Los días pasaban y Rachel Morgan siempre se aseguraba de encontrar un espacio en su día para tratar de seguir trabajando en todos los asuntos relacionados con Cedar Creek. A pesar de que era una abogada experimentada, del tipo que lo había visto todo a lo largo de su carrera, se había sorprendido mucho al ver cómo una mujer tan joven como Samantha había logrado recopilar tanta información sobre esta empresa, habiendo sabido ganarse el apoyo de su pueblo al mismo tiempo.
Y la abogada justo estaba pensando en la joven, cuando su teléfono comenzó a sonar. Era Samantha Davis, quien estaba interesada en verla en persona de nueva cuenta, para hablar un poco más sobre todo el asunto de Cedar Creek. Aparentemente, tenía nueva información sobre todo ese lío y estaba muy interesada en compartirla con ella. Rachel, sin dudarlo, aceptó la invitación. Pero un par de dudas la asaltaron de pronto. ¿Qué estaba haciendo Samantha en la ciudad? En Cedar Creek, la familia de ella le había dicho que la joven se encontraba ocupada cuidando a una tía enferma en la capital, además de tener un trabajo de camarera que la ayudaba a mantenerse, pero que su principal trabajo era dar tutorias a estudiantes de escuelas privadas en las áreas de matemáticas e informática. Además, la de ojos verdes. hasta el momento, parecía en no tener problema alguno con enviarle exclusivamente mensajes de texto. ¿Por qué de repente quería verla en persona?
A pesar de todas sus dudas, la robusta abogada accedió a reunirse con la joven mujer en un elegante restaurante ubicado en el sur de la ciudad. Francamente, esa elección la sorprendió un poco. La joven amante de la informática no parecía ser de las que disfrutaban asistir a ese tipo de lugares, pero después de todo, la gente siempre tiene sorpresas escondidas. Llegó el día, y Rachel estaba sentada en una mesa del lugar, revisando su teléfono en busca de información sobre otro de sus casos, cuando de repente, una mujer menuda de cabello rubio y anteojos negros se le acercó.
—¿Disculpa, quién eres?— respondió la abogada al ver que la misteriosa mujer se acercaba a ella, con una sonrisa en el rostro. —Estoy aquí esperando a un cliente, así que, por favor…—
—Bueno, no esperes más. Aquí estoy—, sonrió la mujer de las gafas, quitándoselas para dejar al descubierto un par de ojos verdes.
Rachel sintió que su corazón dio un vuelco cuando miró hacia arriba y vio los familiares ojos verdes de Samantha Davis. Ella no podía creerlo. Samantha llevaba una peluca cuando se conocieron, y Rachel no tenía idea de que la joven parada frente a ella era la misma con la que había hablado por primera vez en Cedar Creek, la misma mujer valiente decidida a salvar su ciudad natal.
—¿Sam? ¿Eres tú?—, tartamudeó la abogada. —Perdón por decirte esto, pero todo el asunto del disfraz y la peluca es algo un poco extraño para mí
—Sí, soy yo, pero no te preocupes, Rachel, las cosas se van a poner más extrañas— se rió la joven mujer, señalando el logo de NorthStar Energy estampado en su chaqueta.
El corazón de Rachel se encogió cuando vio el logotipo de NorthStar Energy en la chaqueta de Samantha. —¿Qué haces usando eso?— preguntó la abogada, sin tener idea alguna de lo que pasaba.
Samantha se sentó frente a Rachel y comenzó a explicarle todo elasunto. —Conseguí un trabajo con NorthStar Energy—, dijo la joven. —Sé que suena loco, pero escúchame. Lo hice para poder obtener información privilegiada sobre sus operaciones de perforación y cómo están afectando a Cedar Creek. He estado recopilando pruebas y creo que he encontrado algo que podría ser una pieza de información sumamente importante en la demanda contra ellos
Rachel se quedó inmovil al escuchar esas palabras. No podía dar crédito a lo que la joven le decía.
