Capítulo dos.

Olivia

Honestamente no me extraña el camino que está tomando esta conversación, si es que fue una conversación, en cuanto llegue me soltó la pregunta. Finjo pensarme la respuesta, bien podría decirle que Kristel está loca y esa no es una mentira, pero si quiero que Kristel deje de ser una molestia, entonces tengo que ser honesta.

—No está muerto —le digo, es lo principal que tiene que saber para que no intente demandarme por algo que no hice—. Kristel cree que sí, y bueno, nunca me moleste en hacerla entender que era mentira —me encojo de hombros—. Kristel era estúpida desde pequeña, creía ciegamente en las personas, así que cuando un tipo quiso ser su amigo, ella lo aceptó. Pero no entendió que el sujeto solo quería robarle, casi ayuda a su secuestro —recuerdo—. Sin embargo, lo evite. Cuando se sintió presionado salió corriendo despavorido sin mirar si venía un auto, fue atropellado accidentalmente. Kristel lo vio y creyó que había muerto, incluso yo pensé que estaba muerto —le confieso—. Pero no, se recuperó. Lo aleje de Kristel por su propio bien.

La psiquiatra me mira fijamente y yo arqueo una de mis cejas.

—Es verdad que está vivo.

—No lo dudo —quiero suspirar, lo último que necesito es que ahora me consideren una asesina—. Creo que hay muchas cosas que oculta, pero está bien, usted no es mi paciente.

—Gracias.

—Me gustaría hablarle de la condición de su hermana, pero sería mejor si se encuentra con ella —me tenso y la doctora se pone de pie—. Acompáñeme.

—¿Kristel quiere verme? —me pongo de pie solo para seguirla, la doctora me mira de reojo antes de detenerse en la puerta.

—Kristel siempre quiere verla, señorita Davies —eso se escucha tenebroso.

-

—Espere aquí un momento —me dice la doctora, dejándome en una habitación aparte, quisiera decirle que reconsidere su opinión de que yo ayudaré en algo a Kristel, ya que verme no creo que la haga más coherente—. Hola, Kristel —escucho la voz de la doctora—. ¿Cómo te encuentras? —no escucho una respuesta, pero la doctora se ríe—. Me alegra. Kristel, hoy a venido alguien que quiere verte —en realidad me están obligando, me cruzo de brazos—. Entra —la doctora aparece de repente y me hace una señal.

Respiro hondo, suelto el aire cuando estoy entrando a la habitación. El lugar no tiene mucho chiste, es solo una habitación vacía, veo el suelo y tampoco hay nada interesante, entonces miro a mi hermana, quien está meciéndose en una silla mientras teje, eso es raro.

Levanta su cabeza y nuestros ojos se cruzan, sus manos dudan y suelta las agujas.

—Hola, Kristel —la saludo, porque nadie más dice nada. Kristel parpadea y mira a la doctora y luego a mí.

—¿Qué haces tú aquí? ¿Por qué ella está aquí? —no me extraña su reacción. No digo nada, solo veo a la doctora, quien se ha acercado a Kristel.

—Kristel, tu hermana estaba muy preocupada por ti —¿cuándo dije eso? —. Es por eso por lo que vino a verte en cuanto le dije que estabas más estable, a pesar de todas las insistencias de tu hermana, acordamos en que te vería al menos una vez al mes, ¿te molesta? —de nuevo, ¿cuándo dije eso? ¿Cuándo fui insistente? Siento que esa doctora es una charlatana.

—¡Vete! —me grita como respuesta, ruedo mis ojos—. No le creo doctora. Esa loca no pudo estar preocupada por mí, porque no se preocupa por nadie, solo por ella misma —¿soy una sociópata a la mirada de mi hermana? Pero me conoce demasiado bien para saber que la doctora charlatana está mintiendo.

—Vamos, Kristel. Ya estoy aquí —incluso si no estoy preocupada, estoy aquí, debería ser algo, ¿no?

—¡Lárgate! ¡Te odio! ¡Eres una asesina! ¡Tú... lo arruinas todo! ¡Siempre arruinas todo! ¡Arruinaste la relación de nuestros padres! ¡Arruinaste mi vida! ¡Arruinas la vida de tus novias! ¡Arruinas a todos!

—Que infantil —murmuro, la doctora me fulmina con la mirada, intenta detener a Kristel, para que no se levante, pero ya me está lanzando sus bolas de estambre y lo que sea que estaba tejiendo—. Ay, sabes qué. No tengo por qué perder mi tiempo aquí, lo siento, doctora —salgo de ese lugar extraño. No espero a la doctora, creo que ya perdí mucho tiempo.

-

Veo fijamente al árbol, es interesante. Quisiera irme a mi casa, pero estaba tan enojada por el comportamiento infantil y estúpido de Kristel que no pude subirme al auto, no debo manejar estando enojada, podría causar un accidente. Así que ahora, estoy paseando por el enorme jardín del hospital, viendo árboles y lindos animalitos, si al menos las aves no fueran molestas y dejaran de piar por un jodido segundo.

—Oh —me giro para ver a la persona que hizo ese otro sonido molesto, miro fijamente a la mujer, sé que la he visto en algún lado, pero ¿dónde fue? Tengo buena memoria, pero sigo enfadada, así que solo puedo recordar el comportamiento infantil de Kristel y eso solo empeora mi humor—. Tú eres la amiga de Mason, Olivia, ¿cierto? —me sorprende que su reconocimiento sea por Mason y no por Kristel, ya que la recuerdo.

—Tú eres Bella Derrickson —sus ojos se agrandan.

—¿Te dije mi apellido la última vez? —resoplo y vuelvo a ver el árbol.

—No, pero he escuchado de ti —es actriz, algunas veces Kristel me pedía que interrumpiera sus avances en el mundo del espectáculo, cosa que no hice, porque es ridículo.

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