Entre sueños, en tan solo un pequeño fragmento, Tanya vivió nuevamente, aquel beso dulce.
Cuando abrió los ojos lentamente, los recuerdos se arremolinaron en su mente, le recordaron qué no había sido solo un sueño.
—Tanya—No fue un sueño.
Murmuró.
Luego toco de forma suave, sus labios. Tenía una sensación extraña y su estómago parecía revolotear un poco.
Se sentó en la cama y entonces suspiro. Sabía que moriría de la vergüenza, cada vez que lo viera a los ojos. Pero no solo ese sentimiento la invadía, pues había una pequeña emoción.
Después de alistarse, bajo al comedor. Todos comían en la enorme mesa. Tanya miro a su alrededor, se sentía un poco tensa y ansiosa, al saber que se encontraría con él, pero esta mañana, la presencia de Zachary hacía falta en ese lugar.
—Susan—Salió temprano.
Mencionó Susan, mientras sonreía. Pues era obvio, a quien buscaba con la mirada.
De inmediato, Tanya bajo su mirada a su plato.
Después comer un poco de pan tostado y tozino, Susan la había arrastrado al centro comercial, para hacer algunas compras.
—Susan—Creo que aún, me hacen falta otras cosas.
Se quejo Susan.
Tanya bufo, con pesar.
—Tanya—¿Podemos volver luego?. Muero de sueño. Además, siento que alguien martilla mi cabeza.
Susan se burlo un poco.
—Susan—Se llama resaca...
Susan detuvo su risa y las comisuras de sus labios bajaron un poco.
—Susan—Creó que tienes razón, volvamos a la villa.
Tanya giró su rostro.
Poso su atención hacia la dirección, en donde Susan miraba, con mucho recelo.
A unos metros de ellas, Astrid estaba puesta de puntillas, mientras sus brazos rodeaban el cuello de Zachary y dejaba un beso, en los labios del chico.
Tanya se sintió ridícula, en ese momento.
—Susan—Es un idiota.
Tanya negó con la cabeza.
—Tanya—No.
Dijo antes de tomar sus cosas. Susan copió el mismo acto y salió detrás de ella.
De regreso a la villa, el camino parecía largo.
Esta era una, de la pocas veces, que Susan Belf decidía guardar silencio. La chica de ojos marrón, parecía muy cómoda con eso, pues su mente estaba completamente ocupada, por Zachary Belf y la decepción qué había padecido, en aquel instante.
Después de dar un par de vueltas en sus pensamientos, Tanya quiso reírse. Había sido ella, quien le había pedido que la besara. Quien se había dejado llevar por el momento, ignorando el hecho, de que el ya tenía a alguien. Entonces, ¿Por que la desepcion, Tanya?. Termino cuestionandose.
Ese mismo día, horas más tarde, Zachary había entrado a la cocina por una botella de agua. Las risas qué resonaban en aquel lugar, pararon de inmediato.
Tanya dejo a un lado, el vaso de jugo qué había estado bebiendo y se levantó de su lugar, para después salir de la cocina.
Alba dejo su taza de té sobre la barra y los miro, con los ojos entrecerrados.
—Alba—¿Qué está pasando?. Y más vale, qué hablen ahora.
Zachary y Susan, se voltearon a ver.
—Susan—Esta vez, yo no estoy involucrada.
Alba giro su rostro hacia Zachary.
—Alba—¿Zachary?.
—Zachary—Yo, no estoy seguro, de que este pasando.
—Susan—Primero compartes fluidos con ella y ahora no sabes que es lo que pasa.
Zachary quería taparle la boca a Susan, en ese instante.
Alba levantó ambas cejas, con asombro.
—Alba—Así qué, esa es la razón.
—Zachary—Solo fue un beso pequeño.
Susan rodó los ojos.
—Susan—Aja, Zachary.
—Zachary—Nadie pidió tu opinión, Susan.
—Alba—No importa como hayan sucedido las cosas. Si no tenias una intención sería con esa niña, debiste mantenerte alejado. Ahora ve a buscarla y discúlpate.
Zachary asintió. Desde esta mañana, había pensado en disculparse con la chica. No deseaba que ella malinterpretara aquel beso y eso creará un problema, con su hermano Arthur y su cuñada Vika.
—Zachary—Tienes razón, tía Alba. Me disculparé con ella, en cuanto tenga la oportunidad.
Zachary camino hasta la habitación de Tanya, con la intención de disculparse, sin embargo no tuvo mucha suerte, ya que la puerta nunca fue abierta.
El día siguiente, también le había sido imposible hablar con ella, ya que sus padres habían dejado al chófer, a cargo la seguridad de Tanya.
A los dos días, luna de miel de los recién casados, había llegado a su término. Tanya había abandonado la villa y ahora vivía junto a Arthur y Victoria, a media hora de ahí.
