Nerea
Ha pasado una semana y al fin he sido liberada de esa horrible cama de hospital. Estoy feliz porque he podido ocupar la habitación que deseaba en la gran mansión. Me han dado una que tiene acceso rápido a las salidas, ya que al final luna Ela me ha aceptado como su secretaria y necesito moverme todo el tiempo. Normalmente, debo atender tareas en este hogar donde vivimos muchos, puesto que aquí se reúnen los solteros y las parejas sin hijos. Aquellos que forman familias pasan a tener un hogar adecuado para esto.
En fin, cada persona que vive aquí tiene asignaciones como limpieza, cocina, compras o lavandería. De acuerdo con la que te toque tienes asignados días a la semana para cumplir con ellas, en mi caso me han liberado porque como es lógico nunca tendré tiempo. Pero he pedido que se me deje todo lo que tiene que ver con mi habitación a mí y por supuesto que pretendo ayudar cada vez que tenga tiempo, aunque no lo diré, pues no me dejarían. Verán, esta casa, aunque es de personas jóvenes, la dirigen las matronas como les digo yo. Mujeres mayores llevan el orden y ellas me ven como la futura Luna diga lo que les diga, así que no aceptan que intervenga en las tareas del hogar. Ya veremos cómo va todo esto, por ahora me dedico a seguir aprendiendo todo sobe las costumbres, leyes o reglas que los rigen. He visto que entrenan a diario todos, por eso quiero retomar las prácticas de defensa que mi madre me enseño, pero necesito un lugar y voy a buscarlo hoy mismo. Como aún tengo tiempo libre, puesto que luna Ela me ha dicho que primero me acomode y luego de dos semanas empezaremos a trabajar en serio, me voy a recorrer todo el poblado.
Lista, tomo las calles tan llenas de vida que posee esta manada y lo cual adoro. El día está hermoso y mi ánimo está totalmente arriba, las personas me saludan, me detienen para conversar. Nada de eso es raro para mí, pues cuando tenía mi canal de viajes me pasaba igual si me reconocían. No me da miedo relacionarme, soy muy sociable, es la verdad, pero para mi desgracia de vez en cuando debe haber un momento incómodo. Como el encuentro con la amante del futuro alfa, Jimena, la cual nunca anda sola y le encanta lucirse delante de todos. Creo que es una obsesión de las buscadoras de poder ser unas desgraciadas, más conmigo pierde su tiempo.
—Mira a quien tenemos aquí, a la rechazada luna.
Puse los ojos en blanco.
—Buenos días para ti también Jimena, me alegra ver que siempre tienes tiempo para perder buscando problemas. ¿Por qué supongo que eso es lo que tratas de hacer?
—¡Ja! Te equivocas, no me interesa ocupar mi valioso tiempo con alguien si valor.
—Bueno, para ti no tengo valor y tampoco me interesa, pues yo sé bien lo que valgo y soy. Al menos no ando rogando lo que no me toca.
—¡¿Cómo dijiste?!
Solo habíamos cruzado algunas palabras y ya estábamos reuniendo a una buena cantidad de personas alrededor, no era mi deseo llamar más la atención sobre mí, la luna no deseada. Debía cortar este problema ahora y seguir con mi plan, sobre todo cuando siento la presencia de Izan.
—Mira, no quiero problemas, pero nadie me va a rebajar en este sitio, voy a trabajar para ganarme mi lugar como todos. No necesito ni quiero ser la luna de este clan, no necesito poder ni un puesto para demostrar quién soy. No necesito un hombre para hacer lo que sea necesario por esta comunidad, me conozco y me acepto como soy. Humana… sí. ¿Y qué? Por lo que te voy a agradecer que, si mi presencia te molesta, simplemente, madurez y aceptes las cosas como son, solo ignórame y sigue tu camino. Yo haré lo mismo, ahora si me permites he perdido demasiado tiempo en boberías.
Con eso comencé a caminar, lo hice a un paso relajado pero constante para no darle tiempo a reaccionar. Por el poco tiempo que he conocido a los hombres lobos sé que la mayoría, sobre todo en su juventud, son cortos de mecha y ella de seguro explotará, si no hoy, será pronto. Piensa que tiene un problema conmigo por pantalones y que puede intimidarme por ser un ser superior, bueno eso se cree ella. Mas, ahora como mano derecha de la Luna del clan, no puedo ir dando una mala imagen, parte de mi trabajo será mantener una buena relación con todos.
—Nerea.
Me viro sonriendo, pues conozco esa voz, es Bia sin dudar, lo que no espero es encontrarme a una Carla roja de la risa. La miro asombrada y alzo una ceja preguntándole que le sucede.
—Por la diosa Luna, esa fue la forma más sutil de decirle mujerzuela a la descarada de Jimena.
Giro los ojos en redondo y niego.
—Esa no fue mi intención en ningún momento.
—Bueno, pues fue lo que se entendió y claro, todos están impresionados con tu discurso de que deseas ser una de nosotros por sacrificio propio.
—Si, esa fue una buena estrategia, te has ganado a los que te rodeaban y, además, extenderán tus palabras por todo el clan, hasta el Alfa no pararán los rumores.
—Mi padre estará muy orgulloso de ti.
Puse mi mano en mi rostro, por el cielo santo que he causado con solo algunas palabras, yo y mi sincera bocotá.
—Olvídense de todo eso y mejor ayúdenme a buscar un lugar tranquilo donde pueda practicar.
—¿Practicar qué?
—Carla te dije que practico un tipo de defensa personal y deseo montar mi propio espacio para poder entrenar.
—¡Ah! Cierto, me habías hablado sobre eso y ahora que lo pienso quizás te pueda ayudar.
—¿Verdad? Por favor, te lo voy a agradecer con toda mi alma.
Uni mis manos en forma de plegaria y le puse ojitos de perrito triste o traté, solo sé que se burlaron de mí, qué malvadas. Al final me dejaron en paz y comenzamos a caminar en busca del sitio donde podría entrenar. Comenzaba a pensar que nunca llegaríamos, estaba bien lejos hasta que distinguimos algo así como un pequeño almacén.
—Con esta caminata a diario tendré unas piernas en nada bien hermosas.
—No está tan lejos.
—Cierto Bia, se me olvido de que soy una simple humana.
Se ruborizó al darse cuenta de que no somos iguales, pero sé que en un futuro ya no me quejaré de esto cuando descubra que puedo hacer. Si desciendo de un hombre lobo en alguna parte he de ser igual a ellos, aún no sé cómo funciona esto de la familia Lamar. Al parecer no todos tomamos los genes de nuestro padre o madre que no es de nuestra estirpe. Solo puedo adivinar que de vez en cuando los genes de los Lamar mandan por encima de los demás.
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Comments
luz dary cárdenas lenis
Ansio que muestres tu valia Nerea para que no te menosprecien ni te intimiden.
2023-02-24
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