Investigando a la empresa

Rachel Morgan había sido una vez joven. En la universidad, la habían arrestado un par de veces por participar en un par de protestas que se habían salido de control en el campus. Ella sabía más que nadie lo que era ser joven y querer cambiar el mundo sin importar las consecuencias.

Pero los años pasaron y las innumerables amenazas de poderosos ejecutivos le hicieron entender que en muchas ocasiones la vía legal es la única forma de conseguir lo que quieres sin exponer tu vida o la de tus seres queridos en el proceso. Entonces, cuando Samantha le dijo que estaba trabajando con un grupo activista conocido como  "La Resistencia", la experimentada abogada no pudo evitar sentir un nudo en el estómago.

Por mucho que Rachel admirara la pasión y la dedicación de los activistas, sabía que acabar con una empresa como NorthStar Energy requería una planificación cuidadosa y gran experiencia legal. Entonces, decidió tomar el asunto en sus propias manos e investigar a la compañía ella misma.

Rachel pasó largas horas revisando documentos legales, informes financieros y artículos de noticias, buscando cualquier señal de actividades poco éticas por parte de NorthStar Energy. También contactó a su red de contactos en las comunidades legal y comercial para recopilar más información.

Mientras tanto, Samantha seguía reuniéndose con Bobby y Greg cada vez que podía para intercambiar información. El profesor universitario estaba haciendo todo lo posible para comunicarse con colegas de todo el país para poder demostrar con datos tangibles el daño ecológico sufrido en las áreas del país donde NorthStar Energy o una de sus empresas afiliadas habían realizado trabajos de perforación. Bobby, por su parte, se había sentido relegado al principio, ya que lo único relevante que había podido hacer era difundir en internet lo sucedido en Cedar Creek, buscando que más personas se interesaran en apoyar a los habitantes del pequeño pueblo o por lo menos,  en dar su testimonio en contra de la empresa.

Pero la fortuna pronto sonrió al joven músico. Para su sorpresa, fue invitado a ser ingeniero de sonido en un evento organizado por NorthStar Energy, para celebrar su alianza con una empresa de telecomunicaciones coreana muy famosa.

El hombre de la espesa barba aceptó sin dudarlo. No tenía miedo de ser descubierto, ya que otros miembros del grupo le habían enseñado desde el principio los mejores métodos para poder hacer activismo en línea sin exponer su identidad personal. El joven le pidió a Sam que asistiera al evento con él, pero ella le dijo que no era una buena idea, pues habiendo trabajado unos meses en la empresa, era probable que alguien aún la reconociera, o al menos, se diera cuenta de su parecido con una ex empleada llamada Sarah. Entonces se decidió que lo mejor sería que Melissa acompañara a Bobby al evento, para tratar de recopilar información.

Así, los dos decidieron ponerse sus mejores galas, teniendo cuidado de elegir aquellas prendas que no mostraran demasiada piel, con el fin de poder ocultar un micrófono espía cada uno.

La velada transcurrió sin mucho alboroto. Bobby, por su parte, estaba haciendo un esfuerzo enorme para realizar su trabajo con una sonrisa que se viera natural en la cara. Viniendo de una familia de clase baja, era realmente obsceno para él ver cuánto dinero podían gastar estos ricos en una sola noche. Con lo que costaba una sola botella de champán, una familia podría haber sido alimentada durante al menos tres días. Pero la gota que derramó el vaso fue que uno de los invitados, "accidentalmente", le vació encima una copa de champán.

—¡Oye, qué diablos te pasa!— gritó el músico, limpiando con cuidado su consola de control, asgurándose de que la misma no sufriera ningún daño

—Ni te enojes—, respondió el hombre fuerte que le había vaciado la copa de alcohol. —Tu equipo no vale ni un centavo

El músico tuvo que hacer el mayor esfuerzo de su vida para limitarse a asentir y seguir limpiando su equipo con absoluta dedicación. Melissa, por su parte, supo desde el principio lo que tenía que hacer para obtener un poco de información. Por eso, había ido elegantemente maquillada, y se había asegurado de elegir un vestido que tuviera un elegante escote, para así resaltar la parte más llamativa de su anatomía.

La joven se deslizó por el elegante salón de baile, con la soltura de una experimentada bailarina que sabe moverse a la perfección por el escenario. Fue cuestión de minutos antes de que varios de los caballeros presentes se acercaran a ella, queriendo entablar una conversación.

Con una simple sonrisa y algunos gestos coquetos, la pelirroja pudo recopilar mucha información en cuestión de minutos. Aprendió cuán frívolos eran muchos de estos hombres, preocupados únicamente por conseguir amantes que pudieran exhibir en eventos sociales, como si ellas fueran simples piezas de joyería. La joven se sintió completamente asqueada al darse cuenta de que casi todos los presentes estaban metidos hasta el cuello en algún tipo de negocio ilegal. Sabía que si la policía llegaba en ese momento y escuchaba lo mismo que ella, seguramente llevaría a la mayoría de los presentes detenidos sin duda alguna. Pero no tenía tiempo para pensar en ellos. Sabía que tenía que concentrarse en un solo hombre. Por eso, no pudo evitar sentirse como la mujer más afortunada del mundo cuando, sin que ella hiciera nada, William Vandervilt se le acercó.

Había escuchado mucho sobre él por parte de Samantha y La Resistencia, y ahora tenía la oportunidad de recopilar información directamente de la fuente. Puso su mejor sonrisa y entabló una pequeña charla con el director ejecutivo, mientras prestaba atención ante cualquier información que pudiera resultar útil.

Mientras la conversación continuaba, Melissa notó que Vandervilt parecía estar bajando la guardia. El hombre habló abiertamente sobre las operaciones de la empresa, sus planes de expansión y sus batallas legales en curso.

Cuando se le preguntó acerca de Cedar Creek, no pudo ocultar la expresión de disgusto que se formaba en su rostro, mientras le decía a Melissa en tono bajo: —No hicimos nada malo. No es nuestra culpa que estos campesinos nos quieran culpar de todas sus desgracias

Melissa hizo un esfuerzo sobrehumano por no abofetearlo en ese instante, al escuchar como ese hombre se refería a los habitantes de su pueblo. Disculpándose con el pretexto de ir al baño, la joven apagó el micrófono que tenía escondido en el broche de su vestido, con un gran gesto de satisfacción en su rostro. No podía arriesgarse a que la descubrieran, ahora que había obtenido buena información.

—¿Como te fue?— Mel le preguntó a Bobby mientras los dos regresaban a Cedar Creek. A pesar de que vivía a unos quince minutos de la pelirroja, por caballerosidad había decidido acompañarla a su casa.

—Digamos que me llovió sobre mojado—respondió el joven de barba oscura con una sonrisa melancólica. —Pero a ti siquiera necesito preguntarte cómo te fue. Pude ver que a pesar de que su esposa estaba allí, el Sr. Vandervilt te estaba queriendo devorar con la mirada. ¿Al menos le sacaste alguna buena información de él?

—Bastante información, pero no quiero hablar de eso ahora—, respondió Mel, antes de que un gran bostezo escapara de sus labios rojos. —Después escucharás todo lo que conseguí, cuando nos reunamos con los demás

Los dos intercambiaron sonrisas. Todavía tenían un largo camino por recorrer, pero por hoy, sin duda alguna habían conseguido una gran victoria.

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