Olivia
Giselle me da un beso en la mejilla y se hace a un lado, jadeando. Pasamos unos minutos intentando recuperar la respiración y cuando creo que mis latidos volvieron a la normalidad salgo de la cama.
—¿Ya te vas? —me pregunta, la miro y ella ya se está acomodando en la cama, tal vez con la intención de quedarse a dormir, debería hacer lo mismo, pero no me siento cómoda con la idea de dormir a lado de alguien, nunca lo he hecho y no lo haré ahora.
—Tengo que volver a la oficina por algo que deje sin acabar —y no es mentira. Asiente y se envuelve en una sábana, camino hasta el baño y me doy una rápida ducha, cuando salgo luego de secarme ando por toda la habitación, buscando mi ropa. Giselle, quien creí que estaría dormida, luce enfadada mientras tiene una llamada.
—Maldición. Dile al hijo de puta que esta despedido —grita, cuando la hacen enojar es peligrosa, termino de cambiarme y me entretengo de más, atando las agujetas de mis botas—. Llámale a Ron. Sí, ese Ron. Necesitamos un puto director o perderemos millones de libras en este puto proyecto —me enciende cuando es grosera, además de que es divertida.
Termino con mis botas y camino hasta ella, solo para darle un beso en la mejilla como despedida, me sonríe y se despide con un movimiento de la mano. Salgo de la habitación.
Espero el taxi fuera del hotel, en la acera, ya marcaron por uno en la recepción, y podría estar esperando en el calor y abrigo de una infraestructura, pero no, estoy afuera, congelándome y mojándome.
—¡Adiós! —hay mucho ruido en la calle, incluso para la hora que es—. Nos vemos de nuevo —me giro para ver a Bella, quien se está acercando, me sonríe amablemente, es posible que esté ebria—. ¿Estás esperando un taxi? —asiento y me cruzo de brazos—. ¿Quieres que te lleve? —mi ceño se frunce.
—Estás ebria, no puedes conducir en ese estado —ahora me preocupa que este lo suficientemente estúpida como para manejar en ese estado, sus ojos se agrandan y se ve... adorable.
—¡No, no! Yo no voy a manejar —sacude su cabeza muchas veces, y como si lo hubiera llamado por telepatía, una camioneta se estaciona frente a nosotras.
—¡Bella! Mira el estado en el que estás —un hombre sale de la camioneta y se aproxima a la ebria, quien se tambalea y deja caer todo su peso al hombre que la sostiene.
—¡Rodri! —grita, lo abraza y sonríe torpemente—. Rodri, Rodri, mi gran amigo, Rodri —canturrea, su gran amigo, la mira, enfadado, suspira y cuando se percata de mí, luce sorprendido.
—Oh, un gusto, ¿estuvo cuidando a Bella? Muchas gracias —no me deja ni contradecirlo—. Mi nombre es Rodrigo, soy el representante de Bella, ¿tomó con usted?
—No, vino con otras personas.
—Maldito director —susurra, rencoroso. Alguien abre la puerta de la camioneta, haciendo que me saque un susto. Ayudo al amigo de Bella con ella para poder meterla, porque me da pena el tipo—. Muchas gracias, ¿necesitas que te llevemos a un lugar? Podemos dejarte ahí —me sonríe amablemente. Miro hacia la calle, no llega mi taxi y me estoy congelando, suspiro y asiento.
—Gracias —subo y me siento a lado de Bella, quien se está riendo de algo, cierro la puerta.
—Llama al médico de Bella, dile que necesitamos desintoxicarla cuanto antes —aunque habla en susurros el representante, todo lo puedo escuchar, Bella quien se mantenía erguida, decide dejarse caer y recostarse en el espacio, deja su cabeza sobre mi regazo.
—Huele rico —murmura, hago una mueca. Me arrepiento de haber aceptado ir con ellos.
—¿Dónde podemos dejarte? —me pregunta Rodrigo, veo a Bella y sacudo mi cabeza.
—¿Puedo acompañarlos?
—¿A la casa de Bella?
—Sí.
—Bueno, eso nos ayudaría mucho —me quedo supervisando que Bella no se vomite encima de mí o se orine, conozco a las personas alcohólicas, no creí que ella podría ser así, pero tampoco es que sepa mucho de ella como para sacar conclusiones apresuradas.
-
—¿Es natural que me martille la cabeza? —salgo del baño y apenas escucho eso, miro a Bella, quien está echada en la cama mirando el techo y sus manos están en su cabeza, como si eso aliviará el dolor.
—Lo es si no sabes medir el alcohol que consumes —su cabeza va en mi dirección y sus ojos se agrandan.
—¡Ay, por todos los cielos, ¿qué hice?! —está malinterpretando algo demasiado obvio, ladeo mi cabeza y Bella se pone de pie—. ¡Lo siento, lo siento! ¡Te juro que no estoy intentando experimentar nada! ¡No soy una puberta! ¡En realidad me gustan las mujeres! ¡Pero he tenido problemas para aceptarme a mí misma! ¡Estoy yendo a terapia! ¡Nunca he salido con una mujer antes! ¡Tampoco me he besado con una! ¡No estoy jugando contigo! ¡Sin duda alguna eres muy hermosa y creo que eres mi tipo! ¡Pero soy demasiado romántica, y tú eres muy superficial! ¡Ay, lo siento!
—Oh, señorita Davies, ¿ya termino? Su chófer la está esperando en... —el representante de Bella aparece de repente, se queda callado cuando nota a Bella, quien esta despierta—. ¡Ay, ya estás despierta! ¡Que alivio! Le pediré a la señora de la cocina que te preparé algo rápido para comer, hoy tenemos una sesión de fotos. Cierto, señorita Davies aquí está la ropa que le trajo su chófer —me entrega una bolsa de papel, llego hasta él y la tomo.
>> Le dije que usará tu baño, porque el otro está en remodelación, ¿recuerdas? —miro a Bella y parece no estar funcionando correctamente.
—Gracias —le digo y regreso al baño para vestirme.
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