Tras lo sucedido el Marqués Brooks asegura que fue Martina quien asesino a su hija, aunque no hay testigos, nadie la había visto entrar en la mansión, por lo que era difícil creerle, pero uno que otro noble apoya al Marqués, puesto no es la primera concubina muerta, primero Aurora, quien tuvo que ser ejecutada y después Ariel, cuya familia murió mientras se iban del reino, eso, ya era demasiada coincidencia, pero no había pruebas que apuntaran a Martina y el emperador parecía estar apoyando sus acciones.
Después de la conferencia, donde el Marqués Brooks no logro nada, todos han salido frustrados, en especial porque han perdido el cargamento de armas, algo que no se explican como es que el emperador supo de esos barcos. Mientras caminan rumbo a sus carruajes, Martina estaba regresando, trayendo consigo, varias cajas de compras, el emperador le había dado suficiente dinero para comprarse ropa y joyas.
— ministros, saludos a todos.— hace una reverencia.
Todos los ministros fruncen el ceño al verla, jamás imaginaron que una mujer como ella fuese una molestia para todos.
— pero ¿por qué esas caras largas? Pronto será el cumpleaños de la reina madre, hay que estar felices.—
— comprenderá que no puedo estar feliz en estos momentos.— menciona el Marqués Brooks.
— ¡oh! Cierto, su hija, años de soledad y sin el cariño del emperador, la llevaron al limite, pero bueno, a quien le importa.— Martina le sonríe con total burla al Marqués.
— pero que falta de respeto, el Marqués esta en una situación muy difícil.—
— que vergüenza, mujer sin corazón.—
Martina escucha los reclamos de todos y solo rueda los ojos dejando ver un bostezo.
— ¿acabaron? Porque debo de ir a elegir cual todos los vestidos que compre, llevaré a la fiesta.—
Se despide lanzando un beso al aire y sigue su camino, siendo seguida por todos los sirvientes que llevan las cajas de compras. Por supuesto que todo es llevado hasta la residencia del emperador, siendo más exactos a la habitación de este. Caleb quien estaba sentado en el sofá revisando algunos documentos se sorprende al ver a los sirvientes entrar con las cajas.
— pero que...—
— he vuelto majestad.—
Aun con la presencia de los sirvientes, Martina se sentó a lado de Caleb, le quita los papeles de la mano y le abraza del cuello para darle un fugaz beso.
— veo que hoy estás feliz.—
— así es, la fiesta de la reina madre es pronto y yo planeo divertirme.—
— eso me parece bien, pero no te pongas en peligro...— pasa su mano sobre la mejilla de la rubia.
Ese día en el mar, le dio un gran susto al verla herida, por suerte no paso nada grave y aunque sabe que Martina es fuerte, es normal que se preocupe por ello. Caleb le hace una seña a los sirvientes para que se vayan y así lo hacen.
— cuanta prisa porque se vayan...— pasa sus manos sobre el pecho del albino.
— las compras han sido muchas, creo que cobraré por ellas...—
Antes que Martina pueda reclamar algo, sella sus labios con un beso, el cual la rubia corresponde, mientras siente las manos del emperador recorrer su pierna. No paso mucho para que las prendas acabarán en el suelo, Martina de rodillas en el sofá apoyando sus manos en el respaldo, mientras que atrás de ella, el emperador movía las caderas con frenesí, en cada estocad*, Martina se estremecía, sintiendo como se mueve tan profundo en ella, Caleb le sostiene con fuerza la cintura, disfrutando al sentirse envuelto por la calidez y suavidad del interior de la rubia, con cada empuje la sentía apretar de una manera tan exquisita que no dudaba en jadear ante dicha sensación.
La intensidad del movimiento, estremece a ambos, hasta alcanzar el cl*max, Martina puede sentir como Caleb la braza por detrás y deja besos en su espalda y hombros.
— Martina...— susurra en su oído.
Martina sintió un escalofrío en todo su cuerpo ante esa voz agitada y el choque de su aliento libio le erizo la piel, Caleb sonríe ante esa reacción.
****
Días después la fiesta de la reina madre estaba lista, conforme los invitados iban llegando, pasaban a felicitarla, Martina también tuvo su turno, después de las otras concubinas.
— un gusto verla majestad. Que los dioses le brinden más años a nuestro lado, muchas felicidades.— hizo una reverencia.
— gracias lady Bennett, espero vivir lo suficiente para cuando me des bisnietos.— menciona emocionada.
— abuela, que cosas dice. Aun no nos hemos contraído nupcias como verdaderos esposos, un embarazo ahora no sería correcto.— Caleb sostiene de la cintura a Martina.
— tonterías, eso es una mera formalidad y se me dan a mi primer bisnieto, la boda se podrá agilizar, además todos sabemos que viven que lady Bennett duerme en tu alcoba nieto mio.—
— majestad, que pena.— Martina se muestra avergonzada.
La reina madre solo ríe ante sus propios comentarios. Por supuesto que los otros invitados no esperaban escuchar a la reina madre hablar de ese modo y menos con Martina.
