Martina abrió los ojos, mirando hacía el techo, ya era de día, el bullicio se escucha por la ventana, seguramente era muy tarde, se reincorpora y al caer la sábana su cuerpo seguía sin ropa, recordando lo que había hecho anoche, el emperador y ella lo hicieron hasta más no poder, para ser la primera vez, fue bastante intenso, al mirar a su lado, el albino aún dormía ahí. Martina solo dejó salir un suspiro.
Se puso de pie para ir directamente al baño, aunque el agua estuviese fría, no dudo en meterse en ella, tenía que limpiarse bien y salir en busca de medicina anticonceptiva, no se puede permitir tener un hijo cuando no se ha casado y además, en sus planes no estaba el quedarse en el palacio, solo quería obtener suficiente dinero y acabar con las concubinas.
— esa agua esta fría, debiste pedir agua tibia.—
Martina voltea y era Caleb quien estaba parado en el marco de la puerta con solo una bata cubriendo su cuerpo.
— no necesito pedir algo así majestad, lo olvida.—
Martina levanta la mano mostrando una flama en ella, le basta con concentrar su magia y el agua ya estaba a una temperatura adecuada.
— cierto, entonces aprovecharé también.—
Martina le ve quitarse la bata y sin que ella pueda quejarse, el albino ya esta dentro del agua, este la jala del brazo para sentarse delante de él y abrazarla, dejando un beso en su hombro.
— te mudaras a mi palacio, me temo que el duque Montés, no estará quieto cuando sepa que su buen amigo el Marqués Monique fue asesinado.—
— no es necesario, pronto el acompañara a su amigo...—
Más tarde, ese mismo día, las noticias no se hicieron esperar, el Marqués Monique y su familia fueron encontrados muertos fuera del reino, todo parecía indicar que fue un ataque de algunos bandidos de la zona, pero el duque Montés al saber esto, estaba seguro que el emperador o esa mujer tenían algo que ver, si pudiera encontrar pruebas, podrá eliminar a esa mujer y si fue el emperador puede usar esa pruebas a su favor para que le de a su hija el título de emperador.
En el consejo, el emperador lamenta lo sucedido, pero asegura que esas son cosas que pasan al salir del reino.
— la culpa es del propio Marqués por atentar contra mi concubina y a quien estoy considerando como mi futura emperatriz. La reina madre me ha dado su aprobación para ello.—
Los de la corte se sorprenden al escuchar eso, pues hasta ahora, la reina madre no había aprobado a ninguna concubina u otra mujer como emperatriz y aunque Martina fuese de un reino caído, tal parece que tiene lo suficiente como para tener la aprobación de la reina madre.
En la residencia de Martina, ella bebe un té algo amargo, era la medicina anticonceptiva. La doncellas que sirven en su residencia, ya están hablando, pues también vieron al emperador irse en la mañana. Por supuesto, las concubinas estaban molestas por esa noticia, que incluso lo sucedido con Ariel paso a ser de poca importancia, pues si el emperador esta pasando las noches con Martina, esta pronto podría quedar embarazada y entonces, será coronada como emperatriz, eso es algo que no pueden permitir, ellas han estado ahí por mucho tiempo, una de ellas, es quien merece ser nombrada emperatriz.
"Deberíamos hablar con la reina madre."
"¿Estás loca? Ella nunca se reúne con nosotras y la única vez que la vimos, solo fue para hacernos ver mal."
"Es verdad, no olvides lo que nos dijo, es una mujer amargada."
"Ella no nos ayudará."
En algo estaban todas de acuerdo y es que tenían razón, la reina madre jamás las ayudará, incluso cuando llegaron les hizo saber que ellas solo estaban ahí porque sus familias obligaron al emperador a aceptarlas, pero que solo eran mujeres sin dignidad y oportunistas, cuya una finalidad es morir en soledad por ambiciosas.
"No lo entiendo ¿por qué el emperador nunca se fijo en ninguna? ¿Por qué esa princesa caída si?"
"Es verdad, tenemos mucho más que ofrecer que esa mujerzuela."
