Capítulo IX

—Zachary—Bienvenidas a Londres, bellas mujeres.

Amanda fue la primera en abrazar al pelinegro, después le siguió Alba. Susan solo le dio algunas palmaditas, pero el mejor momento para Zachary, fue al final.

La chica de ojos marrones, le sonrío de manera espléndida, cuando lo vio ir hacia ella.

—Zachary—Bienvenida, Tanya.

—Tanya—Gracias Zachary.

Murmuró ella, en los brazos del Zachary.

—Amanda—Ahora date prisa y llévanos hasta el hospital.

Dijo Amanda, en un estado ansioso.

Zachary se quejó en silencio, pues deseaba hacer más largo el abrazo.

En el hospital, la familia Belf estaba reunida. El primogénito de Arthur, pasaba de brazo en brazo.

—Tanya—Es precioso.

Expreso Tanya.

Zachary sonrío.

—Zachary—Sí yo quisiera, podría hacer uno más bonito.

Susan rodó los ojos.

—Susan—Será difícil encontrar a una mujer, que desee mezclar sus genes con los tuyos.

Menciono con una mueca de desagrado.

—Zachary—Mis genes son tan perfectos, qué cualquier mujer, desearía ser madre de mis hijos.

Alegó el chico.

—Olivia—¡Basta!. Estamos en un hospital.

En la habitación, todos tenían miradas burlonas, sobre los revoltosos Belf.

—Olivia—Ahora salgan. Y no entren, hasta que puedan llevarse bien.

Susan bufo.

—Susan—Será mejor que llame al chófer.

Susan caminó hasta la puerta.

—Susan—¿Quieres que te lleve?.

Le pregunto a Tanya.

La chica de ojos marrones, dio una mirada rápida, al lugar donde se encontraba el pelinegro.

—Tanya—Volveré más tarde.

Zachary sonrío, al tiempo que su corazón brincaba eufórico.

No paso mucho tiempo, cuando la pareja de jóvenes, salieron de la habitación, de Victoria. Ambos caminaban en silencio, con los nervios al tope.

—Zachary—¿Te divertiste en el viaje?.

Fue el primero en quebrar el silencio.

—Tanya—Sí.

—Zachary—¿Me extrañaste?.

—Tanya—Tal vez.

—Zachary—No respondiste, el último mensaje que te envié.

—Tanya—Estaba ocupada.

—Zachary—¿Con algo más importante que yo?.

—Tanya—Sí.

—Zachary—¿Qué puede ser más importante que yo?.

—Tanya—Olvidaba, que eres el centro del universo.

Dijo con burla.

Pero como siempre, el ego del chico subió más alto.

—Zachary—Lo soy.

Tanya elevo los ojos al cielo.

Zachary se recargo en la puerta del hospital, esbozando una sonrisa coqueta.

—Zachary—Podemos serlo juntos.

Dijo después, de guiñarle el ojo.

Tanya soltó una carcajada y lo tomo de la mano.

—Tanya—Mejor llévame, a nuestra primera cita.

—Zachary—La primera de muchas.

—Tanya—Eso depende.

—Zachary—¿De qué?.

—Tanya—De que tan bien, te comportes.

—Zachary—Por ti, me convertiría en un santo.

Tanya se cruzo de brazos.

—Tanya—¿De verdad?.

Zachary asintió.

—Zachary—A menos, qué rompas este frágil corazón.

Tanya se acercó a él y deposito un pequeño beso en su mejilla.

—Tanya—Entonces procuraré no hacerlo.

Zachary sonrío feliz.

La primera cita, había sido excepcional.

Zachary Belf, era el hombre más caballeroso y atento. La chica había sonreído en todo momento, hasta que llegaron al final de la cita.

—Tanya—Gracias, admito que esta cita me gustó.

—Zachary—Eso me da una posibilidad, de que se vuelva a repetir.

—Tanya—Sí.

Zachary celebró.

—Zachary—¿Entonces, nos vemos después?.

Tanya había comenzado a caminar, hasta la puerta de su casa.

—Zachary—¿Te parece si mañana paso por ti?.

Preguntaba, mientras iba detrás de ella.

—Tanya—Está bien.

—Zachary—Bien.

—Tanya—Bien.

Cuando Tanya llego a la puerta, saco las llaves de su bolso.

—Zachary—Espera, ¿no olvidas algo?.

—Tanya—No.

—Zachary—¿Estás segura?.

—Tanya—Lo estoy.

Afirmó ella.

Zachary se sintió extraño, pues cada qué terminaba su cita, con una chica, ellas solían abalanzarse hacia él, buscando obtener uno de sus besos.

—Tanya—Hasta mañana, Zachary.

Se despidió ella, con una amable sonrisa y cerró la puerta.

Zachary se quedó unos segundos más, detrás de la puerta. Tenía la esperanza, de que la chica abriría la puerta y saltaría hacia él, pidiendo un beso. Pero los segundos pasaban y eso no sucedía.

Tanya lo espiaba por la ventana.

—Tanya—Creíste que te lo haría muy facil, Zachary Belf.

Dijo ella, mientras sonreía.

—Tanya—Por supuesto que no.

