Así pacíficamente pasaban los meses y los años, de vez en cuando algún que otro demonio de bajo rango osaba entrar en la aldea, pero Ámbar lo detenía, sus flechas eran muy certeras, para dar en sus corazones directamente. Los campos de energía que producía podían abarcar todo el lugar, aunque claro cuanto más grandes eran más energía la obligaban a usar. Anahi crecía felizmente en compañía de su hermana y de su mamá, aunque más caso le hacía a su hermana, pues era con quien pasaba gran parte de los días. Y muchas veces Ana tenía que partir incluso por semanas para ayudar en otros lados, así que siempre quedaba a cargo de su hermana mayor.
Lo que más disfrutaban era de poder pescar, en un río cercano a la aldea. No eran las únicas que iban, pues los aldeanos también abastecían sus casas con los peces de ahí. También pasaban tiempo recolectando hierbas medicinales o leña para el fuego de la noche. Al principio una abuela que vivía sola en la aldea, era la que iba a cocinarles cuando Ana tenía que dejarlas solas, pero luego Ámbar empezó a aprender a hacer las cosas por ella misma y ahora que ya tenía 17 años, podía cuidar de su hermana sin ayuda de nadie. Pocas veces se adentraba en el bosque. Siempre era cautelosa de que Anahi no la siguiera, pues ella al ser Bruja podía detectar a distancia a los demonios o a cualquier otra criatura que fuese maligna. En todos estos años nadie había descubierto su verdadera naturaleza. Y solamente en ciertos días se iba bien adentro de la montaña a practicar sus manejos de los elementos. Ese era el trato que tenía con Ana, que practicaría cuando ella se encontrará en casa y bien lejos de la aldea para que nadie la descubriese.
Ámbar se había convertido en una hermosa mujer, su cabello rubio, liso al principio y con ondas al final, y el color violeta de sus ojos la hacían una criatura hipnótica para quien la viese y muchos hombres querían desposarla. Pero Ana negaba a cualquiera que llegara con esas intenciones, pues a todos les decía que sus niñas eran sacerdotisas y que no tenían permitido por los dioses el amor en sus vidas.
Anahi también practicaba, al igual que madre y hermana, los poderes espirituales y con solo 9 años podía usar muy bien el arco y la flecha. Le costaba trabajo manejar los exorcismos, pero preparaba muy buenas medicinas.
Las tres mujeres vivíamos solas en el santuario y así estaban bien. Siempre a disposición de quien lo necesitará, pasaban horas a veces haciendo diversas medicinas para cualquier imprevisto que se pudiera presentar, y luego la meditación era un momento clave en sus vidas, pues les ayudaba a elevar sus poderes.
A pesar de pertenecer al reino del Este, la aldea estaba cerca de los límites con el reino del Sur, y por eso no tenían tantos ataques de demonios, varias veces al año Ana cruzaba esos límites para ir en ayuda de las aldeas de ese reino, porque desde que había desaparecido el palacio del sur, los demonios del Este y del Oeste peleaban por el control de esas tierras de nadie. Y los brujos del reino del Norte no tenían pensado invadir las tierras sabían lo que había ocurrido y temían encontrarse con esa Bruja Maldita.
Cierto día, Ámbar se había ido a practicar a las montañas, estaba demasiado concentrada en el uso de sus poderes que no noto que era espiada por alguien. De hecho el usar tanta energía, hacía que en algún punto estuviese desprotegida de su percepción de peligro. Por eso no había notado al extraño, hasta que termino de entrenar y sintió el olor de un demonio cerca. Alzó su arco listo con una flecha hacia donde sentía la maldad, pero de golpe todo desapareció y volvió a ser calmado como antes. Era como si el demonio se hubiese ido, quizás se había dado cuenta de que no podría pelear con una Bruja, pero ese pensamiento no terminaba de calmar el corazón agitado de Ámbar. Decidió aprovechar la negrura de la noche para esconder y esconder su presencia, solo le quedaba esperar, si quien la observaba todavía estaba por ahí podría seguirla hasta la aldea y desatar una masacre y ella jamás permitiría eso. Así que espero pacientemente hasta que pudo estar bien segura de que ya se encontraba sola.
Por otro lado, el demonio que la había visto, si pretendía llevársela a su amo, pero recordó la misión por la cual andaba por esos lugares y decidió seguir su camino, en cuanto vio a la joven tomar su arco. ¿ cómo le explicaría a su señor que no había cumplido con su misión por embelesarse con una mujer?. No su rey seguro lo mataría antes de que pudiese explicar nada. Así que continuo su camino hasta donde en algún momento estuvo el gran palacio del Sur.
Busco y rebusco entre los escombros, hasta que encontró lo que tanto anhelaba. El gran y famoso látigo. Con el su amo sería capaz de derrotar a todos los que se interpusieran en su camino. Le daría las victorias en todas las batallas y haría del gran reino del Este, el reino mundial. Pues ya nadie querría pelear encontra de él.
Ya se imaginaba el demonio la recompensa que su señor le daría por conseguirle tan perfecta arma, podría por fin estar en la sala principal con los generales de guerra y los soldados más conocidos. Quizás hasta le daría un harem de concubinas solo para él, se relamía de solo pensar todo lo que poseería por entregar este artefacto a su amo. Emprendió su camino de regreso al reino, más que satisfecho de haber llevado a cabo una misión tan complicada para otros. Porque hasta donde sabía, veinte soldados habían intentado lo mismo que él y habían muerto en guerras contra el otro reino o a manos de su amo por volver con las manos vacías. Y ahora él regresaría victorioso.
Antes de pensar en nada más, decidió volver a ver a la ninfa de la montaña, no podía sacar de su cabeza la hermosura de su cuerpo, y hasta pensaba en pedírsela a su amo como recompensa. Pero aunque recorrió el mismo camino, ya no pudo encontrarla, maldijo para sus adentro, pues debería haberla capturado cuando la vio. Ahora quizás se había marchado a otro lado o escondido, se había dado cuenta de su presencia y por eso tomó su arco, pero por ahora una persona que manipulaba los elementos, decidió protegerse con un arco y flecha y no uso los poderes. Había algo raro en todo eso, pero ya no era tiempo de indagar, tenía que regresar con el trofeo rápidamente, así podía recibir su recompensa y volver a buscar su merecido premio.
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Updated 71 Episodes
Comments
Neisa Velasco Mina
Ese fastidioso látigo tuvo la culpa de todo eso
2024-11-13
1
Momoko_Kori
no era negro como la noche?
2024-11-28
2
Momoko_Kori
No que ella ya cocinaba a los seis para sus madres?
2024-11-28
2