Nerea
Me tiré sobre el colchón con las manos detrás de la cabeza y las piernas cruzadas mientras comenzaba a contar. A los pocos minutos sentí que la puerta se abrió y ni siquiera miré, ahora va a probar que no es el único que puede ignorar.
—¿Qué crees que haces aquí? —Más callada que un ratón—. Te hice una pregunta Nerea.
—¡Oh! ¿Sabes que existo? Hasta ahora no has necesitado verme ni hablarme.
Siento que bufa fuertemente y sin esperármelo me carga en su hombro por lo que grito.
—Puedes dejar esa gritería, no es necesario que todos se enteren de que te llevo a nuestra habitación.
—¿Ahora quieres esconderme?
—¿Estás loca o tienes deseo de pelear?
—Tengo deseos de sacarte los ojos por haber sido tan desagradable todos estos días, bájame, yo puedo caminar.
—Nerea, vamos a hablar cuando estemos en nuestro cuarto.
—¿Y si no quiero ir?
—¿En serio quieres molestarme más?
Solo solté el aire con rabia, qué infantil estábamos siendo, peleando mientras me lleva como saco de papa y todos nos miran. Nada más negué y lo dejé hacer, bien puedo gritarle cuando el estómago deje de brincarme. En nada estábamos en nuestro cuarto, el cual me dedique a observar, pues nunca había estado en él y estoy segura de que muchas cosas fueron cambiadas, se ven demasiado femeninas para haber sido el lugar de un hombre.
—¿Este era tu cuarto?
—No, mi madre nos hizo preparar una habitación de pareja.
—Eso lo explica todo.
—Nerea. —Me giro a verlo—. Yo... siento mucho lo inmaduro que he sido en estos días, no quería hacerte daño. Es solo que…
—¿Qué?
—La rabia de esa pelea cuando se disolvió me llevo a desearte y no podía tenerte, entonces por eso yo…
Ahora entendía qué había sucedido, simplemente estaba controlando sus deseos por mí. Bueno, yo también lo quiero, así que porque no, ahora puedo hacer lo que quiera. Me acerqué y lo jale hacia mí, pues era mucho más alto que yo, ya cerca lo bese con toda la pasión que encontré. En minutos termine sobre sus caderas y estampada contra la pared, respire para disimular el dolorcito que sentí en las costillas. En nada mi blusa estaba en el piso hecha jirones, lo cual demostraba su fortaleza, por suerte no la aplico por completo sobre mí.
Luego de unos minutos el calor comenzaba a llegar a niveles insoportables y los deseos comenzaban a manifestarse en nuestros cuerpos. Necesitaba comenzar a liberar la presión que se estaba juntando en mi bajo vientre cuando sus ojos se perdieron. Eso solo significaba una cosa, alguien le está hablando mentalmente, magnífico, esto acaba de terminar.
Bufó dándome la razón así que le di golpecitos en las costillas para que me dejara bajarme. Unió su frente a la mía, respiro y me pidió disculpa mientras me besaba diciendo que me iba a compensar. Nada más sonreí y lo dejé ser, una buena ducha ayudará, y exactamente eso fue lo que hice cuando se marchó, para luego entrar en la cama y dormir. El viaje me había agotado y aunque estoy curada aún siento cierta molestia en el cuerpo.
Aunque parezca extraño, Izan y yo no hemos podido coincidir, se va al amanecer y llega cuando estoy rendida. Comienzo por sentirme realmente molesta y necesito desahogarme, pero con quien, su hermana le dirá y Bia también le contará al delta como forma de ayudarme. No, no necesito que alguien me haga ver como que estoy rogando por su atención. Así que voy en busca de quien sin duda alguna me apoyara, Sara. Esta no sale de casa del beta, no la deja moverse de allí, pero voy a cambiar eso.
—¿Quién es?
—Alex, soy Nerea.
Abre la puerta asombrado y solo pestañea por lo que le alzo las cejas.
—Perdona Nerea, es solo que me sorprende verte aquí.
—¿Por qué? Sara es una amiga y vine a verla si no te molesta. Quiero enseñarle la zona y que conozca a los demás, deberá hacerlo, ya que será la futura beta de la manada.
—Cierto… Claro, pasa, ella está adentro, yo debo ir con Izan.
—Por supuesto, ve tranquilo, yo la cuidaré bien.
—Claro, gracias.
Cuando se va solo lo miro con mala cara, malditos lobos controladores, en serio, creen que pueden controlar a un Lamar. No tengo que entrar mucho cuando Sara viene a mi encuentro y agarrándome del brazo me hace salir de la casa.
—Sácame de aquí o pienso asesinarlo en serio.
—Bueno, no me equivoqué en suponer que no es tan fácil amarrar a una Lamar.
—Que sea mi pareja no quiere decir que tiene todo el poder sobre mí, quizás funcione así para otras parejas, pero por mis visiones sé que no es tan fácil con nosotros.
—¿Has tenido más visiones?
—Si, pero no puedo contarte aquí y además sé que tú también te estás ahogando y necesitas contarme cosas.
Abrí los ojos en grande y la dejé guiarme hacia el bosque hasta llegar cerca de un río donde nos sentamos a hablar.
—¿Qué has visto?
—Nuestra familia fue en un tiempo poderosa, hasta que fuimos traicionados. La mayoría de los que hemos sobrevivido ha sido porque nos han dejado como huérfanos en puertas que nos han salvado. Mi madre lo hizo y estuve segura hasta que Alejandro me encontró y de alguna forma supo que era.
—Por Dios, qué precio tan alto por ser…
—Fuertes, increíbles, con poderes.
—Todos ellos los tienen también.
—Si, pero no todos pueden dar razas puras y aunque ya eso no importa en estos tiempos, todavía algunos sueñan con eso.
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Comments
luz dary cárdenas lenis
Uff que calor para cuando consuman su unión. Sara debe demostrar su dominio de Lamar que es, sino para que se libero si va estar en las mismas aunque de diferente manera.
2023-02-25
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