Nerea
Dirijo mi mirada a quien me llama y reconozco a Ela, le sonrió porque desde que llegue ha sido un amor conmigo. Además, es la primera persona a quien dejó entrar.
—Qué bueno verte despierta mi niña, pensamos que nunca volverías a despertar.
—¿Cuánto…?
¿Mi voz? Me duele la garganta de repente y trato de tragar a ver si mejora.
—Espera, necesitas agua. —Se levanta y vuelve con un vaso, me ayuda a incorporarme y me da de beber. Siento que mejora, aunque molesta su poco—. Así, con calma para que no te ahogues. Bien…
Me deja caer en la almohada y se mueve para dejar el vaso en la mesa a mi lado.
—¿Cuánto tiempo llevo aquí?
—Tu voz va a mejorar con los días, no te preocupes y llevabas dos semanas dormida hasta hace unos días. Aunque la verdad es que no es difícil de imaginar que descansaras tanto con el golpe que tienes en la cabeza. Sin contar que volviste a lastimarte la pierna que te habías roto y aunque tu recuperación es buena, así todo no es posible que te recuperes como…
—¿Cómo ustedes?
—Bueno… yo siento mucho que te hayas tenido que enterar de esa manera lo que somos y que mi hijo, tu pa…
Veo que se pone nerviosa y evita mirarme, lo que me hace sonreír. No tiene idea de que todo ha cambiado y que ahora ya no me provocan miedo. Tengo una nueva meta de vida que cumplir y por eso, acepto que debo quedarme aquí si quiero lograr lo que prometí.
—Ela, sé que son y quien es tu hijo, pero nada de eso me interesa. —Me miro asombrada—. Quiero decir con esto, que si la vida me ha dado otra oportunidad es porque aquí es donde debo estar. No me interesa que son o quienes son, no han hecho nada malo. Solo quiero, si se puede, quedarme aquí y ayudar de alguna forma. No lo sé… —En eso se me ocurre una idea que quizás nos beneficie a ambas. Mi objetivo de vida ha cambiado y debo encontrar a los míos en secreto—. De hecho, tengo una idea… —Respiro, pues he hablado mucho y molesta—. Usted se quejaba de tener mucho trabajo y no tener apoyo real a su lado, ya que Zenya tiene sus tareas también.
—Si, así es.
—Déjeme quedarme y ser su secretaria. —Me mira con duda y veo que no entiende bien lo que deseo—. Prometo solo hacer lo que se me ordene, pero será una forma de ayudar. Puedo trabajar en cualquier cosa, no obstante, tendrá que ser lejos de los demás, pues ya todos saben que yo…
Dejo de mirarla porque mis mejillas se pintan, siento como suspira.
—Entiendo… tienes razón, ahora que todos saben quién eres, solo habrá aquellos aduladores que querrán algo de ti o los verdaderos que te querrán. Ninguno de los dos es bueno, no te permitirán trabajar como deseas, siendo útil. Y te entiendo… todas las lunas queremos ser personas capaces de aportar.
La miro al escuchar esa palabra.
—¿Quiénes son las lunas?
—¡Oh! —Se ríe—. Cierto, no sabes nada de nuestro mundo, es por eso por lo que debo hablar sobre ese puesto que quieres con mi esposo. Él es el alfa de la manada y yo soy la luna de esta, la pareja del jefe y la segunda al mando. Todos los clanes tienen estas clasificaciones. —Respira al verme abrir los ojos—. No dudo de tu capacidad, pero debes aprender mucho para ser mi secretaria o mano derecha, sin contar que puedes correr peligro. Nunca he sabido que una luna tenga una secretaria.
—¡Puede decir que está entrenando a la futura luna!
—Pero mi hijo…
—Lo sé, no me acepta y… yo tampoco lo quiero.
—¿Cómo…?
Alcé mis manos en son de paz.
—No lo tome a mal, pero, aunque sienta cierta atracción por él, no tengo interés alguno, créame. Puedo superarlo y dejar que sea feliz.
—No es tan fácil chiquita, entre ustedes hay un vínculo…
—Que puso el destino… lo sé... —y para rematar algo me dice que no debo irme de aquí y que mi lugar está a su lado. Pienso con tristeza para luego mirarla—. Prometo que aprenderé rápido y puedo defenderme por mí misma, no importa que empleo me da, solo necesito trabajar, ser útil como ya dije.