"El emperador debió elegir entre nosotras."
— sigan soñando, pero aún sin mí, ninguna sería elegida...—
—¿que quieres decir? Vienes aquí a molestar y esperas que te creamos.—
Martina pasa a tomar asiento y muestra una sonrisa que obviamente era de burla.
— ustedes ¿saben como murieron los padres de su majestad?—
— por supuesto, ambos contrajeron una enfermedad.—
— exacto, una enfermedad que el emperador contrajo por dormir con sus concubinas, esa que después le contagió a la emperatriz.—
Todas se quedan en silencio, eso es algo que ellas no saben, simplemente se dijo que enfermaron de algo que no tuvo cura, pero después de eso, dos concubinas fueron ejecutadas por orden de la reina madre y las otras expulsadas.
— el emperador teme pasar por lo mismo, por eso ninguna de ustedes es digna de estar en su cama, ante sus ojos ustedes son mujeres sucias que traen enfermedades.—
Todas murmuran entre si, estaban atónitas ante tal revelación. Al igual que Caleb, su padre fue obligado a aceptar concubinas y aunque amaba a su esposa, ingenuamente se dejo seducir por las concubinas, cediendo al deseo y el placer de estar con otras mujeres, pero lo que nadie sabía es que dos de esas concubinas eran muy libertinas y atraían a otros hombres a sus camas, razón por la cual una de esas dos contrajo una enfermedad y al estar con el emperador, este se contagió y a su vez contagió a la emperatriz, la enfermedad evoluciono rápidamente en el cuerpo de la emperatriz, quien para ese entonces tenía unos 4 meses de embarazo, lamentablemente fue la primera en morir, poco después la enfermedad también atacó al emperador y al paso de unos meses murió, quedando Caleb bajo la tutela de su abuela con tan solo 12 años, fue nombrado emperador y su abuela, mando ejecutar a las dos concubinas por su vida de libertinaje, pues se descubrió que ellas habían enfermado y bajo una investigación se descubrió que metían a otros hombres a su cama, las otras concubinas, fueron sacadas del palacio con dinero suficiente para sobrevivir, entonces, Caleb sabiendo como es que su madre murió, juro jamás tener una concubina y si se veía obligado a tener una, nunca la metería a su cama, la única mujer para él, sería su esposa, su emperatriz.
Martina sabía esto, porque en una ocasión en su vida pasada, la reina madre le contó sobre eso, pues también se sorprendió cuando supo que Caleb si paso la noche con ella, tal vez en ese tiempo, si se hubiera apoyado en la reina madre, pudo haber tenido una mejor vida, pues fue la única amable con ella, pero nunca le contó de los acosos que sufrió por parte de las concubinas.
Las chicas estaban sorprendidas por lo que escuchaban, ahora entendían porque cuando intentaron seducir al emperador, este se pudo bastante molesto, incluso alguna de ella llego a ser sacada a rastras de su palacio.
— tú también eres una concubina...no tiene sentido.—
— quizás solo tengo suerte, quizás sea porque mi objetivo es otro y no la corona, el hecho de que el emperador me lo haya ofrecido, no significa que la quiera.—
A final de cuentas su único deseo era vengarse de esas mujeres quienes la arruinaron en su vida pasada.
— no digas tonterías, finges no querer ser emperatriz, pero debes estar muy feliz por ganarte la corona, por eso quieres deshacerte de nosotras.—
— no, las razones son otras, quizás por eso el emperador me da su favor, porque me estoy deshaciendo de los estorbos de su vida.—
Martina se levanta, despidiéndose de las mujeres.
— si aprecian su vida, mejor empiecen a irse de aquí.—
Martina sale, pero las concubinas pueden escuchar su risa mientras se aleja.
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Comments
Maria Rodriguez😍💝💖
Pero como puede más su ambicion se quedarán para morir
2025-02-02
1
Estrella Guadalupe Martinez Vera
sobre advertencia no hay engaño luego no digan que no se les advirtio
2025-02-12
1
Tatys Maramotti Silva
A correrrr que martina quiere vengarse 😁
2024-09-02
4