Viajando juntos

Nerea

Llegué corriendo a mi habitación y lazando la puerta de esta me recosté sin aire pensando en que debo estar totalmente loca. Que acaba de suceder, porque dejé que me besara, no debí haberle correspondido. ¡Cielo santo!  Esto está mal Nerea, debes controlarte, no puedes caer en sus redes luego de decirle que vas a renegar de él. Siento una leve pena en mi interior y descubro que no soy yo quien la siente.

—¿Neri?

—Lo siento Nerea, esto está siendo muy difícil, sin quererlo se está formando la conexión entre nosotros. Su parte lobo está tratando de mostrarse a mí y si lo logra no creo que podamos escapar.

—No, eso es una mala noticia, si se reconocen sabrá lo que escondo, ¿verdad?

—Por regla del destino, las parejas no pueden esconder sus poderes. Cuando se aceptan es como pararse frente a frente desnudo y desvelar todo lo que poseen.

—Pues tendré que hacer algo para alejarnos de él, no voy a dejar que me encierre en este lugar. Es demasiado posesivo y como ha sido herido va a desconfiar de mí, por lo que impondrá reglas como mantenerme en el clan. No puedo aceptarlo, no puedo perdonarlo tan fácil y tampoco quiero un hombre con un corazón roto a mi lado.

—Te entiendo, tú decide.

—Gracias.

Luego de esa noche he estado bien ocupada en el campamento, ayudando hasta muy tarde. Cada vez que lo veo escapo lejos de él, es infantil, pero necesario. No voy a salirme de mi plan, pronto comenzará mi trabajo y la oportunidad de viajar por las diferentes manadas para encontrar a los míos. Por suerte las dos semanas pasan volando con tanto que hay que hacer y estoy tan centrada en mi trabajo que solo tengo tiempo para cenar y dormir. Con excepción de los domingos que son mis días libres y aprovecho para hacer todas las tareas domésticas en mi habitación. Y cuando termino estas, pues sin que las matronas se enteren ayudo en lo que sea necesario en la mansión. Caigo redonda en la cama ese día también y comienzo mi rutina otra vez.

—¿Nerea?

—Si Luna, ¿qué necesita?

—Dime Ela, estoy cansada de decírtelo.

—No se puede, soy su secretaria.

—¡Uf! Qué testaruda eres mujer. —Ambas reímos—. La semana que viene es la junta de alfas, así que tendremos que viajar a las tierras del clan Corve. Todos los años se hace una rifa para decidir en donde se va a celebrar y este año tocó en ese lugar. Iras conmigo, pero debo advertirte que no puedes andar sin un escolta en ese lugar. Su alfa no es alguien agradable, maneja sus tierras y a su gente como esclavos. Es un desgraciado del cual quisiéramos prescindir, pero por desgracia no se puede.

—¿Por qué?

—Nadie se atreve a denunciarlo y sin algo formal, además de pruebas, no podemos actuar para salvarlos.

—Es como el mundo humano.

—Me temo que sí, quizás menos complejo, aun así, sí. Para conseguir justicia debes dar pruebas que lo incriminen.

—Entiendo y es claro cómo se debe sentir, a veces la justicia es demasiado ciega.

Con eso cerramos la conversación, sin embargo, no sería así para mí al llegar a ese lugar. Sin esperarlo todo iba a desencadenarse a gran velocidad al punto de perder el carril. Viajamos en un avión privado un total de doce personas, el alfa y su luna, su hijo con su beta, los guerreros y yo. Fue el viaje más incómodo de la historia y agradezco que exista el móvil, porque así fue como pude ignorar a Izan. Aunque mis sentidos estaban tratando de centrarse en lo que veía en la pantalla, no podía dejar de sentir sus ojos en mí y rezaba porque se aburriera de alguna manera de mirarme. 

Ya sabía de antemano que iba a venir y pensé que sentarme lejos sería suficiente, pero no se me ocurrió que sus padres iban a tener un plan. Debí saberlo, no haberlo dejado frente a la manada con la excusa de que debía aprender, me pareció una explicación un tanto tonta, sin embargo, quien era yo para dudar del líder. Ahora lo veo claro, pretenden tenernos juntos para que podamos sucumbir y no puedo dejar que pase.

A la hora de descender bajé de última suponiendo en que me montarían en el auto de los guerreros, pero ingenua yo, el futuro alfa estaba parado al lado del auto esperando por mí. Puse mis ojos en blanco y luego de pedirle a Neri que levantara las defensas me monté. Jamás lo miré, mis ojos vagaron por el paisaje, pero de nuevo su mirada estaba clavada en mi nuca, lo cual me hizo sentir un escalofrío. Solo rezaba para que llegáramos rápido y pudiésemos separarnos al fin, poner una distancia prudente. Este viaje estaba probando ser un desafío por todo lo alto, porque, aunque no podía olerlo, hubo algo que no tuve en cuenta, el tacto. Sus dedos rozaron los míos y fue tan fuerte la sensación que tuve que cerrar los ojos con fuerza y contener la respiración. Maldito sea el destino, porque tenía que complicarme más la vida.

Veinte minutos después, cuando atravesamos la entrada al destino final, el alivio me recorrió. Aunque no duro mucho al ver como lucía todo y la forma en que las personas se veían. Quizás mucho no pudiesen notarlo, sin embargo, yo podía ver la verdad detrás de la máscara. Todo estaba demasiado perfecto, ordenado, las personas se movían como robots, se me encogió el corazón, no fue difícil notar que viven bajo un tirano. Pero nada puedo hacer, no soy nadie, no tengo un gran poder para liberarlos.

—No andes sola en ningún momento.

