Nerea
Sabía que este dichoso vestido iba a provocar un problema, necesitaba ver a Sara con urgencia, me estaba poniendo nerviosa. Una mano se posó en mi espalda desnuda y el calor de esta me hizo sentir un delicioso sentimiento de paz y seguridad. Sabía quién era y alce mi cabeza para verlo, lo que observe me dejo sin respiración, era perfección en un traje. Se acercó hasta ponerse a la altura de mi oído.
—Me alegra saber que no soy el único que ha perdido la cordura cuando te he visto. Permíteme decirte que estás hermosa, robas el aliento de cualquiera.
Nos miramos a los ojos y le sonreí.
—Tú también estás muy bien.
—Gracias, tus ojos me lo han dicho claramente. —Se me escapo un resoplido y me cubrí la boca—. Por favor, Nerea, no te alejes de mi lado, sé que no tengo derecho a pedírtelo, pero hazlo por la manada. Si veo a otro tratando de estar cerca de ti me volveré loco y provocaré un serio problema para mi padre.
—¡No harás tal cosa!
Le dije mirándolo nerviosa.
—No mando en mí cuando te tengo cerca y lo sabes.
—Piensa en que no me quieres y que tu corazón ya tiene dueña, con eso lo superaras.
A veces soy de lo peor, pero lo siento no pude retenerme, sus cambios son latigazos en mi corazón. Voy a caminar, pero me toma del brazo y me hace mirarlo.
—Te quiero más de lo que crees y no tengo a otra en mi corazón, es solo que no quiero tener nada roto para cuando te reclame. —Abrí mis ojos en grande y justo en ese momento se acercó para darme un beso en la comisura de los labios—. No reniegues de esto mi luna, nada más dame tiempo para sanar y seré tuyo por completo.
—Buenas noches, Izan.
Esa voz… alfa Alejandro estaba frente a nosotros y al mirarlo vi como su mirada me recorrió con todo descaro, por suerte el de al lado no lo noto. Sin demora busqué a Sara y estaba ahí a su lado.
—Tenemos un problema, no podré dejar el lado de Izan.
—Ya me di cuenta, pero quizás podamos cambiar las cosas.
—¿Qué tienes en mente?
—El alfa está interesado en ti, entretenlo y yo tomare las pruebas. Nos veremos dentro de dos horas en el lugar señalado.
—Muy bien, hagámoslo.
Con eso comenzó el juego y era tan desagradable entretener a ese hombre, sobre todo con mi pareja al lado. Sus miradas, sus palabras y hasta su forma de apretarme a la hora de bailar fue repugnante. No sé cómo Izan lo soporto, pero solo se alejó, nada más se acercó antes de irse y me dijo que me apoyaría, comenzaba a preguntarme si sabía algo. Dos horas después me excusé para ir al baño, Sara me envió un mensaje de que todo estaba listo. En el lavado me quité los tacones y escape por la ventana del baño, tomé camino por los grandes jardines de la propiedad y encontré la mochila que había escondido con todo lo mío.
Lo que haría iba a destruir la confianza depositada en mí por la manada Dobre, pero Sara es familia también y no puedo dejarla, si Izan realmente sabe algo espero y me perdone el abandonarlo. No lo pensé más, únicamente corrí a través de las sombras internándome en el bosque para encontrarme con mi prima. Al vernos nos tomamos de las manos y en eso ella puso los ojos en blanco, lo cual me asusto, supuse que le estaba dando un ataque justo en ese momento. Mas, luego de gritar su nombre y sacudirla tres veces me dijo corre que ya viene. Y no pregunte de qué hablaba, solo alcé el vestido hasta mis rodillas y comencé a seguirla.
Correr descalza cuando no sabes es un poco doloroso, pero no me detuve a reflexionarlo, seguí adelante. Logramos llegar a la brecha por donde íbamos a escapar y eso hicimos, sin embargo, pude sentir que algo venía detrás de nosotras. Fue espeluznante, los pulmones me ardían y Sara estaba igual que yo agotada, temblando de miedo y frío. Logramos llegar al camino donde alguien la ayudo a esconder un auto, pero justo cuando íbamos a montarnos. Algo la agarro y la lanzo contra el piso.
