A pesar de haber tenido algunas relaciones esporádicas, en el fondo de su mente, Henry siempre había tratado de encontrar la dulzura de Samantha en todas sus anteriores parejas. Y ahora, cuando la tenía frente a él, sus ilusiones se derrumbaron en un instante. Seguía siendo tan encantadora como aquel día en el parque, sin embargo, cuando se acercó a ella, notó su extraordinaria frialdad hacia él. Casi como si la chica de cabello negro no lo reconociera de su adolescencia.
—¿Pero estás segura de que en realidad no me recuerdas?—, le dijo, un poco preocupado por su indiferencia. —Trata de recordar. Cuando eras adolescente, hiciste una obra de teatro sobre la conservación del medio ambiente, ¿te acuerdas?
Samantha miró a Henry con expresión desconcertada, como si estuviera tratando de traer a su mente algún recuerdo de la obra. Ella negó con la cabeza, con una mueca de tristeza sobre su rostro —Lo siento, no recuerdo nada de eso—. El corazón de Henry se hundió en un pozo de desilusión; sencillamente no podía creer que Samantha lo hubiera olvidado a él y a sus recuerdos compartidos. Mientras permanecían allí, juntos, y al mismo tiempo, presas de un silencio incómodo, Henry no pudo evitar que su alma se invadiera de una sensación de pérdida y decepción. Había construido esta imagen de Samantha en su mente durante tanto tiempo, y ahora parecía que esa hermosa ilusión se había hecho añicos. No podía creer que había estado aferrándose a algo que no era real.
Pero entonces, Samantha lo miró y sonrió, —Pero no te preocupes demasiado por eso, a veces, tiendo a olvidar ciertas cosas, a diferencia de Katy, quien tiene una memoria maravillosa.
Henry se dio la vuelta, queriendo evitar que ella notara su insatisfacción con su respuesta. —Está bien, lo entiendo. Y hablando de Katy, quiero decir, lo siento si suena un poco insensible, pero me gustaría saber por qué alguien tan joven como ella está en...
—¿Por qué está en una silla de ruedas?— Sam interrumpió, poniéndose a la defensiva: —Digamos que esa es una de las razones por las que quiero demandar a NorthStar Energy. Quiero justicia para ella y todos los demás afectados
Henry se sorprendió por el repentino cambio de tono de Samantha. Él no tenía idea de que la vivaracha joven había sido una de las afectadas por NorthStar Energy.
—No tenía idea, Samantha. Lo siento mucho. Me da rabia escuchar que Katy también se vio afectada—, dijo en tono bajo, un poco afectado.
Samantha asintió: —Sí, ella era solo una niña cuando sucedió. Estaba jugando en el parque cuando se rompió la tubería de una excavación aledaña y los desechos tóxicos contaminaron el área. Es un milagro que haya sobrevivido, pero el daño ya estaba hecho. Su médula espinal sufrió graves daños y ahora nunca podrá volver a caminar
Henry sintió un nudo en la garganta al escuchar las palabras de Samantha. No podía imaginar el dolor y el sufrimiento por el que había pasado Katy. —Lo siento, Samantha. No tenía ni idea—, repitió.
Samantha miró a Henry y su expresión se suavizó. —Está bien, Henry. Lo entiendo. No todos saben por lo que pasamos, ni tienen la obligación de hacerlo. Pero me alegro de que estés aquí con nosotros. Tal vez puedas ayudarnos a hacer justicia para Katy y los demás
—Le pido de corazón al cielo que así sea—, respondió el joven Vandervilt.—Sé que ni tú ni tus amigos confían mucho en mí ni en mi familia, y con justa razón. Pero también sé que poco a poco me voy a ganar la confianza de todos ustedes.
Samantha sonrió, sintiéndose inusualmente sonrojada. No podía olvidar que él, despues de todo, era un Vandervilt, pero ¿por qué su corazón se había llenado de felicidad al escucharlo hablar de esa forma? Sam estaba a punto de abrir la boca, cuando de repente, su teléfono y el de Henry comenzaron a sonar al mismo tiempo. Era Melissa, quien los invitó a ambos a ir a su casa lo antes posible.
—¿Qué pudo haberle pasado?— le preguntó la mujer de cabello negro al hombre de ojos azules.
—Espero que nada malo—, respondió Henry, encogiéndose de hombros.
Cuando los dos llegaron a su casa, Melissa apenas tuvo tiempo de darles la bienvenida, ya que se encontraba extrañamente horneando galletas.
—Lo siento, chicos—, dijo la pelirroja, sacando una bandeja de galletas, —Es que cuando me pongo nerviosa, empiezo a hornear
—¿Y qué te pasó para que te pusieras tan nerviosa—? Sam le preguntó a su amiga. —Pareces muy preocupada
—Es que Bobby me llamó, sólo para decirme que alguien amenazó a uno de nuestros testigos—, respondió la pelirroja con voz temblorosa.
Henry y Samantha se sorprendieron al enterarse de la amenaza a uno de sus testigos. Sabían que su investigación los estaba poniendo en peligro, pero nunca esperaron que las cosas se intensificaran tan rápido. Melissa estaba visiblemente conmocionada y se notaba que estaba realmente preocupada por la seguridad de todos los involucrados en el caso.
—Tenemos que tomar esto en serio—, dijo Henry con voz severa. —No podemos dejar que nos intimiden. Necesitamos proteger a nuestros testigos y asegurarnos de que se haga justicia de una vez por todas
Samantha asintió con un delicado movimiento de cabeza, —Tienes razón. No podemos dejar que nos asusten para que nos sometamos ante ellos. Necesitamos contraatacar y asegurarnos de que no se salgan con la suya.
Melissa se secó una lágrima de la mejilla y sonrió débilmente: —Me alegro de que estén aquí, chicos. No sé qué haría sin ustedes
Henry puso una mano sobre el hombro de Melissa, —No te preocupes, nos aseguraremos de que tú y todos los demás involucrados en este caso estén a salvo. Haremos lo que sea necesario para llevar a NorthStar Energy ante la justicia
Samantha y Melissa miraron a Henry con gratitud y admiración. Sabían que era un hombre de palabra y tenían fe en que se volvería un gran aliado para su causa.
Mientras se sentaban alrededor de la mesa de la cocina, comiendo las galletas recién horneadas de Melissa, discutieron sus próximos pasos. Sabían que debían tomar precauciones adicionales para proteger a sus testigos y a ellos mismos, pero no sabían exactamente por dónde empezar.
De repente, Samantha tuvo una idea: —¿Qué pasa si contratamos un equipo de seguridad para protegernos a nosotros y a nuestros testigos? No podemos arriesgarnos a ir por allí
Henry y Melissa asintieron con la cabeza. Sabían que este era un paso necesario para garantizar que pudieran continuar su investigación sin temor a sufrir alguna agresión grave.
Mientras terminaban de comer sus galletas y hacían planes para contratar un equipo de seguridad, Henry no pudo evitar sentir una sensación extraña, como si su vida tuviera más propósito que ayer. Tal vez, su sentido en la vida era hacer lo que su padre más odiaba; luchar por la justicia y defender a los que menos tienen.
Con renovada determinación, salieron de la casa de Melissa, listos para enfrentar cualquier desafío que se presentara. Sabían que no sería fácil, pero estaban preparados para hacer lo que fuera necesario para llevar a NorthStar Energy ante la justicia y asegurarse de que nadie más tuviera que sufrir el mismo destino que Katy y las otras víctimas.
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