Desde aquel día, los encuentros entre Zachary Belf y Tanya Aleeksev, se volvió nula.
—Astrid—¿Zachary?.
—Zachary—¿Mm?.
—Astrid—Estás muy callado hoy. Lo cual es raro en ti.
Zachary sonrío de inmediato.
—Zachary—¿Qué te gustaría ver una película en el cine?.
—Astrid—No es mala idea. Y tal vez después, podríamos ir a mi departamento.
Zachary asintió.
Astrid se había acercado a él, con la intención de besarlo. Aunque todo había empezado como una diversión, con el pelinegro, poco a poco, creaba un afecto hacia él.
Zachary correspondió el besó pero, había algo que no podía sacarse de la cabeza o más a bien a alguien.
Minutos más tarde, estando en el cine, mientras Astrid esperaba en uno de los asientos de la sala, Zachary compraba algunas golosinas.
Al ir de regreso, su atención se enfoco en dos voces. Parecía la discusión acalorada, de una pareja. Y a medida que se acercaba más, una de la voces termino por atraerlo por completo.
—Zachary–¿Estas bien?.
La chica parecía tensa, en sus ojos marrones se reflejaba claramente el enojo. Desvió su atención, hacia el pelinegro y segundo después, su mirada se volvió suave.
—Tanya—... S-sí.
Zachary se movió a su lado, en dos grandes zancadas.
—Preston—No te entrometas en esto.
—Zachary—¿Estás segura?.
Volvió a indagar, sin quitar la vista de Tanya.
Preston enfureció más, al sentirse ignorado, por el pelinegro.
—Preston—Qué no escuchaste. Ella dijo que está bien, ahora lárgate.
Gritó con furor.
—Zachary—No. Me quedaré con ella, hasta que seas tú, quien se largue.
—Preston—¿Qué?. Yo no ire a ningún lado imbécil.
Preston apretó la chaqueta qué llevaba en su mano y dio unos pasos hacia Zachary.
—Tanya—Vete Preston. Me dejas más que claro, que entre nosotros no puede volver a ver una relación.
Preston desvió la mirada hacia Tanya, con mucho enojo.
—Preston—Esta será la última vez que te busqué, Tanya. No pienso rogarle a una niña tonta.
En el momento que Zachary, hizo un pequeño movimiento, Tanya lo tomo del brazo.
Preston observó el agarre de Tanya y después se dirigió hacía ella.
—Preston—Eres una perdida de tiempo.
Cuando salió de su vista, Tanya soltó a Zachary del brazo.
—Zachary—Debiste dejar que le rompiera las costillas. Es un completo imbécil. ¿Cómo pudiste fijarte en alguien así?.
—Tanya—No lo sé, últimamente suelo tener una fijación, por idiotas.
Dijo en susurro.
—Zachary—Ven, te llevaré con Victoria.
En cuanto Zachary tomó la mano de Tanya, una voz se escuchó detrás de ellos.
—Astrid—¿Zachary?.
Astrid bajo la mirada, hasta las manos entrelazadas.
En ese momento, Tanya soltó de inmediato al pelinegro.
—Astrid—Tardabas en volver, así que quise salir a buscarte.
Menciono en un tono neutro, intentando ocultar su molestia.
—Zachary—Discúlpame Astrid, Tanya estaba en problemas y debía ayudarla.
—Astrid—Entiendo.
Dicho esto, camino hasta el pelinegro para tomar su mano.
—Tanya—Yo, tengo que irme.
—Zachary—Deja que te llevemos a casa.
Tanya se dio cuanta, de la mueca de disgusto, de Astrid.
—Tanya—Gracias, pero no hace falta.
Dijo antes, de darse media vuelta.
—Astrid—Volvamos a la sala, Zachary. La película está a nada de empezar y no quiero perderme ni un minuto.
Zachary asintió y se dejó ser llevado de la mano, por Astrid Blum.
Por el resto del día, fue más difícil para él, sacarse de sus pensamientos a la chica de los grandes ojos marrones.
Al día siguiente, Tanya caminaba hacia la salida del colegio.
—XX—Ya viste quien está ahí.
Dijo una de sus compañeras.
Tanya se emocionó un poco, al ver Zachary Belf en la entrada de su colegio. Sin embargo, continuo con su camino hasta el auto, donde la esperaba Randall, el fiel empleado de Arthur.
Randall abrió la puerta del auto para Tanya, pero el chico que había llegado a su lado, la cerró.
—Zachary—Hablemos.
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Comments
Lectora Nocturna
👍👍👍👍👍👍👍
2025-01-03
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🤭🤭👍👍👏👏🙈🙈
2024-09-24
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👍👍👍
2024-09-24
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