Capítulo VIII

En el hospital, las enfermeras y los doctores, pasaban de un lado a otro, con prisa.

Tanya maldecía mentalmente, a la vez que el remordimiento, no la dejaba tranquila.

—Tanya—Tal vez, si no me hubiera jugado esa mala broma..

—Victoria—¿Qué dices?.

Le pregunto Victoria, cuando llegó a ella.

—Tanya—Ah, yo... Nada, solo pensaba en algunas cosas. ¿Como esta Zachary?.

—Victoria—El médico se encargó, de administrarle algo, para el dolor.

—Tanya—Me alegra saber, que solo fue el susto.

Dijo esta, antes de soltar todo el aire.

—Victoria—Bueno, fue más que éso. En las radiografías, se ve claramente, como su brazo estaba partido en dos. Ahora el pobre, tendrá que llevar una férula en el brazo, por cuatro largas semanas. Aun no me explico, como es que tropezó, para que se haya lesionado de esa manera.

—Tanya—Qué puedes esperar, de un chico torpe.

Se quejó la chica.

—Victoria—Bueno, ya no importa. ¿Podrías cuidar de él, en lo que llamo a Arthur y a sus padres?.

Tanya asintió.

—Tanya—Claro, no hay problema.

—Victoria—Gracias, te alcanzo en un momento.

Tanya camino hasta la habitación del hospital, donde se encontraba Zachary Belf. Toco la puerta dos veces y espero la respuesta del chico.

—Zachary—Adelante.

Cuando Zachary vio a la chica de ojos marrones, desvió la mirada.

—Zachary—¿Vienes a ver, si estoy bien?.

—Tanya—No... Bueno sí. También quería disculparme.

—Zachary—Claro, primero me tiras de tu ventana y ahora quieres que acepte una simple disculpa.

Dijo este, mientras volteaba a verla, con reproche.

Tanya abrió la boca, dispuesta a defenderse.

—Tanya—Es tú culpa. Si no hubieras trepado hasta mi ventana, no estarías así.

—Zachary—Eso no te justifica. Y ahora gracias a ti, estaré incapacitado por mucho tiempo.

Tanya rodó los ojos, al escuchar las quejas.

—Zachary—Y no acepto, tu disculpa.

—Tanya—Bien, no la aceptes. No me importa.

—Zachary—Quizás a Vika, si le importe.

Tanya entrecerró los ojos, mientras lo miraba. Oh, el deseo de romperle el otro brazo, se apoderó de sus pensamientos.

—Tanya—¿Qué es lo que quieres?.

—Zachary—Un besó.

—Tanya—¿Qué?.

—Zachary—Me escuchaste claramente.

—Tanya—... No. Debe de haber otra cosa.

—Zachary—Pues es lo único que quiero.

Tanya lo fulmino con la mirada.

—Tanya—No puedo creer lo que me estás pidiendo. Astrid no merece, a un tipo cómo tú.

—Zachary—¡Nadie me merece!.

Presumió Zachary, con una sonrisa engreída.

—Tanya—Eres un idiota, petulante.

Lejos de ofenderse, Zachary soltó una carcajada.

—Zachary—Sigo esperando mi beso.

Tanya exhaló con fuerza y se acercó al pelinegro.

Y mientras se acercaba, las comisuras en los labios de Zachary, se elevaron, para formar una sonrisa amplia.

Tanya se acercó a su rostro y solo dejo un pequeño beso, en su frente.

—Tanya—¡Listo!.

Zachary la miró mal.

—Zachary—¿Qué fue eso?.

—Tanya—Un besó.

—Zachary—¿Acaso crees que tengo diez años?.

Tanya comenzó a reír.

—Zachary—Eso no fue un beso. Exijo que él besó sea en la boca, o no tomaré tu disculpa.

Se quejo Zachary, como si fuera un niño chiquito.

La chica resolplo.

—Tanya—No pienso poner mi boca en tus labios. Podrías pegarme una enfermedad contagiosa.

—Zachary—Eso no pensaste, la vez que me pediste que te besara.

—Tanya—No estaba en mis cinco sentidos.

—Zachary—Pues debería aprovechar, que ahora si lo estés. Y demostrarte, que mis besos son los mejores.

Tanya elevo los ojos al cielo.

—Tanya—Dios, eres tan engreído.

Zachary se encogió de hombros.

—Zachary—El tiempo corre y no te veo venir a mis labios. Tic, toc.

