Mía.
Mi cerebro pide un descanso, mis ojos también, pero no puedo perder el tiempo, no cuando estoy dejando todo listo para darle mi perdón a Lían.
Las clases llegaron a su fin hace un mes y estamos en vacaciones de verano, todo ese tiempo no le hable y apenas y lo saludaba, casi todos los fines de semana venía a mi casa y me acechaba cuál depredador a su presa, lástima que Lían no sepa que yo soy una depredadora más y se como escabullirme.
En una semana cumplo años y he decidido que lo quiero celebrar en Alaska, sí, leyeron bien, en Alaska, pues me gusta ese país además de que el frío es bueno...
Inicio del flashback.
- ¿Estás segura de esto?-. Me pregunta Dana.
- ¿Cuándo me has visto flaquear o arrepentirme de algo?-. Le respondo con otra pregunta.
- Nunca y es a eso que le temo-. Dice dudosa de mi plan.
- Por favor Dana, no te me vayas a arrepentir-. Me quejo.
- No es arrepentimiento, es solo que siento que estoy traicionando a mi hermano-. Me sale con sus cosas.
- No lo estás traicionando, solo estás ayudando a tú mejor amiga a que le dé una lección a un gilipollas...
- Que es mi hermano-. Termina la oración…
Fin del Flashback.
Camino confiada al despacho de mi papá, sé que no recibiré un no como repuesta, pues estos últimos meses me he portado bien además de que he hecho todo lo que me han pedido, incluso fui voluntaria en la oficina de papá.
Doy dos toquecitos y su ronca voz me da el paso, está sentado en su escritorio con la vista puesta en su computador. Carraspeo para que me preste atención y lo logro.
- ¿Pasa algo mi cielo?-. Me pregunta papá.
- No, pero quiero hablar contigo-. Digo.
Me señala la silla del frente y se saca sus lentes para después prestarme toda la atención que necesito para pedir lo que estoy a punto de decir.
Creí que sería más fácil mientras hablaba con mi reflejo en el espejo del baño, pero tener toda su atención ya no me gusta pues me pone nerviosa y se me traban las palabras.
- Bueno yo... cómo sabes
- Claro-. Me interrumpe viendo el calendario-. Tu cumpleaños se acerca y quieres pedir algo ¿me equivoco?.
- Que bien que me conoces-. Digo soltando el aire que había retenido.
Se ríe de mi comentario y yo también lo hago, aunque mi risa sea más de nerviosismo que de otra cosa.
- Entonces dime ¿que es lo que quieres para tu cumpleaños?-. Música para mis oídos.
- Quiero conocer Alaska, ya sabes, ver cómo es, su clima, sus tradiciones y sobre todo su comida-. Me sobo el estómago como si me hubiese dado hambre.
- Cariño, no creo que sea buena idea-. Empezó.
- Papá, este año fui excelente en todo lo que hice y lo que me pidieron, no estoy sacando en cara nada, pero merezco una recompensa-. Digo con cara suplicante.
- Lo sé mi amor, pero recuerda que al día siguiente entras de nuevo a las clases-. Como si eso me afectara.
- Un día más un día menos, que más da papá-. Niega sonriendo.
Suspira un par de veces y saca su celular, veo como teclea algo y hace cara cuando le llegan unos mensajes, mientras yo estoy que me meo en mi asiento al no saber cuál será su repuesta.
Al fin deja su celular al lado y su vista choca con la mía, se para y se acerca a mí con lentitud.
Que diga que si, que diga que si.
- Tienes suerte, justo la próxima semana tengo una conferencia en ese país-. Dice y de la emoción me le voy encima.
Su equilibrio falla y caemos al piso, yo riendo de la emoción y él renegando porque le estoy arrugando el traje.
- ¡Gracias, gracias papito!-. No paro de abrazarlo.
- Ya, ya, ahora por favor sal de mi despacho que tengo que terminar algunas cosas antes del viaje-. Me dice y como un relámpago me levanto.
Le doy la mano para que él también lo haga y después salgo de su despacho con una sonrisa que estoy segura que nadie me la va a quitar.
Una vez me alejo de la vista de mis padres, le mando un mensaje a Dana diciéndole que el paso uno ya está hecho y que ahora voy por el paso dos que...
- ¡Lían deja de hacer trampa!-. Escucho que se quejan en el cuarto de mi hermano.
- No estoy haciendo trampa, eres tú el que no sabes jugar ni perder-. Su voz traspasa la pared.
Me muerdo el labio antes de pasar por la puerta, camino lento para que puedan ver mi sombra en especial él, que estoy segura que solamente está esperando que yo pase para seguirme y pedirme disculpas por tratarme de esa manera.
Desde que salimos de vacaciones lo he tenido dia y noche detrás de mi, pidiendo que le disculpe, pero a mí mente llega aquella noche en su casa cuando esperó a que bajara por un vaso con agua y...
Flashback.
- Mía, por favor, discúlpame-. Me dijo agarrando mi muñeca.
- No es fácil, me ofendiste y no te bastó con eso, que también me echaste la culpa de que le hayan hecho daño a Dana-. Le recuerdo.
- Lo sé y no sabes cuánto lo siento, por eso quiero que me disculpes-. Volvió a suplicar.
- El daño ya está hecho, además de que te sirve mi perdón si no somos tan amigos, confórmate con que te salude-. Me cruzo de brazos.
Se rasca la cabeza y aunque no lo demuestre ansío su respuesta, quiero que lo diga, quiero oírlo de sus labios, pero en vez de eso solo sella los labios y sonrío con desgano.