—¡Sara!
Fui a correr para ver qué pasaba y ante mí apareció un hombre a medio transformar, era el alfa Alejandro. Lo miré llena de terror, como podríamos defendernos de algo así.
—Sabía que eras como ella, me alegra que hayas venido a mí, preciosa, te puedo asegurar que serás muy feliz en mis tierras.
En eso vi que mi prima se agarró a su cintura.
—¡Vete Nerea! ¡No dejes que te atrape, déjame!
Vi como la tomo por el brazo casi fracturándolo y haciéndola gritar de dolor para luego lanzarla contra un árbol, sentí el sonido de algo quebrándose.
—¡No! ¡Sara!
No se movió, mire al desgraciado y se reía, la rabia me cegó por completo de solo pensar que acababa de asesinar a mi única familia hasta ahora. Nada más veía rojo, mis manos comenzaron a temblar incontrolablemente y dolían. Siempre he sido alguien que piensa y planifica, pero esta vez todo se ha ido al traste. Escucho a Neri decirme que me controle, que aún no es el momento para esto. No la entiendo, pero el olor a sangre fresca me llega y sé que proviene de Sara.
Miro al hombre frente a mí, tiemblo por entero, siento que sonidos raros comienzan a salir de mí. Son gruñidos, quizás, no estoy segura, mi boca duele y mi vista ha cambiado, veo perfectamente en la oscuridad. El alfa me observa asombrado, sé que algo pasa conmigo, pero no tengo tiempo a analizar. Mi mente está nublada con dolor y rabia, necesito liberar todo o explotaré, así que cargo contra el hombre frente a mí.
Por supuesto que el combate es desigual, pero no voy a ser fácil, si voy a morir le daré batalla. Recordando lo que mi madre me enseño, ataco y aunque recibo heridas también las provoco. Me alejo todo lo que puedo de sus golpes, sé que si hace algo más que rozarme estaré muerta. Mi plan es al menos tratar de hacerlo retroceder y que me dé tiempo a recoger a Sara para escapar. En un golpe de suerte lo golpeo fuerte y lo hago tambalearse, tropieza y se golpea contra un árbol. Aprovecho ese momento para correr, como puedo recojo a Sara que aún respira por suerte y la monto en el auto. Pero justo cuando voy a ir hacia el timón soy lanzada por los aires y al caer me golpeo bien duro, creo que me ha quebrado una costilla.
Gimo de dolor mientras me sostengo el área afectada, lo veo acercarse y comienzo a arrastrarme para escapar. No puedo levantarme fácilmente, me he lastimado un tobillo también. Mas todo es por gusto porque me toma por el cabello y me retiene entre sus piernas, riendo comienza a subirme el vestido. Pretende violarme, no, eso no va a pasar, me defiendo como puedo, aunque es más fuerte, no dejo de pelear. Me golpea en las costillas y pierdo el aire, las lágrimas se me salen y sé que todo está perdido. Me preparo para el dolor, cuando siento que el peso que me aprisionaba deja de estar. Como puedo me doy la vuelta y veo a Izan peleando con el alfa, Alex está con él y solo sonrío. Me concentro en el beta, debe ayudar a Sara.
—Alex. —Me mira asombrado, ha reconocido mi voz—. Sara… está en el auto y necesita ayuda, ve.
Con eso cierro mis ojos y me dejo ir, espero que exista realmente el paraíso y que este lleno de flores.
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Comments
Viviana Bustos Aldana
Esto está muy emocionante 👏👏👏
2024-11-22
1
Cz Rz Mat
está muy buena la novela
2023-07-19
2
luz dary cárdenas lenis
Ay no ojala puedan salvarla y Nerea no le pase nada.
2023-02-24
2