Olivia
—¿Cuántos años tienes? —no creo que esas sean las preguntas que quiere hacerme, tal vez se está preparando mentalmente para eso.
—Treinta y cinco.
—¿En serio?
—¿Me veo más grande?
—No, no... es todo lo contrario, creí que tenías la edad de Mason, o bueno, creo que no lo pensé demasiado —ni siquiera le pregunto su edad, porque no tengo interés en saberlo y en caso contrario aparecerá en internet si lo busco luego—. ¿Estás casada? —mi ceño se frunce—. ¿O lo estuviste? ¿Comprometida? ¿Con pareja? —contengo la respiración unos segundos, no porque me haya enfadado, es que no entiendo qué quiere preguntarme.
—Nunca me he casado, no confío en el matrimonio —me encojo de hombros—. Nunca he estado comprometida o algo así, tampoco he tenido relaciones oficiales. Solo... dejo que las cosas fluyan —¿cómo se lo explico? No soy alguien que huye del compromiso, es solo que no le tengo fe a esas cosas.
—¿Tus padres están divorciados?
—No, ojalá se divorciaran, pero no importa qué pase, están aferrados el uno del otro, creyendo que las cosas cambiaran. Pero nada cambia, ni siquiera ellos —la veo de reojo, por suerte no hay muchos autos en la carretera, de todos modos, vuelvo mi vista al frente.
—¿Desde cuándo te diste cuenta de tus preferencias? —hace la pregunta en un volumen bajo, casi no la escucho por el rugido del motor y eso que casi no se escucha. Ahora ya sé a lo que quiera llegar, no es que me incomode hablar sobre mi sexualidad, la gente suele ser curiosa por lo básico, pero son ellos los que se incomodan al preguntar y al escuchar mi respuesta.
—¿Desde que era niña? —ni yo lo recuerdo—. Honestamente, no lo sé. Nunca fui fan de los niños, jugaba con ellos y los molestaba, jamás me dieron asco, tampoco fui abusada —jadea y sonrío divertida—. Lo siento, es solo que la mayoría de las personas creen que alguien cambia de sexualidad luego de pasar por un trauma de ese tipo, es la peor razón que se les puede cruzar por la cabeza, pero así son las personas, no todos. Como te decía, siempre he sido controladora, incluso desde niña. La primera vez que un niño se me declaró, estaba en la secundaria, la época más caliente de los pubertos.
>> Da igual, lo rechacé, cuando me preguntó el motivo... solo le dije la verdad, me gustaban las mujeres. No es algo que descubres de inmediato, así como no descubres que te gustan los hombres o las mujeres, es solo algo que pasa, tampoco hay como pequeñas señales de lo que te gusta, suena simple y complejo, pero así es gustar de alguien o preferir algo, en esa época caliente, las únicas que me atraían eran mujeres.
>> Nunca tuve la necesidad de ocultar lo que me gustaba, ni por la gente, ni por mi familia, tampoco me costó entenderlo, he escuchado de personas que se niegan a sentir lo que sienten, sea como fuese, en mi caso... soy una desinteresada, si me juzgaban, si me repudiaban o si me rechazaban, no me interesaba.
>> No le tenía miedo a la sociedad, porque no me tenía miedo a mí misma y eso fue más que suficiente —nos quedamos en silencio.
Creo que ya no va a hablar en lo que resta del camino, no me molesta ni me incomoda, es más lo prefiero.
—¿Has tenido muchas amantes? —vuelve a las preguntas, suspiro y trato de pensar en cuántas, pero solo se me viene a la cabeza Giselle, es con quien me he estado encontrando últimamente.
—No estoy segura. Creo que comencé a salir con mujeres a finales de la secundaria —me encojo de hombros—. No puedo pensar en un número.
—¿Todas ellas salieron del closet? —mi ceño se frunce, por alguna razón, odio esa expresión.
—Algunas lo hacen por curiosidad, Bella —la veo de reojo y luce muy interesada en el tema, como si nunca hubiera tenido con quién hablarlo, me siento como una profesora, no me gusta—. Otras lo hacen para experimentar y hay quienes en serio son lesbianas, pero a ninguna le he pedido que le confiese a todo el mundo sus gustos, porque no me interesa, hay quienes prefieren guardarse y esperar a que les pase este gusto culposo, otras se adelantan y quieren gritarlo a los cuatro vientos, las mujeres con las que he salido...
>> Las más serias en cuanto a su sexualidad, deciden hablarlo con su gente más cercana, les platican lo que ocurre, sus gustos e interés, sus miedos y entre otras cosas, una vez que son aceptadas por sí mismas y por sus familias —que eso también me molesta—. Deciden buscar a alguien que las ame y acepte un compromiso con ellas —exclama, sorprendida—. Pero también he tenido relaciones con mujeres que prefieren no decirlo nunca, pero no por eso buscan una cortina, ellas viven de esa manera y también está bien —no debería estar diciendo nada de esto, no por mí, sino por ella—. Bella —la llamo, veo en los espejos retrovisores para asegurarme de que no hay ningún carro cercas y aprovecho la carretera desolada para poder girar mi cabeza y verla por unos segundos—. Lo peor que puedes hacerte a ti misma es vivir en una mentira, puedes mentirle al mundo entero si eso es lo que deseas, pero jamás deberías mentirte a ti misma. Eso te matará por dentro.
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Updated 33 Episodes
Comments
Adriana Garcia Vazquez
Tendrás que leer la primera historia para que entiendas esta, la primera se llama Prefiero Pretender Qué No Te Amo
2023-12-19
1
Anonymus
Sigo un poquito muy descolocada, en el primer cappitulo habla de Bella, la actriz medio alcohólica y en este.capitulo descubro que esta con Olivia en el auto, pero por que ?
2023-11-06
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