capítulo 4- visita indeseada...

Ariel se mostraba temerosa ante el emperador, lo cual hacía obvió que ella ni siquiera tiene una relación cercana con él, porque de ser así, estaría llorando en sus brazos y no de rodillas ante él.

— entonces has venido a hacerme un reclamo sin saber la verdad completa ¿no es eso injusto majestad?— Martina miro al emperador con preocupación.

— y-yo no... solo quería saber la versión de la concubina Martina majestad.— responde rápidamente Ariel.

— claramente, has dicho hace un momento que viniste a mí para pedir que no dañe a las doncellas sin razón alguna, ahora cambias todo ¿te atreves a mentirle al emperador, concubina Ariel?—

Ariel levanta la cabeza y su cuerpo tiembla al ver al emperador observándola.

— y-yo... Majestad yo...—

— jamás he dado la orden que alimenten a las concubinas con verduras podridas, todas comen lo que quieran, pero ya que la concubina Ariel juzga sin saber, será ella alimentada con esas verduras por una semana y a la doncella que mintió en mi nombre, que le corten la lengua.—

Ordena Caleb a su secretario, quien de inmediato se va para cumplir con la orden y de paso hace que los guardias se lleven a Ariel, quien llora debido a todo, pero por ahora ha salvado su vida. Martina hace una reverencia

— agradezco que haya hecho justicia majestad.—

— creo que aun así lo hubiera solucionado todo.—

— quizás, pero no de manera pacífica, recuerde que vengo de ser una guerrera.—

— lo sé, veamos que tiene para ofrecer.—

El emperador se da la vuelta para seguir su camino, mientras que Martina solamente sonríe, mientras que en el palacio de Ariel, ella estaba furiosa, pues fue humillada por el emperador por culpa de Martina. Días después, tras el incidente, las otras concubinas ya sabían que Martina, la recién llegada, ha sido defendida por el emperador, eso era sin duda algo insólito, el emperador no le presta atención a ninguna y si las visita nada más come con ella y se retira, incluso cuando una de ellas intento pasar la noche con él, el emperador la encerró en los calabozos por un mes y la devolvió a su familia con la excusa de intentar envenenar al emperador, pues se dijo que la droga que uso causo que el emperador enfermara.

— es absurdo, una recién llegada no puede captar la atención de su majestad.— menciona una joven rubia.

Su nombre era Aurora Nicols, princesa del reino Hil, tenía 18 años y ha estado en el harem del emperador desde los 15 años, pero desde ese momento, el emperador jamás ha estado con ellas, aclarando que solo las acepta por razones políticas, pero no está interesado en meter a su cama a cualquier mujer, mucho menos planea tener un hijo con alguna de ellas.

Martina sabe que con lo sucedido con Ariel, las otras concubinas no estarán quietas y querrán enfrentarla creyendo que tiene el favor del emperador, así que es evidente que le esperan más problemas. En los siguientes días, los sirvientes procuran servirle bien a Martina, pues no quieren acabar como la otra doncella que acudió a Ariel y ahora hasta ella está castigada.

— mi lady, le llego una invitación de lady Aurora, la tercera concubina.—

— agradece, pero no iré, seguramente busca humillarme, si quiere intentarlo, que venga ella a mí.—

La doncella se va para dar el mensaje de Martina, mientras ella piensa un poco sobre quien era Aurora, la chica es similar a Ariel, lucen inocente, pero son unas víboras traicioneras. Por su parte, Martina tomó un área de su palacio para entrenar, necesita practicar la magia que Evelyn le entrego, enciende pequeñas llamas en las palmas de sus manos, pero van creciendo hasta casi cubrir su cuerpo, pero sin quemarla, Martina deja que el fuego cubra todo su cuerpo, pero ve que las puntas de su caballo se han quedado en amarillo, detiene el fuego y sujeta su cabello.

— esto es extraño...—

Martina supone que puede ser un proceso de transformación debido a su nuevo poder, eso le tiene sin importancia, pues ahora lo único le interesa, es como sobrevivir. Ante el rechazo de la invitación, la propia Aurora va en busca de Martina al día siguiente, la doncella que la recibe la guía hasta Martina en aquel salón que comenzó a servir como su área de entrenamiento, a para entrenar.

— que impropio de una dama.— se queja Aurora.

La doncella que va con ella, asiente ante su comentario, pero tan pronto Martina se acerca a ella, muestra una gran sonrisa.

— saludos, lady Bennett, me tomé el atrevimiento de buscarle, pues no le he dado la bienvenida al palacio. Soy la tercera Concubina, Aurora Nicols—

— que amable de parte suya, lady Nicols, pero como puede ver no tengo nada preparado y estaba entrenando magia.—

Al fondo de aquel salón, se veía varios maniquíes quemados.

— no sabía que fuese una maga, nadie dijo algo al respecto...— Aurora frunce un poco los labios.

