Desde que comenzó a trabajar en NorthStar Energy, Sarah no había tenido tiempo de pensar en tener citas con nadie. Aunque la mayor parte del tiempo se jactaba de tener un corazón de acero y sangre fría, la mera idea de que un posible interés romántico pudiera estropear sus asuntos le daba escalofríos. La joven de cabello teñido sabía que si quería lograr su objetivo, tenía que levantar la menor sospecha posible, y hasta el momento le había funcionado muy bien.
—¡Esa muchacha Sarah! ¡Es tan aburrida!. ¡Ella nunca se mete en escándalo alguno!—, escuchó murmurar a sus compañeros de trabajo mientras se dirigía al baño. La joven sonrió dulcemente. Así nunca sospecharían sus verdaderas intenciones.
Con el nivel de conocimientos informáticos que tenía la joven, sabía que si hubiera puesto su inteligencia en ello, habría sidi muy fácil dejar a la empresa sin dinero. Pero ella estaba buscando algo más valioso: información que los incriminara en acciones ilegales. Para eso tuvo un gran aliado en Cedar Creek; su hermana pequeña Katy. A pesar de tener apenas 16 años, la joven tenía un talento natural para las computadoras. Estaba más que feliz de poder ayudar a su hermana mayor con tan importante investigación, a cambio de recibir paquetes de dulces, maquillaje y ropa de la capital todas las semanas. Información que su hermana le enviaba, información que la inteligente joven guardaba en un disco duro externo, bajo dos capas de encriptación.
Una tarde, mientras Sarah estaba analizando algunos datos financieros del sistema de NorthStar Energy, sonó su teléfono. Miró el identificador de llamadas y vio que era su hermana pequeña, Katy. Ella respondió a la llamada, ansiosa por escuchar lo que su hermana tenía que decir.
—Hola, Katy. ¿Qué pasa?— dijo Sarah, tratando de sonar casual.
—Sarah, no vas a creer lo que acabo de encontrar—, dijo Katy, con la voz llena de emoción. —Hackeé una de las cuentas de correo electrónico de uno de los ejecutivos y encontré algo fascinante
El corazón de Sara dio un vuelco. Esto era exactamente lo que ella había estado esperando.
—¿Qué encontraste, Katy? Cuéntamelo todo—, dijo Sarah, en voz baja y con tono urgente.
—Es un correo electrónico de alguien llamado 'W' al ejecutivo, diciéndole que acelere la operación de perforación en las afueras de Cedar Creek. Aparentemente, 'W' está muy impaciente y quiere comenzar la operación lo antes posible—, dijo Katy, su voz temblando de emoción.
La mente de Sarah comenzó a trabajar más rápido mientras trataba de conectar sus propias ideas. 'W' solo podía significar una cosa: el propietario de NorthStar Energy, William. Y si él estaba presionando para que comenzara la operación de perforación, significaba que estaba dispuesto a arriesgarlo todo para obtener lo que quería.
—Katy, esto es enorme. ¿Puedes reenviarme ese correo electrónico? Y asegúrate de cubrir tus huellas—, dijo Sarah, su mente llena de mil ideas distintas.
—Claro, Sarah. Te lo enviaré de inmediato—, dijo Katy, con gran seguridad en su voz.
Tan pronto como colgó, Sarah supo que tenía que actuar rápido. Tenía que encontrar una manera de evitar que William destruyera su ciudad natal de una forma tan vioienta.
Pero antes de eso, tenía que asegurarse de que Henry no se acercara demasiado a ella. Sí, seguramente habría sido una forma rápida de obtener toda la información que necesitaba para fingir estar enamorada de él, seducirlo y luego botarlo, pero, pensándolo bien, ella no conocía la verdadera naturaleza del juego del muchacho. Tal vez solo era un niño rico acostumbrado a seducir a sus empleadas, tal vez realmente se estaba enamorando de ella, o tal vez estaba haciendo un trabajo de inteligencia para su padre. Por esta razón, no pudo ocultar su sorpresa cuando Henry la invitó a tomar un café en la cafetería francesa ubicada a un par de cuadras de la empresa. ¿Acaso él se había dado cuenta ya de la naturaleza de su trabajo en la empresa?
—Vamos, te la vas a pasar muy bien. ¡Ese lugar es increíble!—, le sonrió el muchacho.
Sarah sintió que se le formaba un nudo en la garganta mientras intentaba calmarse un poco. Sabía que no podía rechazar la invitación de Henry sin levantar sospechas. Pero al mismo tiempo, no podía bajar la guardia estando cerca de él,
—Claro, Henry. Eso suena como una idea genial—, dijo ella, tratando de sonar casual.
