capítulo 12- castigo...

El emperador escucha las suplicas de las mujeres, pero camina de largo sacando su espada, esto emociona a Jody y Milla al ver que se dirige a Martina, pero para su sorpresa, la espada atraviesa el cuerpo de Lina quien aún se mueve.

— quien se atreve a codiciar lo que le pertenece a mi futura emperatriz, merece la muerte más dolorosa.—

Ambas mujeres sienten un escalofrío al mirar a los ojos del emperador, ellas creyeron que las ayudaría, pero era todo lo contrario, en especial al ver que el emperador sostiene la mano de Martina y deja un beso en el dorso de esta.

— no puedo creer que te hayas venido a divertir sin mí.—

— este era un asunto familiar majestad.—

Las mujeres estaban abrazadas entre si, llorando al ver que Lina había sido asesinada, por un momento creyeron que se habían salvado, pero ahora todo parece haberse complicado más, el emperador parece mirarlas con desprecio y claro que lo hace, esas mujeres no solo vendieron a Martina para vivir bien, desean todo lo que ella tiene.

—¿que pasa Milla? ¿No habías dicho que tu belleza conquistaria al emperador? Pero mírate, el maquillaje corrido y llena de mocos.—

Milla jamás imagino que el emperador era alguien temible, pero no responde nada, solo intenta ocultar su rostro lloroso en el hombro de su madre.

— bueno, parece que solo bromeaba.— comenta Martina.

— eso parece. Pero querida suegra, cuñada, no se queden ahí paradas, hay que celebrar que pronto lady Martina y yo, nos casaremos.—

— p-por supuesto majestad...fe...licida...des...— comenta Jody.

— no se queden ahí paradas, siéntense y que nos sirvan más té.—

Caleb pasa a sentarse, ignorando que a pocos centímetros yacía el cuerpo de Lina, Martina pasa a tomar asiento a lado del emperador, quien mira con molestia a Jody, por lo que rápidamente ella y Milla pasan a sentarse, aunque no dejaban de estar asustadas. Quien entra trayendo una bandeja con el té y las tazas es Sabina, deja todo sobre la mesita de centro y se retira.

— madre, no seas descortés con su majestad, sirve...— menciona Martina.

La mujer con las manos temblorosas, sirve el té a todos. Mientras Caleb comenta lo emocionado que esta por tener a Martina como su prometida y la ayuda tan importante que le ha brindado en tan poco tiempo, contando lo que Martina había hecho con una expresión de orgullo.

— querida, deberías contarles, de quien recientemente de has deshecho.— comenta Caleb.

— recientemente quite de mi camino a los Monique.— sonríe con burla.

Jody y Milla se miran sorprendidas por las palabras de Martina.

— bueno, aunque lo más actual, es la zorra que aseguraba me quitaría a su majestad.—

Caleb sostiene el mentón de Martina.

— mi preciosa bruja, es tan celosa ¿no es un amor?— Caleb mira a las dos mujeres.

Ellas asienten nerviosas, la presencia de ese hombre causaba temor. Al acabar el té, Caleb ordena que a Judy y Milla, las dejan encerradas en esa misma sala, por supuesto, sin llevarse el cuerpo de Lina, las mujeres estaban aterradas, su vida ahora estaba en peligro, jamás creyeron que el emperador las trataría de esa manera.

Caleb y Martina por su parte han salido a caminar por el jardín, aunque era una vía pequeña, tenía un hermoso jardín y más haya había un bosque, Judy y Milla los veían desde la ventana, así que aprovechando eso, intentan salir por la ventana que da hacía el otro lado del jardín, pero ahí estaban dos guardias vigilando.

— ayuda por favor...les pagaré...saben que estamos aquí de manera injusta.— menciona Judy.

— están aquí porque son cómplices de los Moníque...—

—¿que?, eso no es verdad...—

— claro, ahora, todos son inocentes.—

Ambos guardias se ríen de ellas, mientras que Judy solo regresa a sentarse junto a Milla, quien aún solloza, estaba asustada, seguramente acabarán como Lina, ellos nisiquiera se apiadaron en sacar el cadáver.

Ya en la noche se escucha un alboroto, los sirvientes estaban siendo sacados de la mansión, todos estaban confundidos con lo que pasaba, pero les suben a un carruaje para que regresen a la capital, donde se les ubicará para un nuevo empleo, por otra parte, Caleb habla con sus caballeros, mencionando que Judy y Milla, eran cómplices de los Monique, que fue Judy quien le cobró una suma alta al Marqués Monique para que le dejará pasar la noche con Martina.

