Izan
Mi padre no quería traerme a la reunión, pero en cuanto le dije que mi luna no iba sin marcar a ningún lado sin mí, entendió de que estaba hablando. El solo pensar en mi pareja sola en ese clan se me eriza la piel y siento que puedo enloquecer. Ya han sucedido desapariciones de algunas mujeres sin pareja en ese lugar y aunque se han buscado nunca se encontraron. Nadie me quita de la cabeza que es ese desgraciado del alfa, todos saben que es un tirano que aterroriza a su gente y es capaz hasta de asesinarlas si tratan de huir. Como sucedió con el que llego hasta nosotros un día, tan malherido que solo sobrevivió para contarnos parte de los abusos, por desgracia no pudimos hacer nada para acusarlo. Por eso ni loco le voy a permitir que se lleve lo que es mío si le pone los ojos encima y se le ocurre pensar que está libre al no verla marcada.
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Bueno, solo ha sido el empezar del viaje y ya estaba sufriendo, mi Diosa, como rayos voy a mantenerme alejado. Cada vez se cierra más nuestro espacio y temo que no podré controlarme al paso que voy. Es que ni siquiera puedo dejar de mirarla o gruñirle al que se atreva a verla. Mi beta está disfrutando en grande el verme hacer papelazo tras papelazo, pero no voy a sentirme avergonzado porque todos pasamos por eso. Me doy cuenta de que es así cuando varios de los guerreros solo inclinan su cabeza en señal de respeto y aceptación. Por eso nada más observo a mi beta y le digo mentalmente que el que ríe de último ríe mejor. Ya disfrutaré en grande cuando encuentre a su mitad y le toque a él perder los cabales.
Solamente me recuesto y cierro los ojos, Nerea está tensa, sé que sabe que la observo y no deseo hacerla sentir peor. Yo quiero poder arrancarme el corazón y limpiarlo de todo odio para poder entregárselo limpio, pero sigo sin descubrir cómo hacerlo. Y si solo dejo que todo lo que siento me domine finalmente dejando todo en manos del destino o si trato de que seamos amigos, ¿funcionara? Mis pensamientos terminan con la voz del piloto pidiendo que nos aseguremos que vamos a aterrizar.
Cuando estamos al fin en la pista casi desciendo corriendo, odio los aviones, ja, si Nerea se entera menos me querrá. He visto en su canal como amaba viajar y cuanto disfrutaba conociendo nuevos lugares. Carla fue la que me lo mostró y también de paso conocí a su ex prometido por un viaje que hicieron juntos. Se veían felices como pareja, pero según mi hermana él le rompió el corazón y es increíble que lo haya superado sin pensarlo dos veces. Ella decidió dejar ir ese dolor y yo, en cambio, me aferro a este para recordar no volver a dejar que me hieran. Por años ha sido así, sin embargo, ahora que quiero yo también olvidar no conozco la salida.
Recostado al auto respiro con fuerza y me fijo en que todos han descendido menos ella. Chica lista, se cree que al bajar de última viajara separada de mí, pero le espera una sorpresa. Y es evidente que tenía razón, ya que tuve que aguantar la risa cuando asomo por la puerta del avión y me vio, su cara casi me hace carcajearme. Poniendo los ojos en blanco desciende y entra sin querer mirarme, solo decide que el paisaje es más interesante. Mientras que yo nada más tengo ojos para observarla como depravado obsesivo, mi mano cobra vida y rozo la suya. Fue agradable sentir que su piel siente mis ondas y la sacuden ligeramente.
Pero todo mi buen humor desaparece al cruzar las puertas de entrada del clan Corve, este pueblo aparentemente perfecto me produce asco, todo es tan falso, las personas no están vivas. Sin dudarlo le advierto que no ande sola, por nada del mundo deseo que le suceda algo. Ella solo agradece y veo que se muere por alejarse de mí, duele, pero de nuevo no puedo culparla por eso. Trato de dejarlo ser, por ahora ya he empujado lo suficiente mi suerte, así que al bajar del carro me concentro en quien nos recibe.
Lo primero que noto es que sigue siendo el imbécil de siempre, queriendo hacerse el poderoso. Lo segundo, es que la chica a su lado se ve… ¿asustada? Nerea al parecer lo siente también porque está tensa, veo que mira a Alex y me pregunto por qué. Hasta que lo veo, maldita suerte la mía, esa chica es su pareja. Debo sacarlo de aquí antes de que cometa una locura, así que con la ayuda de uno de los guerreros me disculpo alegando que se me quedo algo importante en el avión. Y justo ahí estábamos, atando a mi beta a una silla para evitar una guerra.
—Izan eres mi amigo y mi futuro alfa, pero no tienes derecho a hacer esto.
—Si no lo hago provocarás una guerra, dime, esa es la forma en la que quieres a tu chica. ¿Haciéndola la Elena de Troya?
Me miro serio y luego bajo la cabeza.
—No, no quiero que le suceda nada a nuestra gente.
—Entonces confía en mí para resolver esto.
—Okey.
Lo dejé allí junto con el guardia, no podía soltarlo sabiendo que uno no manda en sí cuando descubre a su mitad. Por lo que volví a hablar con mi padre quien quedo como yo, lleno de preocupación porque un alfa, se atreviese a tomar lo que no le pertenece. No es que no suceda, pero de ser así normalmente es de mutuo acuerdo, luego de que hayan decidido renunciar a sus parejas o estas hayan muerto. En fin, si ocurre es en situaciones tan puntuales que se acepta, sin embargo, en este caso, ella no ha renunciado a su pareja y se nota su incomodidad.
Tanto a mis padres como a mí nos parece extremo lo que haremos, pero no queda de otra, tendrá que rechazar a Alex frente a todos o escogerlo. Esperaremos al último día para hacer esto, pues esta reunión es importante también luego de lo que sabemos sobre los ataques. Es necesario advertir a todas las comunidades. Por lo que así pasamos los días entre reuniones, intercambios entre alfas y vigilancia sobre Alex, ni siquiera tengo tiempo para Nerea. Aunque no la he dejado sin vigilancia y por lo que me han dicho, se ha reunido a escondida con la tal luna. Eso podría ser peligroso, pero no puedo impedírselo.
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