Acordaron encontrarse en la cafetería francesa al día siguiente. Sarah pasó el resto del día sintiéndose un poco nerviosa, preguntándose de qué asunto quería hablar Henry con ella. Intentó concentrarse en su trabajo, pero su mente volvía a la encantadora sonrisa y al aura misteriosa del joven de cabello castaño.
Al día siguiente, Sarah llegó a la cafetería francesa y vio a Henry sentado en una mesa en la esquina, tomando un café con leche. Él levantó la vista y sonrió cuando la vio.
—Sarah, me alegro de verte—, respondió él, haciéndole unas señas para que tomara asiento.
Sarah se sentó frente a él, tratando de mantener la compostura. No podía hacerle saber que estaba tratando de obtener información confidencial
—¿Qué pasa, Henry? ¿Está todo bien?— preguntó ella, fingiendo un tono amable
Henry se inclinó hacia adelante, sus ojos brillando con firmeza.
—Sarah, sé que esto puede sonar extraño, pero tengo la sensación de que nos hemos conocido antes—, dijo en un tono de voz inusualmente solemne.
El corazón de la joven chica se aceleró mientras trataba de mantener la calma. No podía dejar que él supiera la verdad.
—No lo creo, Henry. Estoy segura de que recordaría haber conocido a alguien tan encantador como tú—, dijo, sonriéndole de la forma más natural que pudo.
Henry esbozo una pequeña sonrisa, pero Sarah pudo ver la tristeza en sus ojos.
—Supongo que tienes razón. Debo estar imaginando cosas—, dijo el muchacho, tomando otro sorbo de su café con leche.
Sarah respiró aliviada, pero sabía que no podía darse el lujo de bajar la guardia con Henry. Tenía que seguir actuando, sin importar qué.
Mientras conversaban mientras tomaban café, la mente de Sarah comenzó a pensar mil cosas distintas. ¿Henry podría estar intentando engañarla? ¿O tal vez él era solo una distracción, hecha específicamente para sacarla de su juego? Sabía que tenía que mantenerse concentrada, sin importar lo que pasara. Su ciudad natal y su familia dependían de ello.
Mientras los dos conversaban alegremente, sonó el teléfono de Sarah; era su hermana pequeña Katy
. —¿Me esperas un momento? Es un asunto importante—, le dijo Sarah a su acompañante, mientras se dirigía al baño de mujeres a contestar.
—¿Qué pasó?— dijo Sara. —No me digas que ya te descubrieron...
—No, no es así. Es solo que alguien se enteró de lo que nos pasó en Cedar Creek, y creo que esa persona podría ser muy útil para nuestra causa
—¿No me digas que le pediste ayuda a un empresario? ¿Sabes lo que nos pasó la última vez que una empresa transnacional se acercó a nosotros?
—No, no es un hombre de negocios. Estoy hablando de una persona que realmente parece estar preocupada por el estado actual de nuestra ciudad y quiere ayudarnos a resolver muchos de nuestros problemas. ¿Estás desocupada en este instante? Si es así, creo que puedo contarte un par de cosas sobre todo este asunto…
—Me encantaría, hermanita, pero ahora mismo estoy en una reunión de negocios. ¿Y si me lo cuentas todo este viernes por la noche? Voy a pasar este fin de semana en Cedar Creek y creo que tendré suficiente tiempo para que me pongas al corriente.
—Suena genial. Mamá, papá, Brian y yo haremos algo especial para celebrar que regresas por fin de semana. Cuídate, por favor.
—Cuídate, hermanita
Sarah volvió a la mesa, poniendo su mejor cara de poker.
—¿Qué pasó? ¿Está todo bien?— Henry preguntó, un poco preocupado.
—No te preocupes. Todo está bien—, mintió la rubia. —Ella era solo mi tía, pidiéndome que fuera a comprarle un medicamento después del trabajo
—Vale, genial. Pero recuerda que si algún día te pasa algo malo o si alguien de tu familia necesita ayuda, puedes pedírmelo sin dudarlo.Puedes contar conmigo como si fuera tu amigo.
—Oh, Henry. Eso es muy dulce de tu parte—, la rubia sonrió falsamente.
—Lo digo en serio. Sé que tal vez me tengas un poco de miedo, porque soy el hijo del jefe, pero confío en ti. Hay algo en ti que me hace sentir feliz solo de estar a tu lado
—¡Qué hermosas palabras!— ella sonrió.— Creo que estoy empezando a sentir algo… especial hacia ti
Dichas palabras salieron de los labios de la rubia, pero honestamente, ella ya no sabía lo que en verdad sentía.
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