Que me hablase me tomo por sorpresa, así que lo mire asombrada.

—¿Dijiste?

—Este lugar es peligroso, ya antes se había celebrado una reunión aquí y féminas de algunas manadas desaparecieron, por eso te pido que no andes sola. Aquí nada es lo que parece y quien dirige este lugar es alguien cruel. —Abrí los ojos asombrados, pues creía que era un hombre centrado nada más en sí mismo, pero por alguna razón era agradable estar equivocada—. Si necesitas hacer cualquier cosa, no dudes en llamar a cualquiera de nuestros guerreros, incluso puedes buscarme a mí.

Alcé las cejas y reprimí una carcajada, pues, ¿en serio suponía que haría algo así?

—Muy bien, muchas gracias.

Le dije para terminar la conversación y volví a mirar por la ventana hasta que los autos se detuvieron y comenzamos a descender. En la entrada un hombre joven nos recibió, supongo que es el alfa del lugar, no obstante, quien estaba a su lado fue lo que realmente me golpeo. Una chica de pelo rizo castaño y largo, con una sonrisa tímida y un rostro de manzana, estaba pegada a su costado. Casi no quería hacer contacto visual con nosotros, sentía que algo no iba bien hasta que vi a Alex tensarse al punto de gruñir y entonces todo tuvo sentido. Pero se supone que eso es imposible, ya que era la pareja del alfa, la prueba era la manera en que él la sujetaba y por si no bastara la presentaba como su luna a nuestros líderes.

Capítulos
1 ¿Me quiere muerta?
2 Secretos
3 Debo quedarme aquí
4 Se queda
5 Lo que escondo
6 Conociendo la historia de los clanes
7 Mi luna siempre sera ella aunque lo niegue
8 Fuera del hospital
9 Descubrí mi poder
10 Clan Yaguarundi
11 Aprendiendo a ser luna
12 No dejo de equivocarme
13 Viajando juntos
14 Conociendo a Sara
15 Escapando
16 Cada vez es peor lo que siento
17 Mi declaración
18 Nuestra primera pelea
19 Probando fuerza
20 Dudas en mí
21 Mi hermana y su mitad
22 Sin marca
23 Haciendo nuevos amigos
24 Mis marcas (+18)
25 Contándole quien soy
26 Naz se presenta
27 Todo lo que sentí
28 Hablando con mis padres
29 Conociendo sobre mi mamá
30 Mi miedo a volar
31 Conociendo al clan Ursus
32 Perdiéndome en la rabia
33 Dañando a mi luna otra vez
34 No somos humanos
35 Luxius e Hilda
36 Dulia Lamar
37 Izan es un idiota
38 Soy un alfa
39 Nuevas peleas
40 Clan Equus Unicornio
41 Quien miente a quien
42 Creando la red
43 Lo que piensa Izan
44 Nuestros momentos
45 El dios Izan
46 Escapando de los tigres
47 Los gorilas
48 Agrandandonos
49 Conversación entre alfas
50 Diagrama de poder
51 Terian y el clan Panthera pardus
52 Se han vuelto locos
53 Tu juego mental
54 El hogar
55 No esta Nerea
56 Reconocida como alfa
57 Los secretos del clan
58 Izan queda impresionado
59 Intentando regresar
60 Te encontré hermano
61 Conociendonos
62 No dejaré a mi luna
63 Tratando de tocar tierra
64 No deben quedar testigos
65 No seré alfa
66 El intercambio
67 Me ha drogado
68 Atrapados
69 La ejecución
70 El nuevo poder
71 Epílogo
Capítulos

Updated 71 Episodes

1
¿Me quiere muerta?
2
Secretos
3
Debo quedarme aquí
4
Se queda
5
Lo que escondo
6
Conociendo la historia de los clanes
7
Mi luna siempre sera ella aunque lo niegue
8
Fuera del hospital
9
Descubrí mi poder
10
Clan Yaguarundi
11
Aprendiendo a ser luna
12
No dejo de equivocarme
13
Viajando juntos
14
Conociendo a Sara
15
Escapando
16
Cada vez es peor lo que siento
17
Mi declaración
18
Nuestra primera pelea
19
Probando fuerza
20
Dudas en mí
21
Mi hermana y su mitad
22
Sin marca
23
Haciendo nuevos amigos
24
Mis marcas (+18)
25
Contándole quien soy
26
Naz se presenta
27
Todo lo que sentí
28
Hablando con mis padres
29
Conociendo sobre mi mamá
30
Mi miedo a volar
31
Conociendo al clan Ursus
32
Perdiéndome en la rabia
33
Dañando a mi luna otra vez
34
No somos humanos
35
Luxius e Hilda
36
Dulia Lamar
37
Izan es un idiota
38
Soy un alfa
39
Nuevas peleas
40
Clan Equus Unicornio
41
Quien miente a quien
42
Creando la red
43
Lo que piensa Izan
44
Nuestros momentos
45
El dios Izan
46
Escapando de los tigres
47
Los gorilas
48
Agrandandonos
49
Conversación entre alfas
50
Diagrama de poder
51
Terian y el clan Panthera pardus
52
Se han vuelto locos
53
Tu juego mental
54
El hogar
55
No esta Nerea
56
Reconocida como alfa
57
Los secretos del clan
58
Izan queda impresionado
59
Intentando regresar
60
Te encontré hermano
61
Conociendonos
62
No dejaré a mi luna
63
Tratando de tocar tierra
64
No deben quedar testigos
65
No seré alfa
66
El intercambio
67
Me ha drogado
68
Atrapados
69
La ejecución
70
El nuevo poder
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Epílogo

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