Nerea
Por ahora lo dejo ser y riendo enlazo mi brazo con el de Bia para seguir el camino. Hasta que a cierta distancia Carla nos ordena detenernos, la miro preguntando que sucede y solo me hace seña de silencio. La obedezco y avanzamos lentamente una detrás de la otra, los pelos de la nuca se me erizan y sé que eso es peligro. Siento un leve gruñido en mi espalda y me giro justo cuando algo salta sobre mí, logro esquivarlo y gritar cuidado. Pero en nada estábamos rodeados de… ¿gatos gigantes?
—¿Qué diablos son?
—No lo sé, Bia, alguna idea.
—Por su aspecto parecen yaguarundis, lo cual es extraño, prefieren las zonas tropicales si no me equivoco.
Los vi tratando de rodearme solo a mí y eso no me agrado, creo que tiene algo contra mi persona.
—Nerea.
—Si, ahora no es buen momento Neri.
—Ellos piensan que eres una humana y los odian, trataran de matarte si no me dejas ayudarte.
—Okey… ¿cómo hago entonces?
—Has contacto visual con uno, con el que está frente a ti, es el Alfa.
—Lo intentaré.
Lo miré directo a los ojos luego de plantarme firme en el suelo, creo que me creí la protagonista de una película, haciéndome la valiente cuando estaba muriéndome de miedo.
—Muy bien, ahora relájate y dile algo.
—¡¿Qué le diga algo?! Hola gatico lindo no me hagas daño(?)
—No seas idiota, eres una futura Luna, hija de un Alfa y un Lamar, date tu respeto.
Eso me golpeo, no voy a decir que no, pero tenía razón en algunos puntos, era hora de que comenzara a aceptar lo que soy de forma real. Concentré mi mirada en el animal y pensé en un mensaje contundente.
—Alfa yaguarundi, mi nombre es Nerea y soy la secretaria de la Luna de esta manada, si me escucha sabrá que no soy una simple humana.
No dejo de gruñirme en ningún momento y por eso pensé que quizás no había funcionado el envío del mensaje.
—¿Qué eres?
Me tomo de sorpresa y pegué un brinco que hizo que las otras chicas se alteraran, así que tuve que calmarlas asegurándolas que todo estaba bien. Volví a mirar al animal frente a mí.
—Lo que soy no es algo que pueda informar, pero tenga la seguridad de que no soy humana. Solo confié en mí y dígame por qué están aquí en territorio de lobos, estas dos chicas que me acompañan no dudaran en pelear y lo que es peor si algo les pasa, no terminará bien para su gente.
Miro a mis amigas, no puedo decirle el estatus que ocupan en la manada, pero puedo darle pistas y quizás entre en razón. Al parecer funciono porque minutos después sus acompañantes dejaron la postura de ataque y se sentaron en modo de espera.
—¿Qué sucede?
—Tranquila Carla, no van a atacarnos, por favor solo relájense.
—¿Cómo lo sabes?
Vi que Bia me miraba y cerré los parpados lentamente para volver a mirarla, ella tomó el brazo de Carla y la alejo un poco.
—Confía en nuestra amiga, si ella dice que está bien, pues lo está.
Agradecida volví mi mirada al alfa frente a mí.
—Veo que tienes cierto poder sobre ellas.
—Se llama amistad.
—No, hay algo más que ejerces, al menos sobre una, siento en ti algo especial.
—¿Eso importa ahora?
—Como alfa de mi manada soy responsable de ellos y ahora mismo todo es importante para mantenerlos vivos.
¿Mantenerlos vivos? Algo me dice que están huyendo y que el sitio que pretendía tomar para entrenar es su refugio.
—Su familia… está escondida en aquel sitio, ¿cierto? Por eso nos rodeó, para que no pudiésemos llegar y porque creía que era humana.
—Así es…
—Entiendo que no confíe en mí totalmente para contarme qué sucedió, pero tendrá que pensar en hablar con el Alfa o estará en serios problemas. Usted mejor que nadie debería entender cuan territoriales son los jefes de manadas.
—Lo sé, pero no estaba seguro de que nos fuesen a oír sin atacarnos primero.
En eso la voz de Neri interviene.
—Nerea, ahí vienen el Alfa y su hijo junto con otros, son alrededor de quince.
—Demonios, Carla los debe haber llamado. Alfa, necesito que confíe en mí, ya vienen. Pónganse detrás de mí y hablaré en su nombre, más le vale no estarme engañando o no tendré piedad.
Lo miré directamente y sentí que cierto poder se reflejó en mis ojos, lo confirmé porque los ojos del jefe se abrieron mientras asentía. En nada él y sus compañeros se ubicaron tras mi espalda
—Bia, Carla, pónganse más adelante por favor.
Ellas caminaron y se ubicaron a la derecha delante de mí, en segundos enormes lobos se mostraron. Se detuvieron justo al lado de las chicas y el Alfa, fácil de reconocer, restregó su cabeza contra el brazo de su hija, a lo que esta respondió con caricias. Luego miro fijo hacia mi posición y gruño, vi por el rabillo del ojo que los felinos adoptaban posición defensiva.
—Alfa, no, relájese.
Le abrí la mano izquierda y le hice seña lentamente de que se echaran, no puedes invadir la casa de alguien y pedir refugio con las garras afuera. Por suerte entendió y todos adoptaron posición de sumisión, lo cual agradecí mucho.
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Comments
Viviana Bustos Aldana
Solo acaricia al gatito 😂😂😂😂
2024-11-22
1
luz dary cárdenas lenis
Oh vaya muy bien
2023-02-24
1