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Un día normal de clases estaba a punto de comenzar, el maestro ingreso y dejo los libros apoyados y lo primero que hizo fue ver a Ámbar que ya estaba lista para empezar a copiar lo que él explicara. Algo que nadie en todo el reino sabía, era que el maestro de pociones mantenía una relación secreta con la última concubina que había adquirido el rey, de hecho era tan buena su relación que Mirna, la última hija de esta concubina era de ese maestro y a pesar de tener 4 años más que Ámbar no había todavía aprendido a usar el fuego ni el viento. El hecho de que una mocosa que el mismo rey no quería superará a su hija le molestaba, y más ahora que Silvia, la madre de Mirla, le había contado el plan de Ivana de casar a su hijo Erkan con Ámbar, estaba aún más molesto. porque al principio Ivana le había prometido a Silvia que su hijo se casaría con la hija de ella para darle mejor posición en el trono.

La clase comenzó como siempre con diversas preguntas para corroborar lo aprendido el día anterior y al igual que todos los días Ámbar era la única que levantaba la mano, pero que no dejaba responder. Como nadie decía nada y ella se cansaba de ser ignorada no levantó la mano y solo contestó

Se usan flores de cerezo para esa poción- su tono molesto era notable. Sabía más que todos los presentes ahí y nunca le dejaban demostrarlo.

Acaso permití que usted contestara, joven princesa- el maestro la fulmino con la mirada.

Nunca deja que conteste, ni usted ni ninguno de los demás profesores. ¿de qué sirve qué estudie si no puedo demostrar mis conocimientos?- Sabía que había prometido a sus madres portarse bien, pero no era justo que siempre la pasarán por encima.

El profesor se acercó a ella y la cacheteo, una, dos y tres veces hasta que Erkan se interpuso.

¿Acaso está loco? ¿Esto no quedará así? Mi padre sabrá lo que le hizo- dijo mientras apretaba la mano del profesor.

¿Crees que me importa? El rey dijo que si ella faltaba el respeto, nosotros podíamos pegarle para que comprenda cuál es su lugar- el dolor de sus dedos no dejaba que se riera.

¿Acaso el rey permite este trato?- la voz de templanza salió de detrás de la puerta. Había ido a llevarle a la niña unos libros que se había olvidado sobre la mesa de su cuarto cuando escucho todo el alboroto.

No escucho el grito que Ámbar le dio para que no se vaya ni dejo que nadie se interpusiera en su camino, iba directo al salón principal donde el rey se reunía con sus generales. Los dos guardias de la puerta no pudieron frenarla cuando ella conjuró para qué se quedarán quietos como hielo. Ingreso sin pedir permiso y bajo la vista de todos los presentes, el rey a pensar levantó su vista para ver quien era tan osado de interrumpir así.

Es su hija mi señor, a la que el maestro acaba de golpear y dejarle las mejillas coloradas, es suya y de la gran señora ¿ cómo puede permitir que la denigren y la maltraten así?- los gritos de templanza habían dejado a todos congelados en sus lugares, nunca nadie había hablado de esa manera con Gerardo y había vivido para contarlo.

Retírate en este momento de aquí o no me culpes del castigo que recibirás- dijo con tono frío y sin dejar de verla.

No lo haré, la señora Aurora me pidió que cuidase con mi vida de Ámbar, pero jamás pensé que de todos los enemigos que hay en este reino, de usted era de quien más debería cuidarla- desafiaba su mirada, sin agachar por un segundo sus ojos.

Guardias, llevársela y que reciba 30 latigazos, acá él que no obedece es castigado y eso se aplica a todo ser vivo de este palacio. Te recuerdo que a tu tercera falta el castigo es la muerte- se dio vuelta y con la mano dirigió a los guardias que estaban detrás de él para que cumplieran con lo que acababa de pedir.

