Se sintió genial estar de vuelta en Cedar Creek, aunque fuera solo por un fin de semana. Allí, lejos de miradas indiscretas, ella podía volver a ser Samantha Davis, incluso si eso significaba tener que usar una peluca de tono oscuro, para que la gente del pueblo no hiciera demasiadas preguntas indiscretas. A pesar de que hacía mucho tiempo que ella no pasaba más que unas pocas horas en el pueblo, se alegraba de volver a pisar aquellas calles de su infancia sin tanta prisa. Sin embargo, la de ojos verdes se sorprendió mucho al ver que cuando llegó al pueblo, las calles estaban casi vacías. La joven caminó varias cuadras sin encontrar a nadie, hasta que una niña pequeña se le acercó.
—¿Qué haces aquí? ¿Estás perdida?—, le preguntó la niña de grandes ojos marrones.
—No, cariño. No estoy perdida. De hecho, vivo aquí—, sonrió la joven. —Pero me gustaría saber dónde están todos los demás. ¡Parece como si este fuera un pueblo fantasma!
—Oh, están en el centro comunitario—, respondió la niña sin apartar los ojos de la enorme paleta de cereza que sostenía en sus manos. —Dicen que hoy va a venir una persona muy importante que nos va a ayudar para que los malos no nos vuelvan a hacer daño
—Gracias, cariño—, respondió la joven, acariciando la cabeza de la pequeña, antes de correr hacia dicho lugar.
La joven sonrió al ver que en primera fila estaban mamá y papá, quienes al verla no pudieron evitar darle un cálido abrazo.
—¿Estás bien, amor? Katy nos dijo que sonabas bastante preocupada la última vez que habló contigo—, le preguntó mamá a la chica que traía puesta una larga peluca negra.
—Estoy bastante bien, no te preocupes— sonrió ella. —Pero mi hermana no pudo decirme bien quién es la persona que los conactó a todos ustedes para intentar resolver este lío legal
—Ya verás—, sonrió la Sra. Davis, —un par de concejales tuvieron la oportunidad de chatear por videoconferencia con ella. Dicen que es una gran mujer, preocupada por el medio ambiente y la justicia social. Una abogada ambientalista única en su tipo
El corazón de Samantha dio un vuelco cuando escuchó las palabras de su madre. ¿Una gran mujer preocupada por el medio ambiente y la justicia social? ¿Podría acaso ser Rachel Morgan? Había oído hablar antes de la famosa abogada medioambiental, pero nunca la había conocido en persona. Si Rachel Morgan había sido la persona que se ofreció a ayudar a Cedar Creek, Samantha sabía que estaban en buenas manos.
Cuando comenzó la reunión, Samantha se sentó en la parte de atrás del centro comunitario, observando todo lo que sucedía con gran interés. Los concejales del pueblo discutían acerca de la batalla legal que estaban a punto de enfrentar contra NorthStar Energy y sobre cómo necesitaban proteger los recursos naturales de Cedar Creek para que no fueran destruidos por las operaciones de perforación de la compañía.
De repente, la puerta se abrió y entró una mujer que llamó la atención de todos. Era Rachel Morgan, la abogada medioambiental que se había ofrecido a ayudarlos.
Samantha no podía apartar los ojos de la escultural mujer mientras se dirigía al frente de la sala. Rachel era aún más impresionante en persona de lo que había imaginado. Su estatura alta y majestuosa, junto con sus rasgos afilados, inspiraban respeto, y sus penetrantes ojos azules parecían estar escaneando cada rincón del lugar, fijándose incluso en los pequeños detalles.
Cuando Rachel comenzó a hablar, Samantha quedó cautivada por su elocuencia y pasión por la justicia ambiental. La abogada ojiazul habló sobre la importancia de proteger los recursos naturales y la necesidad de que corporaciones como NorthStar Energy le rindan cuentas a la ciudadanía.
Samantha sintió que la invadía una sensación de alivio mientras escuchaba a Rachel. Sabía que con ella de su lado, Cedar Creek tenía una oportunidad real de luchar contra NorthStar Energy.
Después de la reunión, Samantha se acercó a Rachel para presentarse y agradecerle su ayuda.La severa mirada de la abogada se relajó apenas puso sus ojos sobre Sam, hecho que permitió que las mujeres pronto conectaran.
Samantha, curiosa por saber más sobre las ideas de tan destacafa mujer, se decidió a invitar a la fornida abogada a tomar una cerveza.
—Bueno, no me gusta beber cuando estoy enfocada en asuntos de trabajo, pero como jace mucho calor el día de hoy, creo que aceptaré ir a tomar un trago contigo.
Sam sintió una sensación de emoción mientras seguía a Rachel fuera del centro comunitario y con rumbo al bar local del pequeño pueblo. A ella le parecía lo más increíble del mundo el darse cuenta de que estaba a punto de tomar una copa con la reconocida abogada ambientalista.
Mientras caminaban, Samantha no pudo evitar preguntarle a Rachel sobre sus casos anteriores y el incansable trabajo que hacía para proteger el medio ambiente. La corpulenta abogada con gusto aceptó hablar sobre dichos temas y compartió con ella historias de sus casos más difíciles, incluida una victoria reciente que había logrado contra una importante compañía petrolera que había estado contaminando un río cercano a un pueblo pesquero.
Samantha estaba asombrada por la inteligencia y la dedicación de Rachel a su trabajo. Sabía que había encontrado un modelo a seguir en la valiente abogada.
Cuando entraron al bar, Samantha no pudo evitar sentirse un poco intimidada. El lugar estaba lleno de hombres de aspecto rudo, la mayoría de los cuales giraron sus bancos para mirar a Rachel cuando entró. Pero la abogada ojiazul parecía estar perfectamente tranquila en ese lugar, tanto así que con paso firme, se sentó junto con Sam en una mesa ubicada en un rincón del bar.
Mientras tomaban un par de cervezas, Samantha y Rachel hablaron sobre su amor compartido por Cedar Creek y su pasión por proteger el medio ambiente. La ojiazul le compartió a la joven su visión de un futuro en el que las corporaciones fueran responsables de sus acciones y las comunidades rurales tuviera un mayor apoyo para proteger sus recursos naturales.
Samantha sintió una sensación de esperanza e inspiración al escuchar hablar a Rachel. Sabía que, con la ayuda de ella, podrían ganar la batalla legal contra NorthStar Energy y proteger Cedar Creek para que las generaciones futuras tuvieran un futuro más verde.
A medida que avanzaba la noche, Samantha y Rachel continuaron hablando, su conversación pasó de la justicia ambiental a temas más personales. Samantha se encontró abriéndose con la de ojos azules de una forma poco habitual en ella, casi como si la conociera de toda la vida. La abogada la escuchó atentamente, ofreciéndole palabras de sabiduría y aliento.
Al final de la noche, Samantha sintió como si hubiera encontrado a una nueva amiga en Rachel Morgan. Mientras se despedían,la abogada le dio un cálido abrazo a Samantha y le prometió que se mantendrían en contacto.
La joven salió del bar sintiéndose agradecida por la oportunidad de conocer un poco mejor a Rachel e inspirada para seguir luchando por el medio ambiente y la justicia social, sin importar lo que pudiera pasar a futuro.
Al día siguiente, papá, mamá y sus dos hermanitos se encargaron de que la joven de ojos verdes tuviera un fin de semana inolvidable. Descargaron de internet un par de sus películas favoritas para ver en familia y cocinaron sus platos favoritos para la cena. Pero aun así, la joven no pudo evitar sentirse preocupada por lo que el futuro podría traer a su vida.
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