Tanya se acercó a su boca, de manera lenta. Intentaba tomar todo el aire qué pudiera, pues su corazón parecía querer detenerse.

Cerró los ojos, cuando sintió la humedad de unos labios suaves. Pero luego de unos segundos, quiso detener la acción.

El chico fue más rápido y la tomó del rostro, para evitar que se alejará. Ahora podía alargar aquel beso, qué removía todo.

El exploro su boca, mientras ella disfrutaba de su invasión.

—Zachary—Ese beso fue... mágico.

Expreso el chico, al poner un poco de distancia, entre sus bocas.

"Lo fue". Pensó la chica.

—Tanya—Bien, ya te di lo que querías.

Dijo con indiferencia y se movió hacia un lado.

—Zachary—Antes de que salgas, quiero pedirte algo más.

—Tanya—No puedes. No acordamos algo más...

—Zachary—Quiero que aceptes, una cita conmigo.

La interrumpió él.

—Tanya—¿Qué?. No, olvídalo. Ya me siento lo suficientemente culpable, por darte un beso, sabiendo que estas con alguien más.

—Zachary—No hay alguien más, Tanya. Esta noche termine con Astrid.

—Tanya—¿Qué?.

—Zachary—Lo hice porque me gustas. Realmente me gustas tanto, que necesito que me des una oportunidad, para estar contigo.

—Tanya—Yo, no puedo...

—Zachary—¿Por qué?. ¿Acaso, ya deje de gustarte?.

—Tanya—No, pero.... Es decir, sí.

Zachary esbozo una sonrisa.

—Zachary—Acepta una cita, solo una. Y te prometo que no arrepentirás.

—Tanya—Sabes que saldré de viaje, mañana por la mañana. Y no regresaré a Londres, por varias semanas.

—Zachary—Lo sé. Pero si aceptas, yo esperaré por ti.

Tanya parecía incredula. Sabía que un chico como Zachary, no estaba acostumbrado a quedarse quieto.

—Tanya—Bien, pero te mantendrás alejado de todas las chicas y permaneceras soltero, todo el tiempo que me tomé volver. Si fallas, no aceptaré salir contigo nunca.

Zachary se puso la mano en el pecho.

—Zachary—Promesa de un Belf.

Tanya comenzó a reír.

A la mañana siguiente, Tanya ya se encontraba en el aeropuerto. Solo faltaban unos cuantos minutos, para abordar el avión.

—Tanya—Ahora regreso.

—Susan—¿Olvidaste algo?.

—Tanya—Eh, sí. Olvide algo.

Tanya camino hasta los baños. Miraba hacia todos los lados, buscando a alguien.

—Zachary—Estás preciosa.

Tanya salto del susto.

—Tanya—¿Qué haces aquí?. Se supone que deberías quedarte en el hospital, hasta mañana.

—Zachary—Quería despedirme de mi chica.

—Tanya—No soy tu chica.

Zachary sonrío.

—Zachary—Ya lo eres. Lo puedes ir asimilando, en este viaje.

—Tanya—Como sea, se hace tarde.

Dijo con la intención de marcharse.

—Zachary—Espera, no puedes irte sin tu regalo, de despedida.

Le tomó de la mano, para evitar que se fuera.

Tanya bajo la mirada, hasta la mano vacía, de Zachary.

—Tanya—¿Y donde está?.

—Zachary—Aquí.

Dijo antes de abalanzarse hacia su boca.

Tanya dejó que el chico la besara a su gusto. Pues esté, seria el último, por al menos algunas semanas.

Después de aquel día, Zachary cumplió su promesa. Y mientras las chicas lindas, babeaban por él, Zachary las veía como si se tratase de algo maligno, de lo cual debía mantenerse alejado.

Esta tarde, Zachary miro el reloj de su mano. Faltaban algunos minutos, para que el avión de Tanya aterrizara.

Dio por última vez, un recorrido a su vestimenta, luego sonrío, de forma orgullosa. Porque claro, un tipo tan guapo como él, nunca podría verse mal.

En los altavoces del lugar, anunciaron la llegada del avión, en el que Tanya viajaba.

Zachary amplio más, su sonrisa nerviosa. Por fin, vería a la chica de ojos marrones.

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Comments

Ana Castillo

Ana Castillo

que lindo ojalá y deverdad se porte bien

2025-02-28

0

AMANECER

AMANECER

mm ok 🤭🤭

2024-09-24

0

Zulna BM

Zulna BM

si señor ya la proclamó como suya ahí ya no hay vuelta de hoja 😁😁😁

2024-09-14

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