—Sam, eso es increíblemente arriesgado. Podrías meterte en serios problemas si te atrapan
—Lo sé—, dijo Samantha. —Pero tenía que hacer algo. No podía simplemente sentarme y verlos destruir nuestra ciudad. Y ahora tengo algo que podría ayudarnos a ganar este caso. Solo necesito tu ayuda para sacarlo a la luz.
La bogada de ojos azules dudó por un momento, considerando los riesgos y los posibles beneficios. Sabía que Samantha tenía razón, que necesitaban toda la ayuda posible para ganar este caso y proteger a Cedar Creek. Pero la idea de que la muchacha fuera atrapada y enfrentara consecuencias legales, sin duda alguna, resultaba bastante perturbadora.
—Sam, aprecio tus enormes esfuerzos, pero no puedo involucrarme en nada que pueda ponerte en peligro—, dijo la corpulenta abogada con firmeza. —Encontraremos otra forma de usar la información que has recopilado, pero no va a ser tan fácil hacerlo, ya que fue obtenida ilegalmente. Lo siento
Samantha parecía decepcionada, pero comprendía el trasfondo de las palabras de la abogada—Lo entiendo—, dijo ella. —Solo quería intentar hacer algo importante para ayudar a la causa. Pero entiendo que tenemos que hacer las cosas como dictan las reglas
Raquel asintió con firmeza. —Aprecio tu dedicación a Cedar Creek, Sam. Y no te preocupes, juntas encontraremos una manera de usar las pruebas que has reunido. Solo tenemos que usar nuestra creatividad para encontrar una respuesta.
Después de eso, Rachel y Samantha pasaron las siguientes horas discutiendo las posibles vías legales que podrían tomar para usar la evidencia que Samantha había recopilado sin infringir ninguna ley. Fue un desafío difícil, pero la abogada confiaba en que podrían encontrar una manera de que todo saliera como lo habían planeado.
Al final, entre las dos idearon un plan que consistía en presentar una solicitud de la Ley de Libertad de Información por los documentos que Samantha había recopilado, así como pedir un permiso para usarlos como evidencia en una demanda civil contra NorthStar Energy. No era algo cien por ciento seguro, pero Rachel tenía la esperanza de que fuera suficiente para que el rumbo de la demanda fuera a su favor
Unas semanas más tarde, Rachel llamó a Samantha con buenas noticias. —Se nos ha concedido acceso a los documentos lograste reunir—, dijo la ojiazul. —Y los vamos a poder usar como evidencia en la demanda civil contra NorthStar Energy. No es una victoria total, pero creo que es un gran paso en la dirección correcta.
Samantha se llenó de alegría al escuchar la noticia. —Gracias, Rachel—dijo la joven. —Eres una abogada increíble, y no podría haber hecho nada de esto sin tu ayuda.
Raquel sonrió desde la distancia. —Es mi trabajo luchar por la justicia, Sam. Y en este caso, la justicia significa proteger a Cedar Creek. Estamos juntas en esto
Se acercaba el momento de comparecer ante el tribunal, junto con el momento de tener matar legalmente a Sarah Lewis. Samantha sabía que no iba a ser tarea fácil hacerlo sin despertar sospechas en los demás empleados, porque al fin y al cabo no eran estúpidos. ¿A quién no le parecería extraño que una muchacha que tenía menos de tres meses de haber comenzado a trabajar allí desapareciera repentinamente? Seguramente investigarían hasta el final, pero a ella no le importaba demasiado. Sabía que valía la pena arriesgar cualquier cosa para asegurarles un futuro mejor a los habitantes de su ciudad natal.
Su corazón de pronto dio un vuelco al pensar en Henry. Quizás él sería uno de los que más extrañaría a Sarah... Después de todo, el chico de ojos azules era uno de los pocos empleados que se había tomado el tiempo de conocerla un poco mejor. Al ver que ella, casi sin darse cuenta, había sonreído al pensar en él, Samantha sacudió la cabeza, como si quisiera apartar cualquier pensamiento sobre ese muchacho de su mente. No había tiempo para el amor. Primero tenía que buscar justicia.
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