Capítulo ocho.

Bella

—Lo siento, Rodri, debí avisarte —me disculpo con mi enfadado representante, quien fue a mi casa a buscarme para hablarme sobre la serie que sigue siendo modificada, y solo encontró restos de vidrio y sangre, al parecer traje conmigo pedazos de esos vidrios y cuando salí del auto los pisé, no sé cómo paso, no encuentro la lógica.

—¿Sabes lo asustado que estaba? Tuve que revisar las cámaras de seguridad veinte veces, porque no había explicación de verte corriendo como loca —sus expresiones de preocupación son malvadas.

—Recibí una llamada del hospital, no podía tardarme —susurro, soy una niña regañada en este momento, Olivia me mira enfadada, porque gracias a mí, tuvo que ir a estacionar mi auto, tomar las llaves y volver, supongo que no es una persona que le guste hacer muchas obras buenas al día.

Veo a Gloria, quien ha terminado de limpiar mi herida y ahora está vendando mi pie.

—Quisiera enojarme, pero no puedo. ¿Cómo está la situación?

—Sigue en el quirófano.

—¿Quieres que te acompañe?

—No, sería muy raro. Sabes que a mamá no le gustan los extraños, de todos modos, todo va a salir bien, una vez que pase lo peor me quedaré con ella hasta que todo esté en orden y entonces volveré, lo siento.

—Es un asunto familiar, hay cosas que no podemos controlar. Está bien, recuerda comer y abrigarte, es posible que nevé.

—Sí, adiós, Rodri.

—Cuídate, Bella —termino la llamada y veo a Olivia.

—Perdón.

—¿Me lo dices a mí o a Rodri? —me pregunta y mi ceño se frunce.

—A ti, ya terminé la llamada —Olivia resopla y no dice nada más—. No necesitas quedarte aquí...

—Sigo enojada, no puedo manejar enojada.

—¿Qué te hizo enojar tanto? —me fulmina la mirada y creo que yo tengo una parte de culpa, carraspeo y estoy por disculparme de nuevo, pero me interrumpe.

—No intentes disculparte. No estoy enojada contigo, al menos no tan enojada. Es solo que quiero asesinar a mis padres y a esa psiquiatra charlatana, hija de... —tapo su boca rápidamente, estamos en un hospital psiquiátrico, si alguien la escucha podrían internarla. Olivia quita mi mano dándome un manotazo, rueda sus ojos y suspira—. Como decía, me trajeron aquí con engaños, algo así paso, al final solo tuve una gran discusión con la inútil de mi hermana menor. Casi me convierto en una asesina, de haberla matado, no me arrepentiría de nada, pero sigue siendo problemático para la empresa —creo que está bromeando, ¿cierto? Pero no parpadea, mientras dice eso—. ¿Te asuste?

—No —se ríe y creo que casi se me para el corazón.

—¿Tu madre está muy enferma? —cambia el tema y creo que sé por qué lo hace.

—Eres muy rencorosa —se encoge de hombros y suspiro—. Mi madre tuvo que pasar por muchos momentos difíciles a lo largo de su vida, es por eso por lo que ahora está muy enferma y bueno, solo espero que un día se recupere —no me cree nada, aunque digo la verdad sin muchos detalles o más bien, sin detalles.

—Es injusto que todos sepan la condición de mi familia, y yo no sepa nada de la tuya, no importa. No sabía que tenías familia, ¿son solo tú y tu madre? —dudo, pero solo asiento, porque siempre hemos sido nosotras dos contra el mundo—. Te ves cansada.

—¿Perdón?

—¿Por qué no vas a dormir en tu auto y yo me quedo aquí a esperar noticias de tu madre?

—¿Perdón? —repito.

—Sigo molesta, no podré ir hasta dentro de unas horas —miente, ya no se ve enfadada como en un inicio cuando nos encontramos, pero está siendo buena persona, ¿por mí? Sospechoso—. No me mires como si dudarás de mi buena voluntad, de hecho, no es una buena voluntad, luego de este favor que me deberás, me cobraré.

—¿Cómo?

—Lo descubriremos después, ahora vete a dormir, tu rostro de mapache me enfada por alguna razón —me sopla en el rostro y ese gesto es tan raro como divertido.

Con ayuda de Gloria, quien fue llamada por Olivia, llego hasta mi auto y me duermo tal y como me aconsejo Olivia.

-

Me despierto luego de una pesadilla, y si no grite por la pesadilla, grito cuando veo a Olivia sentada a mi lado.

—¡Por todos los cielos!

—Eres muy escandalosa —se queja y se remueve, como si quisiera volver a dormir.

—¿No dijiste que te quedarías allá dentro por mi madre? —debo ir con ella de inmediato, no sé si ya salió del quirófano.

—Dijo la enfermera que te llamaría si salía del quirófano, no tiene caso esperar como idiota, ¿de qué sirve mi desvelo ahí? —habla sin abrir sus ojos, no tiene corazón.

—Voy a ir... —estoy por abrir la puerta, pero Olivia cierra las puertas, maldito auto eléctrico—. Olivia.

—¿En serio estás preocupada por ella? —me tenso y al fin abre sus ojos, esta oscuro fuera del auto, incluso dentro del auto, solo puedo ver levemente su rostro por los faroles del estacionamiento.

—¿Qué?

—Te pregunte si estás preocupada por tu madre, de verdad —habla lentamente, marcando cada palabra, por si algo se me escapo.

—Es mi madre —respondo, como si eso fuera demasiado obvio.

—Me llamaron diciendo que Kristel se había intentado suicidar, no me importó y les avise a mis padres para que fueran ellos, quienes me mintieron diciendo que no podían ir porque mi madre se había desmayado, soy una guardiana de Kristel, para hacer cualquier procedimiento debo firmar, así que vine, esperando firmar e irme, pero fue una trampa de mis padres y esa doctora charlatana para que viniera a ver a Kristel, quien esta vivita y coleando.

>>El punto es, no importa si es tu hijo, madre, hermano o primo, si no estás interesado, no lo estás.

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