Nerea
—Hola, Clara, mi nombre es Nerea. ¿Puedo ver a los demás?
—Sí. Salgan, es amiga de nuestro alfa.
Yo no diría tanto, pero bueno, mejor hacerlos confiar. Alrededor de cincuenta se mostraron en su forma humana, eran de todas las edades. Al ver a los niños sonreí, es cierto que sean de la especie que sean son los más inocentes, enseguida se acercaron. Con solo un vistazo vi que la han pasado mal, es evidente que no son humanos grandes por su tipo de animal, pero no tienen por qué estar delgados. Incluso al ver los labios de un niño lo vi algo deshidratado, me dirigí a Clara.
—No la han estado pasando bien, ¿cierto?
—No, hemos viajado desde muy lejos para escapar del peligro. Supongo que eres una humana buena cuando mi esposo ha confiado en ti.
Solo sonreí.
—¿Algún enfermo?
—Sí, tenemos algunos.
—¿Dejarás que el médico entré y los revise?
—Son lobos.
—No debería ser un problema si se atrevieron a cruzar su territorio, ¿cierto?
Bajó la cabeza algo avergonzada.
—Es verdad.
Como podría dejar que una mujer mayor que yo y una luna, además, baje la cabeza así, demasiado gentil.
—No baje su cabeza Luna, usted tiene un estatus que mantener si falta el alfa.
Enseguida la alzo y me miro asombrada, luego sonrío con dulzura.
—Gracias, por recordármelo.
—Okey, deme unos minutos para hablar con los otros allá afuera.
Me despido de los niños y salgo, Carla enseguida me aborda para saber si estoy bien. Busco de reojo a Izan, no puedo evitarlo y veo que está hablando con su delta, trato de no reír cuando veo como sus orejitas se mueven, aunque no me mira. Si, incluso en forma humana, las mueve, es raro, creo que no lo sabe.
—¿Estás bien?
Presto atención a mi amiga y me ocupo de lo que es realmente importante.
—Si, pero esta gente no amiga. Necesitan un médico, comida, agua, mejores condiciones. Están asustados, son alrededor de cincuenta y hay de todas las edades, crees que puedas ayudarme. Puedo entender que está mal que hayan traspasado las fronteras, sin embargo, una ayuda no se niega.
—El doctor ya viene en camino y mi madre se está encargando de lo que acabas de decir.
No quería mirarlo, pero si no lo hacía era demostrarle que me afectaba, por suerte Neri está lista y aunque he descubierto que esto le hace daño, no nos queda de otra. Ambas tenemos cosas en común, orgullo y seguridad a la hora de escoger un camino. Así que lo miré y le di las gracias para regresar adentro a dar las noticias.
—¿En serio tienes que estar allá adentro sola Nerea?
Me viré a ver a Carla y vi la mirada de reojo hacia su hermano, quien estaba a su lado con los brazos cruzados mostrando sus hermosos músculos. Puse los ojos en blanco para no matarlo, sé que su hermana está intercediendo por él, lo que no entiendo es porque ahora tiene interés en mi persona cuando hace nada me hizo lanzarme a un río. Bueno, técnicamente no me obligo, pero influyo.
—Voy a pedirles que te dejen pasar si eso te deja más tranquila.
Le dije sonriendo a mi amiga quien afirmo con los labios fruncidos, solo dije que sí con la cabeza y entré. Por suerte Clara acepto así que me asomé y le dije que podía pasar. No cerré sin antes mirar a Izan y los otros.
—Sería mucho pedir que se cubran, aquí hay niñas y no necesitan un desfile de músculos. — Dije poniendo cara de disgusto, pero antes de cerrar noté la sonrisa ladina de Izan, por los dioses, mátenme ya. Comenzaba a prepararme para las bromas de Carla y, sin embargo, nunca llegaron, al mirarla estaba mirándolos a todos y no reaccionaba—. ¡Hey! ¿Estás bien amiga?
—Esto es horrible, ¿Cómo han llegado a semejante estado?
Por suerte lo dijo en voz baja.
—Ellos no necesitan nuestra lástima, sino que los animemos, ayúdame a jugar con los niños. Vamos a ir conociéndolos y viendo cuáles necesitan atención más urgente para cuando llegue el doctor.
—Okey, hagamos eso.
No paso mucho cuando todo y todos empezaron a llegar, al principio fue algo difícil, pues estaban asustados, pero al organizarlos en familia para ser atendidos fue más fácil. Primero se priorizaron los más graves y poco a poco se llegó al final con la ayuda de muchos voluntarios que se unieron junto a luna Ela, la beta Zenya y Bia. Era de noche cuando terminamos de acomodarlos en el campamento temporal que se les preparó. Recostada a un árbol, respire y observe a los niños sonreír de oreja a oreja, eso me lleno el alma, me hizo recordar poblados humildes que recorrí en mis viajes. Sitios llenos de desgracias, pero mitigaban el dolor con enormes sonrisas.
Mire las estrellas y sonreí recordando a mi madre, estaría orgullosa de su hija, ¿cierto? Aun cuando he fallado con mi pareja estoy aquí a su lado como me pidió. Y soy alguien que está marcando su camino, tratando de encontrar lo que queda de su familia.
—Vas a contarme como lo has hecho o tendré que esperar a que mi padre te pregunte.
Porque simplemente no se aleja y me deja en paz, lo miro y es agradable ver que está cubierto.
—Puedo entender que como futuro alfa este interesado en el bienestar de su gente, no obstante, si tiene que cruzarse conmigo mejor déjelo. Yo hablaré con el responsable de este clan, a él es al único que le debo respuestas. Ahora, si me permites, voy a terminar de ayudar, mantén tu distancia y deja de hacer nuestros espacios incómodos.
Comencé a caminar rápido, no quería respirar, no me dio tiempo a levantar las defensas para no sucumbir, diablos.
—Quieras o no tendrás que hablar conmigo, como la futura luna es inevitable que te cruces conmigo todo el tiempo.
Me pare en seco, ¿qué dijo? A que está jugando este lobo, en serio cree que puede empujarme como le da la gana. Regrese llena de rabia y me le pare enfrente mirándolo fijo.
—Te lo voy a decir una sola vez, no juegues, no soy tu luna y luego de caer en ese río nunca lo seré. Cuando llegue el momento voy a renegar de ti, que te quede claro.
Aunque quiso retenerse, gimió de tristeza y sus manos se cerraron en puños hasta ponerse blancos. Lo miré por última vez y con eso me marché, mordiendo mis labios con fuerza, pues mentí, jamás voy a renegar de él. Necesitaba enterrarle el puñal de igual forma, devolvérsela, pero la venganza no te hace sentir mejor. Quede adolorida y triste después de esto, pero lo siento Izan, más no voy a flaquear por la atracción. Estoy segura de que tú aún no estás bien de la herida que te hizo esa chica, aun así, no vas a usarme como tu diana de dolor.
Si, lo sé todo, como el desgraciado se enamoró perdidamente de una chica que jugo con él a lo grande. No le basto con restregar el piso con su corazón , también termino burlándose de él frente a su familia y amigos, mientras se marchaba con el alfa de otra manada que si era su pareja por destino.
¿Me hace esto sentir mal? Si, pero no por eso tengo que pagar yo, no por eso tiene que hacerme correr por un bosque como una loca amenazándome de muerte. Pueden él y su amor del destino irse al infierno.
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Comments
maria veliz
me encanta esta novela
2022-11-28
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