Templanza fue llevada a la torre de castigo y luego de los 30 latigazos, fue dejado como un saco de papas cerca de la torre donde vivía. Su hermana había escuchado por otros sirvientes el alboroto y dejó todo por ir en su búsqueda. No tardo mucho en encontrarla dentro de la habitación, recostada en la cama boca abajo, con toda la espalda sangrando. Se apresuró a hacer un ungüento para curarla y que sintiera en menor dolor posible.

Prepara más para ponerle a Ámbar en sus mejillas- dijo casi sin voz, mientras se quedaba dormida.

Tranquila hermana, ni bien llegué la curare también a ella- el tono de su voz era triste.

A las pocas horas Ámbar entro por la puerta y no podía disimular que había estado llorando. Sus mejillas estaba tan rojas, que demostraban que había sido golpeada varias veces más, su pelo estaba todo desarreglado y ya no tenía las flores ni las trenzas que raíl le había hecho en la mañana, su vestido estaba roto y sucio. Al ver esto a raíl se le hizo un nudo en la garganta, como era posible que odiaran tanto a esta niña, como se suponía que osaban tocarla o tratarla peor que a un perro.

¿Hija querida que fue lo que te ocurrió?- extendió sus brazos dejando que ella se acercara y llorara todo lo que necesitaba. Mientras Ámbar desahogaba sus penas, a raíl se le caían las lágrimas de la impotencia.

Luego de que mamá se fuera de la biblioteca, el profesor se enteró de su castigo de los 30 latigazos y se burló en mi cara, me quise ir a ver como estaba y me agarro del pelo, me tiro al piso y me siguió golpeando y luego le dijo a mis hermanos y hermanas que si ellos también me pegaban recibirían puntos extras- el llanto desconsolado de la pequeña solo oprimía más el pecho de su cuidadora.

Tranquila, amor, mamá está bien, está descansando, le hice un remedio que en breve hará efecto y le hará desaparecer todos los golpes, así que ve a bañarte mientras preparo también para ti y de paso te hago la cena- dijo mientras acariciaba su cabello desaliñado.

¿por qué me odian tanto mamá? ¿Yo hice algo malo?- no se le entendía muy bien lo qué hablaba porque hipeaba mientras soltaba las palabras.

No hija ellos son los inútiles que necesitan meterse con una niña de 6 años en vez de con el rey. Pero tu hija serás grande una Bruja imponente como tu madre Aurora siempre lo predijo, ahora ve a asearte así te curo esos moretones- la llevo al baño y le preparo todo.

Mientras Ámbar se bañaba y Templanza descansaba en la cama, raíl salió de la torre y fue derecho a los aposentos del maestro que se había atrevido a tocar a su hija. Al llegar a la puerta escucho voces de un hombre y una mujer que discutían. Eran el maestro y la concubina, raíl siempre había sospechado de una relación entre ellos y esto se lo confirmaba. Así que decidió hacer una burbuja para qué guardará la conversación entre ellos y cuando termino de escuchar envío la burbuja al salón principal donde el rey estaba solo como todas las noches.

En la burbuja se había grabado no solamente el enojo del maestro por la pequeña sino también el reclamo de Silvia porque él no quería que ella y sus 2 hijas se fueran del palacio con él. Ella solo quería vivir con el padre de su última hija y el gran amor de su vida. Todo era la perfecta prueba de su infidelidad y de cómo le habían visto la cara de tonto al rey.

Mientras raíl volvía a su cuarto, a curar a Ámbar y a su hermana, el rey mandaba a los guardias a buscar al maestro y a Silvia y llevarlos al calabozo para que esperaran ahí su ejecución.

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Comments

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

No me gusta que Ambar se case con su media hermana hojala el rey a pesar de ser un estupido no permita que su hija se case con el hijo de el que biene hacer su medio hermano y que bueno que van a castigar a ese profesor y su mujer hermosa novela

2024-09-26

3

Paola Martiz

Paola Martiz

ese degenerado rey se merece todos los cuernos y males que le pasen 🤬🤬🤬

2024-10-21

3

Maura Pericana

Maura Pericana

cansan a los hermanos

2024-09-21

2

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