Quizás el que posea magia es lo que llamo la atención del emperador, ya que ninguna concubina la puede usar magia. Lo que significa que el gusto del emperador no durará mucho, quizás la mujer ni siquiera obtenga ningún beneficio.

— quizás quien le contó sobre mí, no dijo que yo antes fui parte de un escuadrón de magos.—

— que interesante... si no le importa pedir té, yo traje algunos bocadillos.—

La doncella de Aurora muestra una bandeja que tiene en sus manos.

— eso me parece bien, adelante, vayan a la mesa, primero me daré un baño.—

Una doncella de la mansión guía a Aurora hasta una mesa en el jardín, ahí le dejan avisando que irán a preparar el té, mientras que la doncella de Aurora deja la bandeja de postres sobre la mesa, pero separa dos porciones de pastel, uno de fresas y otro de solamente de vainilla, mientras que para Aurora solo era una porción de flan. Minutos después Martina regreso, tomando asiento, enseguida puede ver las porciones servidas de su lado, las doncellas sirven el té y se retiran.

— espero sea de su agrado, los hice yo, me gusta mucho practicar la repostería.—

— en algo hay que ocupar el tiempo, después de todo, no hay mucho por hacer y no pueden ni visitar al emperador.— menciona Martina con una sonrisa.

— es verdad, por mi parte, suelo visitar al emperador de vez en cuando, de entre todas, soy la única con la que el emperador si pasa las noches.—

Martina tiene evitar reír ante el comentario de la chica.

— ¡oh! Entonces quizás en un futuro usted será la emperatriz.— Martina muestra una sonrisa amable.

— e-eso... eso sería pedir demasiado, pero me sentiría muy honrada de ser así.— pone una expresión de timidez.

Pero está siempre atenta a que Martina empiece a comer y así lo hace, al probar el postre, Martina puede sentir algo extraño, probablemente esa mujer intenta matarla o solo enfermarla, la chica evita decir algo y sigue comiendo.

— el postre es delicioso, debería comer uno.— señala el otro plato.

— oh no, el pastel no me gusta del todo, prefiero el flan.—

— oh, esta bien.—

Aurora la cuenta sobre el tiempo que lleva en ese lugar y sobre la estricta vida que deben seguir nadie puede ir al palacio del emperador sin permiso, solo él las visita cuando quiere, suele almorzar con ellas y después se va, pero cuenta que con ella es diferente, pues hay noches que la manda a buscar en secreto para verse en su palacio, todo parecía ser con la intención de decirle a Martina que no se sienta especial y que Aurora tiene menores beneficios a diferencia de las otras, algo que Martina ya sabe no es verdad.

— tal vez fui obligada a venir, pero la verdad, es que yo amo con sinceridad al emperador, es un hombre tan amable y cariñoso conmigo...—

— entonces si es especial usted para su majestad.—

— ¿usted cree? No me quiero ilusionar...—

— si su majestad es atento con usted y no con las otras, entonces no cabe duda que usted es especial y se ha ganado su corazón...

— b-bueno...es verdad...pero...—

— yo estaré dándole mi apoyo lady Nicols.—

Todo lo contrario a lo que Aurora quería lograr, Martina muestra una gran sonrisa, mientras que Aurora solo buscaba hacerla enojar. Después de un rato se despide, pero su doncella comienza a recoger los platos, aunque Martina le sostiene la mano cuando intenta agarrar los suyos.

— aún no acabo, si es por los platos no se preocupe, le enviaré otros de remplazo.—

La doncella no sabía que decir, pero Aurora se ve nerviosa.

— son platos valiosos, son hechos especialmente en mi reino y no puedo dejarlos.—

— entonces se los regresaré ¿o es que tiene veneno y se quiere llevar la evidencia?— sugiere Martina.

— ¿como se atrev...—

Martina comienza a reír.— es broma, pero no se preocupe por sus platos.—

Ante esto, Aurora no puede insistir o se parecerá sospechoso, así que le ordena a su doncella retirarse y ella le sigue, aunque debe encontrar una forma de sacar esos platos. Ya que estuvo lejos Aurora, Martina sonríe.

— pero que mujer tan estúpida... Querer envenenar a alguien y trayendo algo que la evidencia...—

...

Más populares

Comments

Maria Rodriguez😍💝💖

Maria Rodriguez😍💝💖

Bueno no todas usan el cerebro y si los usan es solo para joyas y vestidos

2025-02-01

1

Estrella Guadalupe Martinez Vera

Estrella Guadalupe Martinez Vera

por eso y otras cosas Martina será la nueva emperatriz 🤣🤣🤣🤣

2025-02-12

0

Maria Rodriguez😍💝💖

Maria Rodriguez😍💝💖

Tiene mucho quedar, pero t costará

2025-02-01

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play