— debido a este crimen tan grave y sucio, condeno a la ex reina Judy Bennett y a su hija Milla Bennett, a ser quemadas junto a todas las riquezas que han obtenido de manera ilícita.— sentencia Caleb.

Martina da un paso hacía adelante y usando una flama en su mano, la lanza contra la casa, la cual no tarda en cubrirse de llamas mientras se comienzan a escuchar los gritos de las dos mujeres, el emperador se acerca a Martina y la abraza contra su pecho, todos pueden ver a una mujer acurrucada en los brazos del emperador mientras solloza, pero lo cierto, es que solo esta aguantando las ganas de reír al escuchar los gritos de su madre, así como su madre la escuchaba gritar todos los días cuando era golpeada por sus hermanos y ella no hacía nada o cuando era castigada por una travesura que hacían sus hermanas.

Más tarde, han llegado a una vía, la cual pertenece al emperador, estaba a pocas horas de la vía que ahora eran solo cenizas. Ambos bajan y son recibidos por los sirvientes, quienes les guían a su habitación, siendo una muy cómoda y con una excelente vista al campo.

— es mejor que ese casucha que tenía tu madre.—

— ciertamente lo es.—

Martina se quita los zapatos para estar más cómoda, abre las ventanas para dejar entrar la brisa de la tarde, era un sitió encantados y pacífico. Caleb también se había puesto cómodo en la habitación y las doncellas han servido té y bocadillos, el mayordomo dice que las frutas son frescas, ya que son las que se cultivan en el jardín.

Ya con todo servido se retiran, así que el emperador toma una pequeña fresa, después de bañarla en chocolate se lo ofrece a Martina, la cual no duda en aceptarla entre sus labios, dando una mordida y se relame los labios, era una fruta exquisita, pero el sabor de chocolate, le daba un sabor único.

— el chocolate es delicioso. Debería probarlo.— Martina muestra una sonrisa.

— por supuesto.—

Caleb baña otra fresa en el chocolate, pero antes de que pueda comerlo, Martina le detiene.

— no así, hay una mejor manera de disfrutarlo...—

Caleb observa como la rubia se quita el vestido y deja caer el chocolate sobre su pech*, Caleb sonríe ante tal atrevimiento, pero no duda en acercarse y pasar la lengua entre los sen*s de Martina, limpiando el chocolate que se desliza entre ellos.

— ciertamente, es exquisito, mi lady...—

Sostiene entre sus manos los sen*s de la rubia, lamiendo y chupando el chocolate que manchaba su piel, jamás imagino que haría algo así con una mujer, pero Martina era tan sensual y exquisita, que era difícil no volverse adicto a ella. Se encargó de deshacerse de toda la ropa que aún tenía la rubia, para saborear cada parte de su piel, deslizo el dulce líquido sobre el abdomen y se aseguró de limpiarlo con cada lamida, pero pronto olvido el dulce para centrarse en deslizar su lengu* entre las piernas de la Martina, pasaba suavemente entre sus pliegues, haciendo jadear a la chica, incluso sus d*dos de movían en su interior, preparándola para lo que sigue.

En cuanto estuvo lista, no dudo en adentrarse en ella de una sola estocada, escuchando su melodiosa voz jadear, de inmediato comenzó un vaivén salvaje, esa mujer lo hacía sentirse desesperado, quería tenerla en su cama a todas horas, quería hacerla sin parar y verla disfrutar bajo suyo. Martina se deleitaba con ese movimiento en su interior, el roce de la dureza la hacía estremecer, sus jadeos eran imposibles de contener, ambos se perdían en el éxtas*s del plac*r hasta que juntos alcanzaron el clim*x del acto.

La noche ya había avanzado, ambos habían pasado la tarde perdidos en el placer, ahora, Caleb abrazaba a Martina, quien duerme sobre su pecho con la respiración agitada, él observa su rostro dormido, era hermosa, pero también una mujer audaz y peligrosa, pero era eso lo que le atraía, Martina, era para él, la mujer perfecta, porque solo entre ellos logran entenderse...

— jamás te dejaré ir, Martina...esta vez te protegeré...—

...

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Comments

Lita Wellington

Lita Wellington

ese par está completamente loco

2024-12-12

0

Luirma Pineiro Ramos

Luirma Pineiro Ramos

soy tuyo dice 🤣

2025-03-30

0

Natalia Benitez

Natalia Benitez

wwowww fue el quien retrocedió el tiempo?

2025-02-27

2

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