Afirmó, mientras se daba media vuelta, para alejarse de la ventana.

Después de esa noche, Zachary demostraba cada día, su gran interés por Tanya.

Mientras tanto, ella lo tenía, en un tira y afloja.

****

—Susan—No creí que llegaría a ver, como es que Zachary, es dominado por una chica. Eres mi ídolo.

—Tanya—Gracias.

Respondió la chica, en forma burlona.

—Susan—Mm... Ese tonto tiene buen gusto.

Dijo esto, luego de probar los chocolates, qué Zachary le había regalado a Tanya.

—Susan—Se nota, qué sé ha esmerado mucho.

Tanya negó con la cabeza.

—Tanya—Aún le falta esforzarse más. Quiero que sufra, qué pague por los celos qué me hace sentir, cada vez que aparece en mi colegio, con esas camisas ajustadas en sus brazos y esa sonrisa encantadora, qué provoca, qué todas las chicas le sonreían, con coquetería.

Susan, no pudo evitar reír.

—Susan—En definitiva, eres mi ídolo.

Ambas chicas, reían con maldad.

—Susan—¿No crees que ya es tiempo, de que le cuentes a Vika, qué mi hermano y tú, tienen algo?.

Tanya pareció pensarlo.

—Tanya—Tal vez... Luego.

—Susan—¿Luego de que todos se enteren, de su relación a escondidas?.

—Tanya—No es una relación a escondidas, Susan. Simplemente, aún es muy pronto, para hacerla formal, frente a la familia.

—Susan—Por dios, Tanya. Son casi diez meses, desde que ustedes están juntos.

—Tanya—En realidad han sido siete. Debes de contar, a partir del primer día, en el que acepte ser su novia.

 —Susan—Y aún me es difícil creer, qué Vika y Arthur, aún no sospechen nada de tu relación.

—Tanya—Hasta ahora, he sido muy cuidadosa.

—Susan—Pues ya deberías ir planeando, como contarle a Vika. O Zachary terminará delatandolos, pues la emoción que hay en sus ojos cuando te mira, es muy evidente.

Tanya soltó un suspiro largo.

—Tanya—Lo sé, pero aún tengo dudas y temor. Aún hay algo, que me inquieta.

—Susan—Entiendo, pero debes intentar dejar ese temor a un lado y permitir que todo fluya. Tal vez y en un futuro, termines siendo la señora de Belf.

Tanya sonrío, mientras negaba con la cabeza y después se recostó a su lado. Aún seguía preguntándose, si Zachary Belf, era el chico correcto, apesar de que los sentimientos por él, estaban creciendo de manera rápida.

La chica tenía miedo de equivocarse, de darse cuenta que al final, él no era la persona con quien pudiera compartir sus sueños y lograr sus metas.

Al día siguiente, como en cada noche, Zachary Belf esperaba por Tanya, a una calle de su casa.

Era una petición poco común y muy molesta, para Zachary. Sin embargo, seguía esperando por ella, con una gran sonrisa.

Tanya subió al auto y dejo un beso en la mejilla del pelinegro, después de cerrar la puerta.

Zachary se dirigió, hasta el antiguo departamento de Arthur.

—Zachary—¡Sorpresa!.

Exclamó el chico, cuando Tanya entró por delante.

Tanya observó con detalle, todo a su alrededor. El departamento estaba poco iluminado.

Cerca de la gran ventana, donde podía apreciarse, una gran parte de la cuidad de Londres, había una mesa para dos.

Sobre un mantel rojo, se encontraban pequeñas velas blancas, dos cajas de pizza, una botella de vino tinto. Y junto a dos copas, un hermoso ramo de rosas rojas.

Tanya camino hasta la mesa y tomo el ramo entre sus manos. Una leve sonrisa se formó en su boca y su corazón dio un salto de emoción.

—Tanya—No está tan mal.

Dijo con brevedad.

Zachary quiso reír ante su comentario, la chica era muy difícil, de satisfacer.

Pero apesar de aquello, el chico parecía fascinarse más con ella.

—Zachary—¿Mi lady, desea sentarse?.

Zachary de inmediato, movió la silla para ella. Y en cuanto Tanya tomó asiento, Zachary tomó la botella de vino y vertió el líquido rojo en dos copas.

Tanya tomó la primera copa y después del primer trago, saboreo un poco, el líquido rojo en su boca.

—Tanya—Su sabor es suave y agradable.

Zachary sonrío de manera sutil.

—Zachary—Es porque contiene muy poco alcohol.

Zachary se llevó su copa a la boca y bebió un poco.

—Zachary—Mi objetivo, es qué disfrutes de esta linda velada, qué tú embriaguez sea de mí y no de alcohol.

La sonrisa de Tanya, cayó un poco, y los nervios, se arremolinaron en la boca de su estómago.

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Comments

Francia

Francia

Supongo que tiene ojos de borreguito. 🤩🤩🤩😍😍😍😍

2024-05-27

0

Francia

Francia

De hecho cambiaron las estaciones, empezó a nevar y Tania nunca salio a darle su beso. 😞😞😞🙃🙃🙃

2024-05-27

0

Francia

Francia

🤣🤣🤣 Esa estuvo buena.

2024-05-27

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