es Lila y seremos las que acabaremos contigo hoy mismo- dijo lanzándose sobre ella. Sus garras eran tan afiladas que no tardaron en rasgar la ropa de Ana y hacerle heridas profundas - el amo pidió que no te matáramos, quizás quiere que veas como roba la inocencia de tu hija y se bebe la sangre para aumentar su poder- la tomó por el cuello y paso su lengua por su mejilla.
Mi hija no es tan vulnerable como tu estúpido amo cree y más vale que no se atrevan a provocarla o conocerán sus poderes- dijo ahogadamente, le estaba apretando tanto el cuello que ya sentía la falta de aire en su cuerpo.
Mmm, mi señor dijo que no te matáramos, pero no dijo que no podíamos jugar contigo- con su mano traspaso su pecho, para luego chuparse toda la sangre de los dedos. La dejó caer ahí en la misma hierba malherida y a punto de morir.
Ana solo podía rezar en su mente, pidiéndole a todos los dioses que protegieran a sus hijas y que no permitiesen que Ámbar llegara al límite.
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Comments
Jesus Castro Montero
Solo espero que el desgraciado dek demonio de Caleb no se salga con su gusto por favor escritora hasta cuando Ambar va a sufrir ya que tenga para siempre una vida tranquila y feliz con su nueva familia y que ese Caleb desaparezca aunque creo que es imposible por que es un demonio maldito
2024-09-26
2
Kaori 🙃
desgraciadas ya pagarán por el daño que le causaron a Ana . pobres lo que les espera
2024-06-25
4
Estrella Guadalupe Martinez Vera
😭😭😭😭😫😫😫😖
2024-05-26
3