Esa confianza de la reina madre hacía Martina, era algo que hacía enfurecer al resto de las concubinas, pero deben estar quietas, pues temen les pase lo mismo que ha hija del Marqués Brooks. Los nobles presentes, escuchaban la platica del emperador y la reina madre, así que era más que claro que el emperador ya ha elegido a Martina como su futura emperatriz y la reina madre apoya todo. Cuando el baile inicia, Caleb toma la mano de su abuela para bailar una pieza con ella, después de todo es su cumpleaños y la mujer fue quien cuido de él, Martina estaba quieta en lado, con una copa de vino en mano, pero rápidamente fue rodeada por las mujeres nobles.
"Así que es verdad que el emperador la ha elegido como emperatriz."
"Que suerte tiene lady, de concubina a emperatriz."
"Nisiquiera las otras concubinas llegaron a tanto."
"¿Pero que usted no viene de un reino caído?"
"¿En serio? ¿Entonces porque el emperador la eligió?"
— tal vez porque sabe que el país no hay mujer que valga la pena como emperatriz.— menciona Martina.
El silencio se hizo presente en el grupo de mujeres que rodeaban a Martina, el insulto había quedado claro, poco a poco se fueron retirando molestas, mientras que Martina solo se mantiene tranquila.
Los nobles de la corte, estaban presentes también durante la fiesta y era justamente lo que Martina quería. De un momento nadie se dio cuenta que se había ido de la fiesta, esta continuaba, todos bailando y disfrutando, hasta la madrugada, la reina madre se retiro, la fiesta estaba finalizando, cada quien se iba ya se regreso a su hogar, pero cuando el carruaje perteneciente al de un duque, la duquesa al no encontrar a su marido decidió irse, pero al subir al carruaje, baja gritando con desesperación. Todos los presentes corren para ver que ha pasado y al mirar dentro del carruaje, quedan horrorizados, pues el cuerpo de dicho duque estaba ahí, tenía su propia espada atravesando su corazón, rápidamente llamaron a los guardias del palacio quienes comenzaron a buscar un sospechoso.
Martina observa todo desde el balcón del salón de fiestas, los que aún no se han ido, son retenidos, pues deben de revisarlos a todos, el Marqués Brooks y todos sus aliados estaban nerviosos, ese duque era uno de ellos.
— fue esa mujer, la bruja que trajo el emperador como futura emperatriz.— expresa el Marqués Brooks.
Algunos quedan en silencio mientras otros solo murmuran entre ellos.
— le pediré atentamente que evite decir esas tonterías, Marqués.— era el emperador que había salido por todo el alboroto.
— es la verdad, nadie más que esa mujer tiene motivos para quitarnos del camino.—
—¿porqué querría hacer eso? ¿Como sabemos que no fue usted? Lo vi desaparecer por un largo rato.—
Todos miran al Marqués y murmuran, por lo que este ya estaba furioso.
— estaba en el balcón hablando con un socio.—
— eso es verdad, hablábamos de negocios.— menciona uno de los condes.—
La discusión no tardo en iniciar, los de la corte insistían en que era Martina la culpable.
— suficiente, esta insistencia solo me hace sospechar de todos ustedes ¿no será que ustedes lo mataron para intentar culpar a mi prometida? Desde que anuncie mis intenciones de hacerla emperatriz, inició todo este desastre.—
El silencio reino entre todos, pero pronto se escuchan los murmullos dándole la razón al emperador, puesto que aunque se podría sospechar de Martina porque todo empezó cuando ella llegó, suena más a que intentan sacarla del camino y no sería extraño que los nobles asesinen a sus propias familias con tal de obtener lo que desean.
— ¿insinúa que asesine a mi propia hija para culpar a esa mujer?— se queja el Marqués.
— ¿por qué no? Ese día la concubina Brooks salió porque su padre la mando llamar, puede preguntarle a los guardias de ese día.—
— yo no la llame...alguien debió darle un aviso falso.— responde el Marqués levantando la voz.
—¿y como sabremos que es falso? Tal vez fueron los otros, para que usted culpe a mi prometida.—
—¿que? Jamás haría algo.— se defiende un conde.
— que acusación más absurda...— agrega otro.
— es lo mismo con mi prometida, una acusación sin pruebas, nadie la vio salir del palacio ¿como pudo matar a su hija Marqués Brooks? —
El silencio entre los de la corte se hizo presente, era verdad que no había pruebas de sus acusaciones.
— retirense todos, se investigará esto mañana.—
Los presentes por fin pueden irse, así que poco a poco se van retirando, mientras los caballeros se encargan del cuerpo, la duquesa, esposa de la víctima ya había sido, llevada por las doncellas del palacio dentro para ser revisada por el médico.
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Comments
Estrella Guadalupe Martinez Vera
sin pruebas no hay castigo 😬 así que se la pelan
2025-02-12
1
♣︎◇berry◇♣︎
Le llaman la más discreta
2024-10-28
1
Coni Rodriguez Jimenez
el reembolso de los gatos!!
2024-04-17
10