- Come sea-. Murmuro y me devuelvo a l habitación de mi mejor amiga.
Fin del Flashback.
Niego varias veces hasta que aquel sentimiento se vaya, no voy a caer, no lo haré, soy fuerte y puedo con esto, él no me doblegará.
Con la ansiedad correr por mis venas, me refugio en mi habitación, ya no me están gustando estos cambios de humor en mí, es como si fuera una puberta enamorada que a cada nada cambia su actitud y no, no estoy enamorada ni muchos menos un hombre se convertirá en mi debilidad.
Cuando pienso que nadie se dió cuenta de mi paso por el cuarto de hermano, alguien toca la puerta y mi pulso estalla, mi corazón bombea demasiado rápido porque sabe quién está detrás de esa puerta y ya no tengo las mismas ganas que tuve hace un rato, cuando quería que el notara mi presencia.
- Mía-. Su susurro no ayuda a mi corazón.
No contesto y él sigue insistiendo, ¿porque carajos no le deja tranquila?, hay Mía quien te entiende, un día lo quieres cerca y otro día lo quieres lejos.
- Sé que estás allí, Mía, te vi pasar-. Dice.
¡Joder!
Hago lo posible por calmarme mientras ensayo caras de aburrimiento en el espejo, necesito que él se dé cuenta que su presencia no me afecta.
Una vez lista mi mejor cara, camino hacia la puerta y la abro de un solo encontrando su bello rostro a centímetros del mío, cálmate Mía, cálmate Mía.
- Tú como que no entiendes que no quiero hablarte-. Pongo mi cara de perra embravecida.
No dice nada y me empuja para entrar conmigo a mi habitación cerrando la puerta con pestillo, no pasa nada, no va a pasar nada, ¡mierda!.
- Pero yo si quiero hablar, vamos Mía llevas casi todo el año sin hablarme y...-. Se calla.
- ¿Y que?-. Por favor dilo, por favor dilo.
- Eres mi amiga Mía y aunque no me caías bien al principio con tu aire niña mimada y caprichosa, ya me empezaste a agradar-. Me da una sonrisa torcida.
Lo miro mal, pero por dentro aquella sonrisa me desvaneció, sin duda este chico tiene un atractivo muy peligroso.
- ¿Se supone que con esas palabras tengo que disculparte?-. Le pregunto.
Asiente y empieza a detallar mi habitación, es la primera vez que entra, mira todo y se acerca al collage que tengo en mi peinador, es unas fotos de todos nosotros de pequeños, de mía con Dana, de él con mi hermano y los otros chicos, pero hay una en especial que la agarra y me mira con un brillo en sus ojos.
- Me acuerdo de este día-. Dice riendo con la foto.
- Si, un recuerdo del porque no puedo disculparte-. Le arrebato la foto para que no lea lo que tiene en la parte de atrás.
- Por favor Mía, fue un accidente-. Dice riendo.
- ¿Accidente?, si a eso le llamas ser atada al perro de la vecina y tirada al fango, valla mierda de accidente-. Me cruzo de brazos.
Su risa no se hace esperar y se tira a mi cama tocándose el estómago, es como si hubiera viajado a ese día porque está riendo tal cual ese día.
Mi enojo avanza y le lanzo una de mis pantuflas pidiendo que deje de reírse, pero ni eso lo calla y se sigue riendo.
- Si quieres que vuelva a ser tu amiga tienes que ir conmigo a Alaska la próxima semana que es mi cumpleaños-. Le digo y eso calma su risa.
Se levanta despacio y me mira de arriba abajo entre cerrando los ojos, sabe que yo sé que odia el frío como también sé que no se puede negar por el simple hecho que su familia también irá con nosotros y no lo van a dejar solo en casa sabiendo como es.
- ¿Ese es tu deseo?-. Pregunta.
- No, esa es mi condición si quieres que vuelva a hacer tu amiga-. Le dejo claro.
Vuelve a reír mientras camina hacia la puerta sacando el pestillo, se gira y con una mano en la manecilla lista para abrirla habla.
- Fue un gusto ser tu amigo todo este tiempo, pero yo no ruego amistades ni muchos menos me vas a poner condiciones para que vuelvas a hacer mi amiga, ya te pedí perdón y te dije mil veces que lo sentía, pero no pienso ir a Alaska a qué se me congele el culo solo por tener tu amistad-. Sus palabras solo me causan risas.
- ¿Estás seguro de eso?-. Lo reto.
- Totalmente-. Asegura abriendo la puerta.
Cuando abre la puerta nos encontramos con Dylan a punto de tocarla, nos mira a ambos y sé que puede notar la molestia del orangután que tiene en frente, su mirada se choca con la mía y le sonríe logrando que él me devuelva el gesto haciendo que Lían nos mire con los ojos entrecerrados.
- Apártate-. Le dice a Dylan qué no deja de sonreírme.
Dylan se hace un lado y el orangután pasa rozando su brazo, pero él no dice nada solo da un paso hasta mí.
- ¿Podemos salir a tomar un helado?-. Me pregunta deteniendo los pasos de Lían.
- Me encantaría-. Le digo.
Sonríe y alcanzo mi billetera y mi celular para irnos, pasamos por el lado de Lían que nos mata con la mirada, pero antes de irme me detengo y le susurro al oído.
- Mi perdón te dolerá y mi deseo te hará llorar-. Se tensa y sonrío yéndome con Dylan...
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Comments
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Lian te has metido con una brujita
2024-03-22
1
Erika Garcia
Pobre lían no sabes la qué te espera 😂😂
2024-01-22
1