Toma mis manos entre las suyas.
—Muy bien, déjame hablarlo con Boris y te daré una respuesta pronto.
—Gracias.
Me sonríe y luego se va para dejarme pensando en cómo ha sido mi vida hasta ahora. Me volví una influencer que viajaba por el mundo entero mostrando los maravillosos lugares de los distintos países y amaba la libertad de ir a donde quisiera. Muchos me conocían y era excitante ver a las personas reconocerme, compartir con ellas. Pero también era fantástico regresar a casa, pues tenía una pequeña familia a la que volver y una pareja que creía que me amaba.
Hasta que llegué ese día y encontré a mi novio de años e incluso mi prometido, revolcado con mi madrastra en mi cama. Luego de eso fui a buscar apoyo en mi padre y descubrí que no era mi progenitor y que me odiaba.
Al final quise huir de todo y volver a lo único seguro, que era mi programa, pero alguien coloco una bomba en el avión en el que viajamos. Nos derribó en lo alto de una montaña nevada, el avión no se incendió enseguida, por suerte.
Cuándo me desperté, traté de buscar si había sobrevivientes. Sin embargo, solo yo sobreviví con una pierna rota.
Como pude, recupere mis pertenencias, tome algunas cosas del avión y me arrastre hasta estar lo más lejos posible. El fuerte olor a combustible me decía que pronto estallaría y no me equivoque, minutos después de salir se prendió y exploto.
De espalda, apoyada contra un árbol, busqué par de ramas y logré inmovilizar la pierna a puros gritos. Con la ayuda de un palo que tomé como bastón comencé mi viaje, no podía quedarme allí. Fue evidente que me intentaron asesinar, por lo que no podían saber que sobreviví, tampoco tenía a qué regresar, así que este era el giro que necesitaba. Debía descender, pero el frío era abrumador y aunque lancé bengalas que encontré en el avión por si había alguien cerca, nada funciono.
Cuando el frío me tenía totalmente acalambrada, comencé a creer que la supuesta nueva oportunidad ya no era tan buena, para nada. Estaba muriendo en un lugar alejado de todo, sola y con una vida por delante. Me burlé de mí misma, al final tanto esfuerzo e iba a morir como querían.
Así que termine por sucumbir ante las bajas temperaturas, el hambre y la sed. Bajar aquella montaña era imposible sin un equipo adecuado, me di por muerta y recuerdo que cuando se cerraban mis ojos, lo último que vi, fueron lobos. Lo mejor era morir rápido para no sentir el dolor al ser devorada, aunque ahora entiendo que no iban a comerme. Solo estaban allí para ayudarme, pero quién se iba a imaginar semejante cosa.
Lo cierto es que cuando volví a dar el sí, me encontré en este mismo hospital. Y estuve un mes recuperándome de todo lo que sufrí, no nada más quebré mi pierna, tenía otras lesiones. Al final me enamoré de este lugar y pensaba quedarme hasta que paso toda esa locura con mi supuesta pareja del destino.
En cierta forma le agradezco este segundo encuentro cercano a la muerte, pues pude recordar todo lo que escondía mi mente e incluso me siento diferente.
Creo que tiene que ver con mi secreto de que no soy tan distinta a las personas de aquí, al final soy algo más que un ser humano y creo que mi cuerpo comienza a entenderlo. Es como abrir el chakra del tercer ojo, la comunicación espiritual, la conciencia y la percepción de que soy algo más y esto se ha hecho presente. Mi cuerpo ha comenzado a cambiar y no tengo ni la menor idea en que forma lo está haciendo, más algo pasa. Lo he ido descubriendo a medida que han ido pasando los días.
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Comments
Viviana Bustos Aldana
Aquí si son lunas 🌛 no me perderé 🙊🙊🙊
2024-11-22
2
Mi cielo Hernandez
recién la empiezo todavía no estoy concientizada
2023-10-10
1
Hecate ⚡🐍🔥🗡️
no entiendo que el destinado la engaño con la madrastra quien es la mujer que dice ser luna y Boris cuando fue el accidente de avión y el de auto la madre está muerta cuántas dudas mmmm
2023-09-10
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